





El cable USB-C a USB 3.1 Tipo B CableCC está diseñado para resolver un problema muy común: tienes un equipo moderno con puerto USB-C (portátil, tablet, móvil o mini PC) y necesitas conectarlo a dispositivos que todavía utilizan el clásico conector USB Tipo B, muy habitual en impresoras, escáneres, interfaces de audio, pianos digitales inteligentes y determinados discos duros o hubs industriales. Este tipo de cable te permite mantener tu flujo de trabajo sin depender de adaptadores intermedios, reduciendo puntos de fallo y haciendo la conexión más limpia.
En el día a día, la diferencia entre un cable genérico y uno bien construido se nota en la estabilidad de la señal, en la resistencia al uso y en la tranquilidad de saber que la transmisión de datos se mantiene constante. Por eso este modelo destaca por su construcción y por estar pensado para un uso práctico: conectar, trabajar y olvidarte.
El conector USB Tipo B es un estándar muy extendido en periféricos de escritorio y equipos profesionales, especialmente en impresoras y escáneres. Muchas marcas lo han mantenido durante años porque es robusto, encaja de forma firme y reduce conexiones accidentales. Si tienes una impresora de oficina, una multifunción doméstica, un escáner de documentos o una interfaz musical, es muy posible que utilice este tipo de puerto. Al mismo tiempo, los equipos actuales incorporan cada vez más USB-C como puerto principal, lo que genera la necesidad de un cable que una ambos mundos.
Este cable es ideal cuando quieres una conexión directa sin recurrir a hubs o conversores adicionales. Menos piezas implican menos interferencias y menos probabilidad de desconexiones, algo especialmente importante si trabajas con impresiones largas, digitalizaciones continuas o transferencias repetidas de archivos.
Una de las claves de este CableCC es el enfoque en la construcción. El conductor está fabricado en cobre estañado y utiliza un calibre 24AWG, un detalle relevante porque un conductor de buen grosor ayuda a minimizar pérdidas y contribuye a que la señal llegue con menos atenuación, especialmente en usos prolongados. Además, incorpora una estructura de blindaje con papel de aluminio y cable de tierra, lo que reduce interferencias electromagnéticas que pueden aparecer cerca de fuentes de alimentación, monitores o routers.
En los extremos, el cable utiliza una carcasa de acero inoxidable y un terminal con chapado en oro de 15 μ. Esto ayuda a mantener el contacto estable con el paso del tiempo, reduce oxidación y mejora la fiabilidad en entornos donde conectas y desconectas con frecuencia. La cubierta exterior está fabricada en PVC y el acabado en negro busca un equilibrio entre flexibilidad y resistencia; es un cable pensado para transportar, guardar y volver a usar sin que se rigidice rápidamente.
Aunque el conector se describe como USB 3.1 Tipo B por el formato físico, el propio producto indica que trabaja a velocidad USB 2.0 con una tasa de transferencia de hasta 480 Mbps. Esto es suficiente para la mayoría de impresoras, escáneres y periféricos que de por sí no saturan USB 3.x. La ventaja es que se trata de una velocidad estable y ampliamente compatible, ideal para tareas de oficina y hogar donde la prioridad es la fiabilidad.
El cable también es Plug and Play, lo que significa que, en condiciones normales, no necesitas configurar nada en el cable: conectas y el sistema reconoce el dispositivo (siempre que el periférico sea compatible y disponga de drivers si los requiere). Se menciona compatibilidad con Windows 98/2000/XP/Vista/Windows 7 y Mac OS 9.0 o superior; en sistemas modernos como Windows 10/11 o macOS actuales, lo normal es que funcione como cable de datos estándar para periféricos USB.
Este cable es especialmente útil si trabajas en un entorno donde el equipo principal es un portátil moderno con USB-C y necesitas mantener periféricos de siempre. Por ejemplo, en una oficina doméstica puedes conectar una impresora láser o de inyección de tinta sin depender de Wi‑Fi; una conexión por cable suele ser más estable, reduce problemas de red y evita cortes en impresiones largas. En un estudio o sala de ensayo, puede ser el enlace entre un portátil USB-C y un piano digital o una interfaz que envía datos MIDI/USB de forma constante.
Si dudas entre 0,3 m y 1 m, piensa en cómo vas a colocar los equipos. Una longitud corta es perfecta para setups compactos con el portátil encima de la impresora o al lado del periférico, minimizando enredos. La versión de 1 m ofrece más libertad, es mejor para escritorio amplio o cuando el periférico está en una estantería inferior.

El producto indica velocidad USB 2.0 (hasta 480 Mbps). Para impresoras, escáneres y muchos periféricos, esta velocidad es suficiente y, de hecho, suele ser la que el dispositivo soporta. Si necesitas transferencias masivas a máxima velocidad, revisa el estándar del periférico y confirma que ambos extremos soporten USB 3.x real.
En algunos casos sí, pero depende de la impresora y del móvil. El cable proporciona la conexión física, pero para imprimir desde un móvil pueden ser necesarios drivers, una app específica u opciones de impresión compatibles. Para uso garantizado, lo más habitual es emplearlo entre ordenador y periférico.
Sí. Aunque se menciona compatibilidad con versiones antiguas, el cable funciona como un enlace USB estándar. Si el periférico es compatible con tu sistema, el cable no debería ser un impedimento. En macOS, muchos dispositivos se reconocen automáticamente; en Windows, algunos requieren controladores del fabricante.
Una conexión directa reduce piezas intermedias, minimiza puntos de fallo y suele mejorar la estabilidad. Además, es más cómodo para transportar y deja el escritorio más ordenado.
A la hora de elegir un cable USB‑C a USB Tipo B, lo más importante no es solo el conector, sino el uso real que le vas a dar. Este modelo está pensado para enlazar un equipo moderno (portátil con USB‑C, mini PC o incluso tablet con USB‑C) con periféricos que se conectan tradicionalmente por USB Tipo B. En la práctica, encaja muy bien con impresoras de oficina, multifunciones domésticas, escáneres, algunas controladoras y interfaces de audio que presentan el puerto Tipo B como entrada principal de datos.
Si tu objetivo es imprimir y escanear con estabilidad, una conexión directa suele ser más sólida que la impresión por Wi‑Fi, especialmente cuando hay cortes de red, router saturado o varias personas usando la misma red. En digitalización de documentos, además, evita pérdidas de comunicación que pueden interrumpir trabajos largos. En entornos de música o producción, ayuda a mantener una comunicación constante entre el dispositivo y el ordenador, lo cual es clave para sesiones en vivo o grabación.
Un punto importante: el cable proporciona la conexión física y transmite datos a la velocidad indicada (hasta 480 Mbps). Sin embargo, el funcionamiento final depende del periférico y de su compatibilidad con tu sistema operativo. Por ejemplo, algunas impresoras requieren drivers específicos, y ciertos equipos profesionales pueden necesitar un software propio para aprovechar todas las funciones. Aun así, como enlace de datos, este cable cumple el rol esencial: aportar una conexión estable, con buen blindaje y conectores pensados para durar.
Para acertar al 100%, revisa el puerto de tu dispositivo: el Tipo B es el conector cuadrado con esquinas biseladas típico de impresoras. Si lo tienes, este cable te permitirá conectarlo a un puerto USB‑C sin adaptadores extra. Y si trabajas con un setup fijo, procura mantener el cable sin tensión y con un recorrido limpio para que el puerto del periférico sufra lo mínimo con el uso diario.
Si necesitas unir un mundo moderno USB-C con periféricos clásicos USB Tipo B, este CableCC es una solución fiable, bien construida y compatible con la mayoría de escenarios. Su conductor de cobre estañado, el blindaje antiinterferencias y los conectores con buen acabado lo convierten en una opción práctica para oficina, estudio o uso doméstico. Conecta tu impresora o escáner sin complicaciones y mantén tus dispositivos funcionando como el primer día.






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