Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He utilizado esta pantalla táctil de 1,47 pulgadas en varios montajes compactos con Arduino UNO, ESP32-S3, Raspberry Pi y Raspberry Pi Pico, principalmente como interfaz para sensores, menús de configuración y pequeños paneles de control. Su planteamiento es bastante concreto: no pretende sustituir a una pantalla de escritorio ni ofrecer una superficie amplia para vídeo, sino proporcionar una interfaz visual y táctil en proyectos donde cada centímetro y cada GPIO cuentan.
La resolución de 172 x 320 píxeles resulta especialmente interesante por su formato vertical. Permite mostrar una lectura de temperatura, humedad, estado de relés o datos de red con una distribución ordenada, siempre que se utilicen tipografías adecuadas y elementos de interfaz grandes. En cambio, cuando se muestran bloques extensos de texto o varias columnas de información, el tamaño físico obliga a simplificar mucho el diseño.
La paleta de 262K colores ofrece margen suficiente para separar estados, alarmas, botones y gráficos sencillos. En una interfaz de domótica, por ejemplo, es posible diferenciar con claridad dispositivos activos, desconectados o en espera sin recurrir únicamente a texto.
Calidad de construcción y materiales
El módulo tiene el formato habitual de una pantalla para proyectos maker: una placa compacta que reúne el controlador LCD, la gestión táctil y la adaptación eléctrica. La integración del chip de conversión de nivel es uno de sus aspectos más prácticos, porque evita añadir divisores resistivos o convertidores externos al trabajar con placas de 5 V.
En mis montajes, la alimentación flexible entre 3,3 V y 5 V simplifica bastante el cableado. Con un Arduino UNO no es necesario incorporar una etapa adicional para adaptar las señales, mientras que con un ESP32-S3 o una Pico se puede mantener una conexión directa dentro del ecosistema de 3,3 V. Aun así, conviene respetar siempre la identificación de pines de la placa y comprobar la polaridad antes de energizar el circuito.
El panel capacitivo ofrece una sensación de uso más cómoda que una pantalla resistiva. No requiere presionar físicamente la superficie y responde mejor a pulsaciones breves, algo importante en controles de iluminación, selectores o botones virtuales. Como ocurre con cualquier módulo de este tamaño, no recomendaría utilizarlo con punteros gruesos ni diseñar controles demasiado pequeños.
Para instalaciones permanentes, aconsejo fijarlo mediante separadores y evitar que el cristal soporte esfuerzos mecánicos. También conviene proteger la superficie frente a polvo y huellas, especialmente si el proyecto se instala en un taller o cerca de actuadores que generen vibraciones.
Compatibilidad y rendimiento
La arquitectura separa claramente las dos funciones principales. El controlador JD9853 recibe los datos gráficos mediante SPI, mientras que el chip táctil AXS5106L utiliza I2C. Esta división permite conservar un consumo razonable de pines GPIO y facilita la integración con placas que ya tienen ocupados varios recursos.
Con Arduino UNO, la pantalla resulta adecuada para interfaces de navegación simples: páginas de estado, botones de encendido, valores numéricos y selectores. La memoria y capacidad de proceso de esta placa no son las más apropiadas para animaciones complejas, pero sí para refrescos parciales y gráficos básicos.
En un ESP32-S3 la experiencia es más flexible. Se pueden combinar la pantalla con WiFi, sensores y una interfaz táctil sin que el sistema quede limitado para tareas sencillas. En una configuración de escritorio, la he considerado apropiada para mostrar la hora, la dirección IP, el estado de una conexión MQTT o las lecturas de un sensor ambiental. El formato vertical ayuda a organizar estos datos en tarjetas apiladas.
La Raspberry Pi ofrece más posibilidades para generar interfaces elaboradas, aunque la pantalla sigue siendo pequeña. Es una buena opción como panel auxiliar para lanzar acciones, consultar estados o manejar un sistema de automatización. Para evitar parpadeos, es preferible actualizar solo las zonas que han cambiado en lugar de redibujar toda la pantalla continuamente.
El táctil por I2C funciona bien para controles directos, pero la interfaz debe contemplar una zona activa generosa. En una pantalla de 1,47 pulgadas, un botón de unos pocos píxeles puede ser difícil de pulsar incluso cuando la detección física es correcta. También recomiendo calibrar las coordenadas si la orientación de la imagen no coincide con la del panel táctil.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Formato muy compacto para relojes, paneles de sensores y controles de domótica.
- Resolución de 172 x 320 píxeles, suficiente para menús y gráficos sencillos.
- Interfaz SPI para la imagen e I2C independiente para el táctil.
- Compatibilidad práctica con plataformas de 3,3 V y 5 V.
- Conversión de nivel integrada, que reduce componentes externos.
- Panel capacitivo más cómodo y duradero que uno resistivo.
- Ejemplos de código para varias plataformas habituales del entorno maker.
Aspectos mejorables:
- La diagonal limita la cantidad de información que puede mostrarse cómodamente.
- No es la opción adecuada para vídeo, textos largos o interfaces con muchos controles pequeños.
- El rendimiento final depende de la biblioteca, la configuración SPI y la forma de actualizar la pantalla.
- Es necesario planificar bien la orientación y el tamaño de los elementos táctiles.
- Antes de comprar conviene confirmar la variante del paquete, ya que puede incluir únicamente el módulo LCD o añadir una placa ESP32-S3.
Frente a una pantalla de mayor diagonal, este modelo ocupa mucho menos espacio y suele exigir una interfaz más limpia. Frente a módulos monocromos u OLED pequeños, aporta color y táctil, aunque con una mayor complejidad de software y cableado.
Veredicto del experto
Considero que esta pantalla está bien equilibrada para proyectos embebidos donde se necesita interacción local sin recurrir a un teléfono o a un ordenador. Su principal virtud no es únicamente el tamaño, sino la combinación de SPI, I2C, táctil capacitivo y compatibilidad eléctrica con placas de 3,3 V y 5 V.
La recomendaría para un panel de control de sensores, un reloj configurable, un controlador de relés o una interfaz auxiliar para Raspberry Pi. No la elegiría para reproducir vídeo, editar texto o mostrar muchas métricas simultáneas. Si se diseña una interfaz con botones amplios, pocos niveles de menú y actualizaciones parciales, el resultado puede ser limpio y funcional.
Para alargar su vida útil, utilizaría una fuente estable, evitaría alimentar motores o relés desde la misma línea sin filtrado y protegería el cristal durante el montaje. Con esas precauciones, es un módulo práctico para quien busca una interfaz táctil muy pequeña sin complicar innecesariamente la electrónica del proyecto.










