Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
La BOYHOM R36H es una de esas consolas retro portátiles que llevan circulando por el mercado chino y europeo desde hace un par de años, y que poco a poco han ido ganando una base de usuarios bastante fiel. Tras varias semanas probándola a diario —en trayectos en transporte público, tardes en casa conectada a un televisor y sesiones de gaming con amigos— puedo ofrecer una valoración bastante completa de lo que este dispositivo supone a día de hoy.
Lo primero que llama la atención es el planteamiento: un hardware basado en el chipset Rockchip RK3326, una pantalla IPS de 3,5 pulgadas y un catálogo de más de 15.000 juegos preinstalados que abarca desde la era de 8 bits hasta la generación de 64 bits. Sobre el papel, suena a todo lo que un entusiasta del retro gaming podría pedir en un formato compacto. En la práctica, la experiencia es más matizada de lo que cabría esperar.
Calidad de construcción y materiales
El acabado de la R36H es correcto sin ser premium. La carcasa plástica tiene un tacto ligeramente rugoso que ofrece buen agarre, algo que se agradece en sesiones prolongadas. Los gatillos laterales y los botones de acción tienen un recorrido aceptable para lo que se espera de este rango de precio; no llegan al nivel de tacto de un mando de consola de sobremesa oficial, pero cumplen con soltura. La cruceta es funcional, aunque en juegos de SNES o Genesis que exigen movimientos diagonales precisos he notado cierta imprecisión en los bordes entre ejes.
La bisagra del soporte integrado (que permite apoyar la consola sobre una superficie plana) se siente algo frágil. No parece que vaya a romperse con facilidad, pero tampoco transmite la misma confianza que el cierre magnético de dispositivos como la Anbernic RG35XXSP, que es un referente en este segmento. Los altavoces integrados ofrecen un sonido mono con volumen justo para uso sin auriculares; para sesiones más serias, recomiendo conectar unos auriculares o utilizar la salida jack de 3,5 mm.
Compatibilidad y rendimiento
Aquí es donde el RK3326 muestra sus virtudes y sus límites. El emulado de NES, Game Boy, Game Boy Color, Game Boy Advance y Sega Master System funciona de forma impecable: sin caídas de fotogramas, con compatibilidad prácticamente total y sonido correcto. Super Nintendo y Mega Drive también rinden muy bien, con los emuladores Snes9x y Picodrive ofreciendo una experiencia fluida en la inmensa mayoría de títulos.
Donde empiezan las diferencias es con PlayStation 1 y Nintendo 64. Los juegos de PS1, en general, funcionan correctamente, aunque algunos títulos con gráficos 3D intensivos —como Final Fantasy VIII o Metal Gear Solid— tienden a bajar los fotogramas por segundo en momentos puntuales. Con N64 la cosa se complica más: emuladores como Mupen64Plus no consiguen una tasa de frames estable en muchos títulos exigentes como Super Mario 64 o GoldenEye 007, aunque juegos menos exigentes como Mario Kart 64 o Pokémon Stadium son jugables.
La pantalla IPS de 3,5 pulgadas cumple dignamente. Los ángulos de visión son amplios, los colores son vivos y el contraste es notablemente mejor que las pantallas TN o LCD convencionales que montaban modelos anteriores de este fabricante. La resolución, eso sí, es la nativa del panel (480×320 en la mayoría de variantes), lo que significa que los juegos de PS1 y N64 se ven algo pixelados o con filtros que tampoco mejoran demasiado la imagen.
Sistema abierto y personalización
Uno de los mayores atractivos de la R36H es su firmware basado en sistema abierto. He probado varios sistemas operativos alternativos, concretamente Jelos y ARKOS, y la diferencia con el firmware de serie es palpable. Jelos, por ejemplo, ofrece una interfaz más pulida, mejor organización de las ROMs por plataforma y la posibilidad de cambiar de core de emulación sin abandonar el juego. ARKOS es más ligero y orientado a la velocidad de carga, ideal si priorizas la inmediatez.
La instalación de estos sistemas alternativos es sencilla si estás acostumbrado a flashear firmware en dispositivos embebidos: descargas la imagen, la grabas en una tarjeta microSD, la insertas y sigues el proceso guiado. Para un usuario sin experiencia previa puede resultar intimidante, pero hay una comunidad activa en foros y canales de Telegram que documenta cada paso.
El almacenamiento interno de 64 GB (en mi unidad de pruebas) da para mucho, pero si eres de los que quiere tener absolutamente todo, la ranura para tarjetas TF permite ampliar hasta 256 GB adicionales. Yo he usado una microSD de 128 GB sin el menor problema de reconocimiento ni de velocidad de lectura.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Relación calidad-precio notable para quien quiera una consola retro portátil con soporte multiconsola y sistema abierto.
- Pantalla IPS con buen ángeo de visión y colores vivos, un salto cualitativo frente a paneles TN de generaciones anteriores.
- Catálogo preinstalado masivo que cubre las principales plataformas retro sin necesidad de añadir ROMs desde cero.
- Capacidad de personalización del firmware, algo que muy pocos competidores en este rango de precio ofrecen de forma tan accesible.
- Autonomía suficiente para entre 4 y 6 horas de juego con brillo medio en emuladores de 8-16 bits, algo respetable para un dispositivo de este tamaño.
Aspectos mejorables:
- El rendimiento con títulos 3D de PS1 y N64 es irregular y depende demasiado del título concreto. No es un problema del dispositivo en sí, sino de las limitaciones del SoC RK3326, pero conviene saberlo antes de comprar.
- La cruceta podría ser más precisa. En juegos que exigen diagonales exactas se nota un exceso de juego muerto.
- El soporte físico se siente endeble y no inspira mucha confianza tras muchos usos de apertura y cierre.
- La calidad de los altavoces es justa; es un dispositivo pensado para uso con auriculares en mi experiencia.
- La documentación y el soporte postventa son prácticamente inexistentes fuera de las comunidades de usuarios. Si algo falla, dependes de lo que encuentres en foros.
Vvedicto del experto
La BOYHOM R36H es una consola retro portátil que cumple con creces lo que promete para su segmento de precio. Si vienes del mundo del retrogaming con Raspberry Pi o similares y quieres algo más compacto y dedicado, ofrece una propuesta convincente, especialmente gracias a su sistema abierto y a la calidad de su pantalla IPS. No es perfecta: el rendimiento con títulos 3D exigentes tiene sus límites, y la ergonomía de la cruceta podría mejorar. Pero como herramienta para revivir miles de clásicos en un formato que cabe en el bolsillo, hace su trabajo notablemente bien. Diría que es una de las opciones más equilibradas en su categoría, siempre que no esperes que reemplace a un hardware de emulación de gama superior. Para sesiones casuales, viajes y nostalgia pura, la R36H es una compra recomendable con los ojos abiertos a sus limitaciones.
















