Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He utilizado esta placa durante varias semanas en proyectos de automatización, lectura de sensores y control de periféricos, alternando entre MicroPython, Arduino y C/C++. Su principal atractivo no es únicamente la frecuencia de 150 MHz, sino la combinación del microcontrolador RP2350B con 48 GPIO, una arquitectura de doble núcleo y la posibilidad de trabajar con ARM Cortex-M33 o Hazard3 RISC-V. Esta flexibilidad resulta interesante para experimentar con distintas arquitecturas sin abandonar el ecosistema de placas compatibles con Pico.
Frente a una placa basada en RP2040, el salto más evidente está en la memoria SRAM integrada, la cantidad de entradas y salidas disponibles y la potencia de cálculo. No es un ordenador de placa reducida ni pretende sustituir a una Raspberry Pi con Linux: es un microcontrolador pensado para ejecutar firmware de forma determinista, con un consumo contenido y tiempos de respuesta muy predecibles.
La unidad que he probado incorpora 16 MB de memoria Flash y puede encontrarse con 0 MB, 2 MB u 8 MB de PSRAM. Esta última opción es especialmente útil al manejar búferes gráficos, estructuras de datos grandes o programas de MicroPython que empiezan a quedarse limitados con la SRAM interna. Conviene comprobar la variante exacta antes de integrarla en un diseño, porque la experiencia de uso cambia bastante entre una versión sin PSRAM y otra con 8 MB.
Calidad de construcción y materiales
La placa presenta un diseño compacto y orientado a la integración en productos propios. La disposición de 64 pines con paso de 2,54 mm facilita su conexión a una placa base personalizada y permite trabajar con cableado convencional, tiras de pines o zocalos de prototipado. Los 48 GPIO del RP2350B son una ventaja clara frente a las versiones con menos entradas y salidas, sobre todo cuando se combinan pantallas, teclados, sensores y actuadores en el mismo proyecto.
El conector FPC de seis pines destinado a añadir USB-C exige más cuidado que un conector USB convencional. Al instalar el cable plano hay que respetar la orientación, centrarlo correctamente y cerrar la presilla sin forzarla. Una mala inserción puede provocar fallos intermitentes o incluso dañar el conector. Para prototipos de sobremesa prefiero utilizar una placa adaptadora y dejar el FPC protegido, especialmente si se va a conectar y desconectar con frecuencia.
La construcción es adecuada para electrónica de desarrollo, aunque no incluye la protección mecánica de una carcasa. Si se instala en una máquina, una impresora 3D o un sistema de control industrial, recomiendo fijarla con separadores, evitar que la parte inferior toque superficies conductoras y añadir protección frente a descargas electrostaticas.
Compatibilidad y rendimiento
Durante las pruebas, la programación mediante USB como unidad de almacenamiento resultó muy cómoda para cargar firmware y realizar las primeras comprobaciones. Con MicroPython, la puesta en marcha es rápida y permite validar sensores, relés y pantallas sin preparar un entorno de compilación completo. Para proyectos permanentes, sin embargo, C/C++ ofrece un control más preciso de memoria, interrupciones, temporizadores y tareas concurrentes.
La compatibilidad con Arduino facilita reutilizar librerías y conocimientos existentes, aunque no todas las bibliotecas diseñadas para placas AVR o ESP32 funcionan directamente. Antes de migrar un proyecto conviene verificar la compatibilidad del núcleo Arduino elegido y revisar el acceso a los periféricos específicos.
En una configuración de automatización probé simultáneamente varios sensores por I2C, una pantalla por SPI, salidas PWM para iluminación y un enlace UART con otro controlador. Los 48 GPIO, las dos interfaces I2C, las dos UART, los 24 canales PWM y las ocho entradas ADC de 12 bits ofrecen margen suficiente para este tipo de montaje. También resultan útiles las 12 máquinas de estados PIO, capaces de implementar protocolos y señales temporizadas sin cargar continuamente los núcleos de la CPU.
El USB 1.1 permite actuar como dispositivo o como host. Esto abre posibilidades para conectar periféricos sencillos, aunque no debe confundirse con la capacidad de expansión de un ordenador convencional. En un proyecto de control MIDI, por ejemplo, es una solución práctica; para gestionar discos, cámaras o dispositivos USB complejos, las limitaciones son mucho mayores.
La PSRAM mejora la capacidad de trabajo, pero no equivale a una ampliación automática de la memoria interna. El programa debe reservarla y utilizarla correctamente, y su rendimiento y latencia pueden diferir de la SRAM integrada. En gráficos o búferes de audio es una ayuda importante; en rutinas de tiempo real muy sensibles prefiero mantener los datos críticos en la SRAM interna.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- 48 GPIO en un formato compacto y fácil de integrar.
- 520 KB de SRAM interna y hasta 16 MB de Flash en esta placa.
- Posibilidad de utilizar dos núcleos ARM Cortex-M33 o dos núcleos Hazard3 RISC-V.
- Amplia dotación de ADC, PWM, UART, I2C, SPI y PIO.
- Compatibilidad con C/C++, MicroPython y Arduino.
- Programación inicial sencilla mediante USB.
- Buen margen para automatización, robótica, instrumentación y control de periféricos.
Aspectos mejorables:
- El conector FPC para añadir USB-C es menos práctico que un USB integrado.
- Las distintas capacidades de PSRAM pueden generar confusión al comprar.
- La ausencia de carcasa obliga a proteger la placa en instalaciones permanentes.
- La documentación y las bibliotecas requieren más revisión al migrar proyectos antiguos del RP2040.
- No es una plataforma adecuada para ejecutar un sistema operativo completo ni aplicaciones de escritorio.
Veredicto del experto
Considero esta placa una opción muy competente para quien necesite muchos GPIO y quiera desarrollar hardware personalizado alrededor del RP2350B. La recomendaría especialmente para paneles de control, robots, instrumentos de medida, automatización doméstica y dispositivos embebidos con pantallas o búferes de datos.
Su mayor valor está en la conectividad y la flexibilidad de desarrollo, no en sustituir a una placa Linux. Si se elige la variante con PSRAM adecuada, se planifica correctamente la alimentación y se protege el conector FPC, puede servir tanto para prototipos avanzados como para pequeñas series de dispositivos personalizados. Para un proyecto básico con pocos sensores, una placa Pico más sencilla puede ser suficiente; para diseños con muchos periféricos, el RP2350B ofrece un margen de expansión claramente superior.













