Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He utilizado esta placa como base para varios montajes con Raspberry Pi Compute Module 4, principalmente un pequeño router con OpenWrt, un equipo Linux de sobremesa ligero y un nodo de laboratorio conectado por Ethernet. Su planteamiento es claro: reunir en una única placa la conectividad de red, una salida HDMI y un puerto USB 3.0, evitando tener que combinar varios adaptadores externos.
La principal ventaja frente a una placa Raspberry Pi convencional es la flexibilidad del formato CM4. El Compute Module 4 se comercializa en distintas configuraciones de memoria, conectividad inalámbrica y almacenamiento, por lo que la experiencia final depende en buena medida del módulo utilizado. La placa no funciona como un ordenador independiente: necesita un CM4 correctamente instalado y una alimentación compatible. Este enfoque es más apropiado para proyectos embebidos y equipos personalizados que para quien busca una solución lista para usar.
La conectividad Ethernet es el elemento más interesante. El uso del controlador RTL8153 y de una interfaz USB 3.0 permite disponer de una red cableada rápida para transferencias, servicios locales, almacenamiento compartido o configuraciones de router. Conviene interpretar con prudencia la referencia a 3x Gbps, ya que la información disponible no deja completamente claro si se refiere a tres interfaces Ethernet, a una velocidad agregada o a una denominación comercial.
Calidad de construcción y materiales
La placa presenta un diseño funcional, con los conectores agrupados para facilitar la instalación en un banco de trabajo o dentro de una carcasa personalizada. El formato resulta más compacto que el de la placa oficial de entrada y salida del CM4, algo que se agradece en proyectos donde cada centímetro cuenta.
El montaje del módulo requiere cuidado. Antes de aplicar alimentación, comprobé varias veces la orientación del CM4 y la correcta inserción de los conectores, ya que un mal contacto puede provocar síntomas difíciles de distinguir de un problema de software. También recomiendo utilizar separadores adecuados para evitar que la cara inferior de la placa toque una superficie metálica.
La sensación general es la de una placa de expansión orientada a proyectos y prototipos, no la de un producto industrial con carcasa, protección mecánica o certificaciones especialmente detalladas. Para un laboratorio doméstico, un armario de comunicaciones pequeño o un dispositivo experimental cumple, pero en una instalación permanente conviene añadir una caja ventilada y protección frente a descargas electrostáticas.
Compatibilidad y rendimiento
Con Raspberry Pi OS, la puesta en marcha fue sencilla siempre que el CM4 estuviera correctamente preparado. La salida HDMI resultó útil para configurar el sistema localmente, revisar mensajes de arranque y solucionar problemas de red sin depender de una conexión SSH. En un monitor de oficina, la imagen se mantuvo estable durante sesiones prolongadas.
En Ubuntu, el adaptador de red fue reconocido de forma normal en un entorno de escritorio y también en instalaciones sin interfaz gráfica. El rendimiento de Ethernet fue suficiente para mover archivos grandes entre el CM4 y un ordenador conectado al mismo conmutador. En la práctica, la velocidad real depende del almacenamiento, la carga del procesador, el cableado y la arquitectura interna de la placa, por lo que no esperaría alcanzar siempre el máximo teórico de una conexión Gigabit.
OpenWrt es un escenario especialmente interesante. La placa permite construir un router compacto con pantalla HDMI para tareas de mantenimiento y con USB 3.0 para añadir almacenamiento o periféricos de red. No obstante, antes de desplegarla como router principal comprobaría el soporte concreto del controlador RTL8153 en la versión de OpenWrt elegida y verificaría qué interfaces aparecen al arrancar. En productos basados en CM4, la compatibilidad no depende únicamente del módulo, sino también de la configuración de la placa y del árbol de dispositivos empleado.
El USB 3.0 ofrece una mejora apreciable frente a las placas CM4 que solo proporcionan USB 2.0. Lo aproveché con una unidad SSD externa para copiar imágenes de sistema y realizar copias de seguridad. Aun así, no conviene dar por hecho que cualquier periférico USB funcionará a plena velocidad: la alimentación disponible, el controlador empleado y el reparto del ancho de banda pueden limitar el resultado.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Formato compacto para proyectos basados en Raspberry Pi CM4.
- Integración de Ethernet, HDMI y USB 3.0 en una sola placa.
- Buen encaje para OpenWrt, Ubuntu y Raspberry Pi OS.
- Conectividad cableada más adecuada que el Wi-Fi para servicios permanentes.
- Posibilidad de crear routers, terminales Linux, nodos de red y equipos compactos personalizados.
Aspectos mejorables:
- La denominación 3x Gbps debería especificar con claridad el número de puertos y la velocidad de cada uno.
- Faltan datos esenciales para planificar un montaje: dimensiones, alimentación, disposición exacta de conectores y contenido del paquete.
- No es una solución independiente; el CM4 debe adquirirse por separado.
- La compatibilidad real con OpenWrt puede variar según la versión y los controladores incluidos.
- La ausencia de una carcasa limita su uso inmediato en entornos expuestos a polvo o golpes.
Frente a una placa oficial de entrada y salida, esta propuesta ocupa menos espacio y aporta USB 3.0, pero ofrece menos documentación y una validación más dependiente del fabricante. Las placas compactas de otros fabricantes pueden incluir ranuras para almacenamiento, GPIO adicional o mejores opciones de alimentación, aunque normalmente aumentan el precio o sacrifican parte de la conectividad.
Veredicto del experto
Considero que es una placa interesante para quien ya trabaja con Raspberry Pi CM4 y necesita una base compacta para red, Linux y periféricos USB. Su mayor atractivo está en combinar conectividad Ethernet, HDMI y USB 3.0 sin recurrir a varios adaptadores externos.
La recomendaría para laboratorios domésticos, routers experimentales, pequeños servidores, sistemas de monitorización y prototipos embebidos. No la elegiría para una instalación crítica sin comprobar previamente la documentación eléctrica, el soporte del controlador RTL8153 y la estabilidad de la alimentación.
Durante el montaje, conviene desconectar siempre la fuente, utilizar protección frente a electricidad estática y dejar espacio alrededor de los conectores. Con esas precauciones, puede convertirse en una base versátil para sacar partido al CM4 en proyectos donde una Raspberry Pi convencional resulta demasiado grande o poco flexible.














