Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He estado trabajando con este módulo cargador durante varias semanas, integrándolo en tres proyectos distintos: la recuperación de células 18650 procedentes de baterías de portátil antiguas, una linterna de taller con batería de litio reciclada y un nodo sensor con ESP32 alimentado por una celda de 1S. El formato de cinco unidades resulta muy práctico para quien hace prototipado, porque permite dejar una placa montada en cada proyecto sin tener que desoldar constantemente.
Hablamos de una placa diminuta, de apenas 2,6 × 1,7 cm, que cabe sin problemas dentro de carcasas pequeñas, tubos de linterna o cajas de derivación impresas en 3D. La entrada se resuelve mediante un conector Micro USB hembra de 5 V, y la salida se reparte entre los terminales B+ y B− para la batería y OUT+ y OUT− para la carga. Esa separación es clave: la carga conectada a OUT queda protegida frente a sobredescarga, mientras que si se alimenta directamente desde B se pierde esa red de seguridad.
Calidad de construcción y materiales
La PCB es de fibra de vidrio con acabado en máscara soldadura, y los pads están estañados y son razonablemente amplios para trabajar con soldador de punta fina. He soldado conductores de 24 y 26 AWG sin dificultad, preestañando primero el pad y usando algo de flux para asegurar una unión limpia. El punto débil mecánico es el propio conector Micro USB: al ser un conector de inserción, soporta mal los tirones laterales, así que conviene acompañarlo de una brida o de un pequeño soporte impreso que libere tensión del cable.
Los LED indicadores cumplen su función: rojo mientras la carga está en curso y verde al completarse. Son visibles incluso con luz ambiente alta, aunque en una carcasa cerrada pierden utilidad salvo que se practique una ventana. Un detalle que he comprobado y que conviene conocer: si la célula no está conectada, el indicador puede quedarse en verde, de modo que no debe interpretarse como confirmación de una carga finalizada.
En cuanto a la disipación, a corriente máxima el integrado se calienta de forma perceptible. He medido temperaturas de superficie cómodas al tacto pero claramente por encima del ambiente tras veinte minutos cargando a tope, lo cual es esperable porque el regulador reduce automáticamente la corriente cuando la temperatura de la unión sube demasiado. En espacios ventilados no hay problema; encerrado en una caja estanca, la carga simplemente se alarga.
Compatibilidad y rendimiento
El módulo está pensado para celdas de litio de una sola serie, con 3,7 V nominales y corte de carga a 4,2 V. Es decir, sirve para 18650, 21700, 14500, LiPo de bolsa y similares. No es válido para LiFePO4, cuya tensión final es distinta, ni para packs en serie de dos o más celdas, que necesitan un cargador balanceador específico.
Las cifras que maneja son las habituales de esta familia de circuitos: hasta 1000 mA de carga, corte a 4,2 V con una tolerancia del ±1 % y protecciones de sobredescarga a 2,5 V y de sobrecorriente a 3 A. Esa tolerancia implica un margen real de unos pocos milivoltios arriba y abajo, algo irrelevante para un proyecto de aficionado pero que sí importa si buscas maximizar la vida útil de una celda cara. Personalmente prefiero cargar a 4,1 V en celdas que quiero conservar muchos ciclos.
Un aspecto que casi nadie revisa y que marca la diferencia es la resistencia de programación. De fábrica suele venir ajustada para entregar cerca de 1 A, lo que equivale a una tasa de carga superior a 0,5C en celdas pequeñas de 600 o 800 mAh. En esas baterías conviene sustituir la resistencia por otra de mayor valor para bajar a 400-500 mA y evitar calentamientos innecesarios. Con células de 2500 mAh o más, la configuración original es perfectamente razonable.
También he notado que la calidad del cable Micro USB influye mucho más de lo que parece. Con cables finos y largos, la caída de tensión hace que la corriente real medida en los terminales de la batería quede bastante por debajo de la teórica. Merece la pena comprobar con polímetro la intensidad efectiva y usar cables cortos y de sección generosa.
La protección frente a sobredescarga a 2,5 V es funcional, pero agresiva para el litio. Si el proyecto va a estar meses encendido sin supervisión, mejor alimentar la carga desde OUT y añadir un corte lógico en el firmware alrededor de 3,0-3,2 V. Además, los transistores de protección introducen una pequeña resistencia en serie: en consumos con picos altos, como motores pequeños o transmisiones de radio, se aprecia una ligera caída de tensión.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Relación calidad-precio excelente, sobre todo en formato de cinco unidades.
Tamaño muy reducido, ideal para integración en proyectos compactos.
Protecciones integradas de sobretensión, sobredescarga y sobrecorriente.
Indicadores LED claros y soldadura sencilla para quien tenga algo de práctica.
A mejorar:
El conector Micro USB está desfasado frente al USB-C, más robusto y reversible.
La corriente de fábrica es excesiva para celdas pequeñas.
Ausencia de protección ante inversión de polaridad en la entrada de batería: un error de soldadura puede arruinar la célula.
El corte a 2,5 V acorta la vida útil si se usa como único mecanismo de protección.
Consejos prácticos: verifica siempre la polaridad antes de conectar, usa hilo corto, limpia los restos de flux con alcohol isopropílico y no dejes la carga funcionando sobre superficies inflamables ni sin vigilancia en las primeras pruebas.
Veredicto del experto
Es un módulo que sigo recomendando para cacharreo, reparaciones y proyectos educativos. No pretende competir con soluciones USB-C de gama alta ni con cargadores balanceadores, pero cumple con solvencia lo que promete si se respeta la química de la celda y se ajusta la corriente según su capacidad. ¿Merece la pena el pack de cinco? Para quien suelda habitualmente, sí: sale más económico que comprarlas sueltas y evita quedarse sin recambio a mitad de un montaje.










