Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo varias semanas usando el Lefon F33 como ratón principal en mi puesto de trabajo, alternándolo con el F35B en el portátil y con el F26C en sesiones de gaming más puntuales. La propuesta de la serie es clara: ofrecer alternativas ergonómicas sin renunciar a la versatilidad inalámbrica. El F33, en particular, es un trackball de pulgar con una base de aluminio que permite ajustar la inclinación, algo que no se ve todos los días en este segmento.
El concepto de trackball tiene defensores y detractores. Tras usarlo a diario, entiendo a ambos. La curva de adaptación existe, pero cuando llevas unos días con la bola, el movimiento del cursor resulta sorprendentemente natural. No hay que mover el antebrazo; basta con el pulgar. Para alguien que pasa horas delante de un equipo de sobremesa, la diferencia en fatiga se nota.
Calidad de construcción y materiales
El F33 transmite robustez desde el primer momento. La base de aleación de aluminio desmontable es el elemento más distintivo. El sistema de absorción magnética permite cambiar el ángulo entre 0 y 18 grados ejerciendo una presión firme; el mecanismo no se siente frágil y mantiene la posición elegida durante horas de uso. Es un punto a favor importante: no he necesitado reajustar la inclinación a mitad de jornada.
El acabado de la superficie es agradable al tacto y no acumula huellas con facilidad. El peso, en torno a 260 gramos, puede parecer elevado comparado con un ratón convencional, pero en un trackball es un aliado: la estabilidad sobre la mesa es absoluta. En cuanto a los botones, el silenciado es evidente. El clic tiene un recorrido corto y un amortiguamiento que reduce mucho el ruido sin caer en esa sensación esponjosa que tienen algunos ratones "silenciosos" baratos. La rueda, con superficie texturizada, permite un desplazamiento discontinuo y preciso.
Compatibilidad y rendimiento
El F33 se conecta a tres dispositivos: dos por Bluetooth y uno mediante el receptor USB de 2,4 GHz. Lo he probado con un PC con Windows 11, un MacBook Pro y una tableta Android. En los tres casos el emparejamiento fue inmediato y sin necesidad de controladores. El botón de cambio de dispositivo está bien ubicado y el salto entre equipos tarda un par de segundos. Ojo: no funciona en modo multipunto simultáneo; controlas uno cada vez. Si trabajas con varios equipos a la vez, hay que acostumbrarse a pulsar para cambiar.
Los cinco niveles de DPI (800, 1200, 1600, 2400 y 4800) se alternan con un botón dedicado. El cambio es inmediato, aunque se echa en falta algún indicador claro del nivel activo. He usado sobre todo 1600 DPI para trabajo y 2400 para tareas que requieren movimientos amplios. La precisión de la bola es buena: los pequeños movimientos del pulgar se traducen de forma proporcional y no he notado saltos ni aceleraciones raras, algo que en trackballs económicos es habitual.
En juegos, el F33 no es un ratón gaming, pero cumple para títulos que no requieren reflejos extremos. En shooters rápidos se queda algo corto; en juegos de estrategia o gestión, va sobrado. Para diseño y edición, la cosa cambia: la bola permite trazos finos y controlados una vez ajustas la sensibilidad. He trabajado con software de dibujo vectorial y el resultado es muy superior al de un ratón estándar si valoras la estabilidad de la muñeca.
El F35B y el F26C comparten filosofía, pero son propuestas distintas. El F35B es un ratón clásico con Bluetooth 5.0 y tres niveles de DPI: simple, ligero y sin complicaciones, ideal para portátil. El F26C es la opción gaming de la serie, con pantalla OLED en el lomo que muestra información de configuración. Es curioso y cumplidor, pero no deja de ser un ratón de gama media; no esperéis el rendimiento de un buque insignia.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- La base de aluminio con inclinación magnética ajustable: es lo que marca la diferencia frente a otros trackballs.
- La reducción de ruido del clic, notable en entornos compartidos.
- La conectividad tri-dispositivo con receptor incluido.
- La batería recargable de litio. Se carga por cable y, en mi uso, dura semanas sin ver el cargador.
- No requiere software: funciona plug and play en cualquier sistema.
Aspectos mejorables
- El cambio de DPI no tiene una retroalimentación visual clara en el F33; acabas contando las pulsaciones para saber en qué nivel estás.
- La bola, aunque desmontable, no tiene un sistema de extracción tan cómodo como el de otros fabricantes. Hay que maniobrar con cuidado para sacarla y limpiarla.
- La elección de niveles de DPI está cerrada de fábrica; no hay opción de ajuste fino más allá de los cinco valores predefinidos.
- En el F33 he echado en falta un reposapulgar más marcado para sesiones largas. La base inclinable ayuda, pero el apoyo del pulgar queda un poco alto.
Veredicto del experto
El Lefon F33 es un trackball sólido, con un sistema de ajuste de inclinación que no he visto en otros modelos de su rango. Es una opción recomendable si pasas muchas horas ante el ordenador y empiezas a notar molestias en la muñeca. No es un ratón perfecto: la gestión del DPI es mejorable y la limpieza de la bola es menos cómoda de lo deseable, pero el conjunto ofrece un equilibrio honesto entre ergonomía, precisión y versatilidad.
Si tu prioridad es la movilidad y la simplicidad, el F35B cumple sin alardes. Si buscas algo más llamativo para jugar y tener información en pantalla, el F26C es una alternativa interesante. Personalmente, me quedo con el F33 como herramienta de trabajo diario; es de esos productos que no entiendes del todo hasta que los pruebas durante una semana. Cuando vuelves a un ratón convencional, notas que te falta ese reposo de la muñeca.
Mi consejo: si decides probarlo, dale al menos diez días. Los primeros dos te parecerá un engorro; después, será difícil volver atrás. Y acostúmbrate a limpiar la bola con un paño seco una vez al mes; notarás la diferencia en la fluidez del cursor.


















