Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He probado este módulo de pantalla LCD redonda de 1,28 pulgadas durante varias semanas, integrándolo en diferentes proyectos de desarrollo con placas Arduino Uno, Raspberry Pi Pico y STM32. Mi objetivo era evaluar su comportamiento en escenarios reales: desde un reloj inteligente casero hasta un controlador para dispositivo IoT con interfaz táctil. Es un producto orientado a makers y desarrolladores que necesitan una pantalla compacta con capacidad táctil, sin comprometer demasiados pines de su microcontrolador.
El formato redondo es inusual pero muy atractivo para aplicaciones wearables o diseños donde una pantalla circular encaja mejor que la típica rectangular. La resolución de 240×240 píxeles en un panel de apenas 32,4 mm de diámetro ofrece una densidad de píxeles suficiente para mostrar iconos, fuentes legibles y gráficos sencillos sin que se aprecie un pixelado excesivo a distancias cortas.
Calidad de construcción y materiales
El módulo llega con un PCB de dimensiones reducidas (39,89 × 38,50 mm) que alberga el controlador de pantalla GC9A01 y el chip táctil CST816S. Los componentes están soldados con apariencia profesional y los pads de conexión están bien definidos. El panel IPS ofrece ángulos de visión amplios, sin los desvanecimientos de color típicos de los paneles TFT más económicos. He notado que la reproducción de color es fiel, con los 65.000 colores anunciados mostrando gradientes aceptables para un panel de esta clase.
La superficie táctil capacitiva responde de forma consistente en la mayor parte de la superficie, aunque en los bordes curvos la precisión disminuye ligeramente, algo comprensible por la geometría del panel. El cable incluido, con conector GH1.25 de 13 pines, es fino y flexible, facilitando la integración en cajas estrechas. No obstante, este tipo de conector no es estándar en muchas placas de desarrollo, por lo que es probable que necesites un adaptador o realizar tú mismo la conexión a pines macho.
Compatibilidad y rendimiento
Una de las virtudes de este módulo es su dualidad de voltaje: soporta tanto 3,3 V como 5 V, lo que lo hace directamente compatible con la lógica de Arduino (5 V) y con la de Raspberry Pi o STM32 (3,3 V). En mis pruebas, alimenté el módulo tanto desde la salida 5V de un Arduino Uno como desde el pin 3V3 de un Raspberry Pi Pico, y en ambos casos el arranque fue limpio y sin fluctuaciones apreciables.
La comunicación se divide en dos buses: la pantalla utiliza SPI, lo que garantiza una transferencia de datos rápida y eficiente, liberando pines de tu microcontrolador en comparación con interfaces paralelas. El tacto se gestiona vía I2C a través del chip CST816S, desligando así la gestión táctil de la gráfica. He medido el consumo en reposo y con imagen estática, situándose en el rango de los 20-30 mA, cifra razonable para pantallas de este tamaño.
En cuanto al rendimiento gráfico, la interfaz SPI permite refrescos fluidos para menús e indicadores. En un proyecto con Raspberry Pi Pico, logré actualizaciones de pantalla a unos 20-30 fotogramas por segundo con gráficos vectoriales simples, suficiente para interfaces de usuario no exigentes. La documentación en línea proporciona ejemplos para cada plataforma, lo que reduce drásticamente la curva de aprendizaje. He probado los ejemplos para Arduino y Pico, y en ambos casos la inicialización y el manejo táctil funcionaron a la primera.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Formato redondo muy adecuado para wearables y dispositivos con estética retro o minimalista.
- Panel IPS con buena visibilidad incluso bajo luz ambiente moderada.
- Doble compatibilidad de voltaje (3,3 V / 5 V) sin necesidad de componentes externos.
- Uso de buses SPI e I2C que minimizan la ocupación de pines GPIO.
- Incluye cable de conexión GH1.25, evitando tener que soldar directamente.
- Recursos de desarrollo con ejemplos listos para placas populares.
Aspectos mejorables:
- El conector GH1.25 no es estándar en la mayoría de protoboards o placas de desarrollo, obligando a buscar adaptadores o soldar.
- La resolución 240×240 en una pantalla circular deja una zona útil ligeramente menor que una rectangular equivalente, por lo que hay que diseñar interfaces adaptadas a la forma.
- El chip táctil CST816S parece limitarse a un único punto de contacto (single-touch), lo que restringe gestos multitáctiles.
- No dispone de agujeros de montaje en el PCB, lo que dificulta la fijación mecánica en un recinto sin diseñar una sujeción personalizada.
Veredicto del experto
Tras semanas de uso en distintos entornos, considero que este módulo es una solución sólida para prototipado rápido y desarrollo de dispositivos embebidos que requieran una interfaz visual y táctil de pequeño tamaño. Su versatilidad de voltaje y la eficiencia en el uso de pines lo hacen ideal para proyectos donde el espacio y los recursos de la placa son limitados. La calidad del panel IPS y la integración del tactil capacitivo elevan el nivel de acabado del producto final.
Como consejo práctico, si planeas integrarlo en un proyecto permanente, te recomiendo diseñar un adaptador de pines o una pequeña PCB que convierta el conector GH1.25 a un formato más manejable. También es importante tener en cuenta que, al ser una pantalla redonda, las librerías gráficas habituales pueden necesitar ajustes para aprovechar su área útil, pero los ejemplos proporcionados son un buen punto de partida.
En definitiva, es una opción a tener en cuenta para makers que buscan una pantalla compacta y con tacto sin complicaciones excesivas de integración. Cumple con lo prometido y ofrece un equilibrio acertado entre tamaño, funcionalidad y facilidad de uso.














