Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He utilizado el MATHEW HW87 durante varias semanas en una configuración de trabajo híbrida, alternando entre un ordenador de sobremesa con Windows, un portátil y un equipo con macOS. Es un kit pensado para quienes disfrutan construyendo su propio teclado, no para quienes buscan conectar el periférico y empezar a escribir inmediatamente. La carcasa, la placa y la electrónica forman la base del conjunto, pero es necesario adquirir por separado los interruptores mecánicos y las keycaps.
El formato compacto de 87 teclas aprovecha bastante bien el espacio disponible. Mantiene una distribución práctica para trabajar, programar o jugar, aunque reduce el tamaño respecto a un teclado completo al prescindir del bloque numérico. Sus aproximadamente 360 x 132 mm permiten liberar espacio para el ratón, algo que se nota especialmente en juegos que requieren movimientos amplios o en escritorios pequeños.
Su principal atractivo está en la combinación de personalización, conectividad inalámbrica y sistema hot swap. Permite cambiar los switches sin soldar y probar distintas sensaciones de pulsación hasta encontrar una configuración adecuada para cada uso.
Calidad de construcción y materiales
La estructura transmite la sensación de un kit funcional y orientado a la personalización. No lo considero un producto terminado de gama alta, sino una plataforma sobre la que construir un teclado adaptado a las preferencias de cada usuario. El interés principal no está en los acabados ornamentales, sino en que la base permita modificar los componentes con facilidad.
El sistema hot swap admite interruptores mecánicos de 3 y 5 pines. Esta compatibilidad resulta útil tanto para quienes empiezan a experimentar como para usuarios que ya tienen una colección de switches. La instalación no requiere soldador: basta con retirar las keycaps, extraer cada interruptor con la herramienta apropiada y colocar el nuevo comprobando que los pines quedan correctamente alineados.
Los pies ajustables permiten modificar la inclinación. En sesiones prolongadas, una posición demasiado elevada puede cargar las muñecas, por lo que recomiendo empezar con los pies plegados y ajustar solo si la postura lo necesita. También conviene utilizar una alfombrilla de escritorio para evitar desplazamientos y proteger la base frente a polvo y pequeños residuos.
Compatibilidad y rendimiento
La conectividad triple es uno de los puntos más prácticos del HW87. Para jugar o trabajar con la menor latencia posible, he preferido el receptor inalámbrico de 2,4 GHz. El receptor puede guardarse en la ranura lateral del propio teclado, una solución sencilla que reduce el riesgo de perderlo durante un transporte.
Bluetooth resulta más cómodo para alternar entre dispositivos compatibles, especialmente con un portátil o una tableta. No ofrece la misma inmediatez que el receptor dedicado en un entorno gaming, pero simplifica el escritorio y evita ocupar un puerto USB. Para configuraciones fijas o cuando la batería está baja, la conexión por cable USB-C de aproximadamente 1,5 metros es la opción más directa.
La batería integrada de 3000 mAh aporta autonomía suficiente para un uso inalámbrico normal, aunque su duración depende claramente de la iluminación RGB, el brillo elegido y el tiempo de actividad. Con la retroiluminación intensa, el consumo aumenta de forma apreciable. Para maximizar la autonomía, recomiendo reducir el brillo, desactivar los efectos cuando no sean necesarios y utilizar el cable durante jornadas especialmente largas.
En Windows, el software permite configurar macros, funciones de tecla e iluminación. La compatibilidad indicada abarca Windows XP, 7, 8 y 10, además de macOS. En Mac funciona como teclado convencional, pero la personalización avanzada mediante el controlador está limitada. Es un aspecto importante para quienes trabajan exclusivamente con equipos Apple: las funciones básicas no plantean problemas, pero la configuración profunda conviene hacerla desde Windows.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre sus puntos fuertes destacaría:
- PCB hot swap compatible con switches de 3 y 5 pines.
- Tres formas de conexión: 2,4 GHz, Bluetooth y USB-C.
- Formato compacto con espacio suficiente para trabajar y jugar.
- Iluminación RGB configurable mediante atajos o software.
- Receptor inalámbrico almacenable en el propio teclado.
- Pies ajustables para adaptar la inclinación.
Los aspectos mejorables están relacionados con su naturaleza de kit. El coste final no termina en la compra de la base, ya que hay que sumar interruptores y keycaps. Dependiendo de la calidad y el perfil elegido, estos componentes pueden modificar bastante tanto el precio como la experiencia de escritura.
Tampoco es la opción más adecuada para quien busca una herramienta lista para usar. Un teclado completo ofrece una experiencia más inmediata y evita tener que comprobar compatibilidades, montar los switches y elegir una distribución de keycaps. Además, los usuarios de macOS que quieran macros o ajustes avanzados encontrarán menos posibilidades que en Windows.
Para conservarlo en buenas condiciones, recomiendo limpiar periódicamente la superficie con aire suave y un paño seco, no tirar de las keycaps en diagonal y guardar los switches sobrantes en un recipiente cerrado para evitar que se doblen o acumulen polvo.
Veredicto del experto
El MATHEW HW87 es una base equilibrada para montar un teclado mecánico inalámbrico personalizado sin entrar en procesos de soldadura. Su sistema hot swap, la conectividad triple y el formato compacto ofrecen una flexibilidad que no siempre está presente en teclados completos de precio similar.
Lo recomendaría a usuarios que quieran experimentar con switches lineales, táctiles o clicky, adaptar el sonido y la resistencia de las teclas, o construir una herramienta específica para programar, trabajar o jugar. No lo elegiría para quien solo quiera un teclado terminado y sin montaje adicional. Bien acompañado de unos switches y unas keycaps adecuados, puede convertirse en una plataforma muy versátil; tal como viene, debe entenderse como el punto de partida de un proyecto de personalización.










