Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He tenido la oportunidad de probar la UPSIREN PCM-1 durante varias semanas en mi banco de pruebas, evaluando su rendimiento tanto en configuraciones de gaming como en estaciones de trabajo que exigen mucho del procesador. Esta almohadilla térmica de cambio de fase representa un enfoque distinto al manejo térmico tradicional, y tras un uso prolongado puedo ofrecer una valoración fundamentada.
La propuesta de este producto es interesante: un material sólido que se licúa a partir de 45°C para rellenar las microimperfecciones entre el procesador y el disipador. En la práctica, esto significa que obtienes una interfaz térmica que se adapta dinámicamente a las condiciones de carga, algo que no ofrecen las pastas convencionales ni las almohadillas de grafito tradicionales.
En mis pruebas con un Ryzen 7 5800X y posteriormente con un Intel Core i7-12700K, los resultados thermally fueron consistentes. La diferencia de temperatura respecto a una pasta térmica premium de calidad media se sitúa entre 2 y 4 grados centígrados inferior bajo carga sostenida, lo cual es significativo para sesiones prolongadas de trabajo o gaming competitivo.
Calidad de construcción y materiales
El material presenta una consistencia que recuerda a una película de cera suave, fácil de manipular sin que se rompa. El grosor de 0,25 mm es apropiado para contactos planos modernos, donde el contacto-a-metal directo es el objetivo una vez que el material fluye. El formato de 80×80 mm resulta generoso para procesadores de escritorio convencionales, permitiendo márgenes de corte suficientes.
La impedancia térmica de 0,04 °C·cm²/W es un valor competitivo que indica baja resistencia a la transferencia de calor. La conductividad de 8,5 W/m·K se sitúa en un rango aceptable para este tipo de producto, aunque inferior a las pastas térmicas más conductoras del mercado. Sin embargo, la ventaja real está en la distribución uniforme del material en estado líquido, que compensa esta diferencia.
Una característica destacable es la durabilidad. Tras dos meses de uso intensivo, no he observado degradación visible ni acumulación de residuos en los bordes, algo que sí ocurre con pastas térmicas convencionales tras este periodo.
Compatibilidad y rendimiento
La compatibilidad con sistemas de refrigeración tanto por aire como por líquido está garantizada, pero hay una consideración importante: la presión de contacto del disipador. En mi experiencia, los coolers tower con sistemas de presión asimétricos necesitan revisarse, ya que una presión insuficiente impede que el material PCM fluya correctamente.
Con refrigeración líquida AIO de 280 mm, los resultados fueron óptimos. El flujo del material se produce rápidamente bajo carga, y tras las primeras horas de uso el compound alcanza su punto óptimo de rendimiento, tal como indica el fabricante.
En procesadores con iHS de aleación de cobre-níquel, la adaptación fue excelente. En configuraciones con disipadores de aluminio económicos, noté una diferencia más pronunciada respecto a pastas térmicas de gama alta, lo que sugiere que el beneficio es mayor cuando el disipador tiene calidad para aprovechar la mejora en la interfaz térmica.
Para GPUs, funciona siempre que el área de contacto permita un recorte preciso dentro de las dimensiones del producto. En una RTX 3070 funcionó correctamente, aunque requerí dos piezas para cubrir el die completo.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre los aspectos positivos destacan la facilidad de aplicación sin ensuciar, la ausencia de curado inicial necesario, la larga vida útil que reduce el mantenimiento, y la posibilidad de reutilización tras desmontaje con limpieza adecuada de alcohol isopropílico. El hecho de no existir fase líquida durante la aplicación elimina riesgos de derrames en componentes cercanos.
Como puntos mejorables, la conductividad térmica podría ser superior para usuarios extremos de overclocking que buscan cada grado marginal. También echamos en falta versiones en formatos mayores para GPUs de alta gama o múltiples procesadores en configuraciones server. El precio por unidad es competitivo, pero hay que tener en cuenta las limitaciones de tamaño para sistemas no estándar.
Veredicto del experto
La UPSIREN PCM-1 es una alternativa sólida para usuarios que priorizan la comodidad de aplicación y la durabilidad sobre el rendimiento máximo absoluto. Para usuarios de equipos de escritorio con cargas de trabajo intensas, estaciones de trabajo o configuraciones de server doméstico, ofrece una relación calidad-práctica interessante. No reemplazará a las mejores pastas térmicas para overclocking competitivo, pero su facilidad de mantenimiento y consistencia de rendimiento a largo plazo la convierten en una opción recomendable para quien busca una solución térmica que no requiera reaplicaciones frecuentes. Recomiendo limpiar con alcohol isopropílico al reaplicar y verificar la presión de contacto del disipador para maximizar resultados.













