





Este kit de refrigeración líquida de 240 mm para CPU está pensado para usuarios que buscan mejorar las temperaturas de su procesador frente a los disipadores de aire convencionales, manteniendo a la vez un nivel de ruido contenido. El conjunto está formado por un radiador de aluminio de 240 mm, dos ventiladores PWM de 120 mm y un bloque de agua compatible con una amplia gama de sockets Intel y AMD, incluyendo Intel LGA 115x/1200/1700/2011 y AMD AM4/AM5.
Según la ficha del fabricante, el sistema está preparado para manejar hasta 250 W de TDP, lo que lo hace adecuado para procesadores de gama media y alta utilizados en juegos, creación de contenido o tareas de productividad intensa. Al repartir la carga térmica a lo largo del radiador y expulsar el calor con dos ventiladores de 120 mm, se consigue una disipación más eficiente que con disipadores de torre compactos, especialmente en cajas con buen flujo de aire frontal o superior.
Una de las características distintivas de este kit es que tanto los ventiladores como la bomba carecen de iluminación RGB. Se trata de un diseño en colores sólidos orientado a quienes priorizan el rendimiento, la fiabilidad y la relación calidad‑precio por encima del aspecto visual. Esto también puede ser una ventaja en entornos profesionales o equipos donde se busca una estética discreta.
El bloque de agua se suministra con soportes para Intel y AMD, cubriendo los sockets más habituales en equipos de escritorio modernos:
Gracias a esta amplia compatibilidad, el kit puede acompañarte en varias actualizaciones de plataforma sin necesidad de cambiar de sistema de refrigeración, siempre que el chasis admita un radiador de 240 mm en la parte frontal, superior o lateral.
En comparación con un disipador de aire tradicional, una solución de refrigeración líquida de 240 mm permite distribuir el calor en una superficie mayor y expulsarlo por una zona distinta de la placa base. Esto se traduce en temperaturas más bajas bajo carga sostenida y, en muchos casos, en la posibilidad de reducir las revoluciones de los ventiladores, recortando así el nivel de ruido global del equipo.
Para equipos de juego o estaciones de trabajo que pasan muchas horas al 100 % de uso de CPU, mantener una temperatura más contenida ayuda a preservar el rendimiento sostenido y la vida útil del procesador, evitando que se alcance el límite térmico y se active el thermal throttling.
Es recomendable revisar periódicamente el estado de los ventiladores y asegurarse de que no se acumula polvo en las aletas del radiador, ya que esto puede reducir la capacidad de disipación con el tiempo. Una limpieza ocasional con aire comprimido ayuda a mantener el rendimiento del sistema de refrigeración.
En definitiva, este kit de refrigeración líquida 240 mm para CPU ofrece una combinación equilibrada de rendimiento, compatibilidad y precio. Su diseño sin iluminación, la compatibilidad con los sockets Intel y AMD más utilizados y la capacidad para manejar procesadores de hasta 250 W de TDP lo convierten en una opción muy interesante para quienes buscan dar un paso más allá de los disipadores de aire estándar sin entrar en sistemas de refrigeración líquida personalizados.




