




Esta placa base ENVINDA B75 está diseñada para el socket LGA1155 y es una alternativa práctica si quieres montar un PC económico o actualizar un equipo antiguo con un SSD en M.2 y una configuración más rápida. Su formato mATX permite instalarla en cajas compactas, pero mantiene lo esencial: ranura PCIe para GPU, almacenamiento SATA y puertos modernos como USB 3.0.
La plataforma LGA1155 es compatible con Intel Core i3, i5 e i7 de 2ª/3ª generación (según procesador y BIOS), muy comunes en montajes de bajo coste. Combinada con memoria DDR3 y un buen SSD, ofrece un rendimiento suficiente para ofimática, navegación, estudio, multimedia e incluso gaming ligero con tarjeta gráfica dedicada.
Para una experiencia estable, es recomendable usar una fuente de alimentación de calidad, aplicar pasta térmica correctamente y verificar que tu procesador dispone de gráficos integrados si piensas usar VGA sin tarjeta gráfica. Si vas a instalar una GPU dedicada, asegúrate de contar con una fuente con potencia suficiente y conectores PCIe adecuados.
Una de las ventajas de este modelo es que aprovecha la plataforma LGA1155, muy extendida en equipos de segunda mano. Aun así, antes de comprar conviene confirmar tres cosas: socket correcto, generación y necesidad de gráfica. LGA1155 no es compatible físicamente con LGA1150/LGA1151, así que revisa la serigrafía de tu CPU o el modelo exacto. Después, asegúrate de que tu procesador pertenece a Intel Core de 2ª o 3ª generación (Sandy/Ivy Bridge). En algunos casos, si el micro es poco común, puede requerir una versión de BIOS concreta.
Además, ten en cuenta la salida de vídeo: la placa ofrece VGA, pero solo funcionará si tu CPU incluye gráficos integrados. Si tu procesador no tiene iGPU (por ejemplo, ciertos modelos o equivalentes), necesitarás una tarjeta gráfica dedicada en la ranura PCIe. Este detalle es clave para evitar sorpresas al arrancar por primera vez.
Con sus 2 ranuras DDR3, esta placa base está pensada para montajes sencillos y estables. Para un uso actual, lo más equilibrado suele ser instalar 16 GB (2×8 GB), ya que mejora la multitarea y evita cuellos de botella si trabajas con muchas pestañas, videollamadas o aplicaciones abiertas. Si buscas un equipo muy básico, 8 GB pueden valer, pero 16 GB alarga la vida útil del PC.
Si notas reinicios o pitidos, lo primero es probar con un solo módulo, limpiar contactos y verificar que el módulo está completamente encajado. En equipos reciclados, muchos fallos “misteriosos” se resuelven simplemente revisando memoria y alimentación.
Para un PC rápido, el salto más importante suele ser pasar de HDD a SSD. Esta placa incluye puertos SATA 3.0, ideales para SSD de 2.5" y para discos duros tradicionales. Además incorpora una ranura M.2, pensada para ahorrar cables y mejorar el orden del montaje. Eso sí, en placas de esta generación la compatibilidad del M.2 puede variar según el tipo de SSD.
Si tu objetivo es un equipo fiable, un SSD SATA y un HDD para datos es una combinación habitual: el sistema operativo y programas en el SSD, y archivos grandes en el HDD. Con esta configuración obtienes velocidad en el día a día sin renunciar a capacidad.
Aunque se trata de una placa para una plataforma veterana, sigue ofreciendo conectividad suficiente para un equipo funcional. La salida VGA permite usar monitores antiguos o adaptadores sencillos, y los puertos USB 3.0 son muy útiles para discos externos, memorias USB rápidas o adaptadores Wi‑Fi modernos. A nivel de expansión, una placa mATX suele incluir al menos una ranura PCIe x16 (para tarjeta gráfica) y, según el modelo, otras ranuras para tarjetas de sonido, capturadoras o adaptadores adicionales.
En la práctica, esto se traduce en que puedes montar un PC muy flexible:
Si buscas una guía para combinar piezas, aquí tienes un ejemplo orientativo con buena relación calidad/precio dentro de LGA1155:
La recomendación del vendedor menciona una fuente “potente” (por ejemplo 450W). En la práctica, una fuente de calidad es más importante que los vatios teóricos. Para un PC sin GPU dedicada, suele bastar una fuente decente de 300–400W. Con GPU, una fuente de 450W o más puede aportar margen, siempre que sea de marca fiable y con protecciones.
Para que el montaje vaya bien a la primera, te recomiendo seguir este orden y revisar los puntos típicos:
Una prueba “en banco” (placa sobre su caja, con lo mínimo conectado) ayuda a descartar cortos con la caja y localizar rápidamente si un componente está mal insertado.
Si algo no funciona tras montar, estos son los fallos más frecuentes en plataformas recicladas y cómo abordarlos:
Siguiendo estas comprobaciones básicas, la mayoría de problemas iniciales se resuelven sin necesidad de herramientas especiales. Y una vez el sistema arranca estable, tendrás una base excelente para un PC funcional y económico con piezas LGA1155.




