Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Después de varias semanas utilizando el adaptador RetroScaler BlueRetro con una PS1, una PS One y una PS2 Slim, la impresión general es positiva: resuelve de forma sencilla uno de los inconvenientes más habituales del juego retro, el cableado de los mandos. Se conecta directamente al puerto de controlador de la consola y permite utilizar gamepads Bluetooth actuales sin modificar el hardware original.
Lo he probado con mandos de PS4 y PS5, además de varios modelos compatibles de 8BitDo y Switch. La experiencia resulta especialmente cómoda en el salón, donde jugar con una PS2 conectada a un televisor moderno suele implicar sentarse demasiado cerca o utilizar alargadores. Con este adaptador puedo mantener la consola junto al mueble de televisión y jugar desde el sofá con una disposición mucho más limpia.
Cada unidad gestiona un solo mando. Para jugar a títulos multijugador como Tekken Tag Tournament, Crash Team Racing o Pro Evolution Soccer, es necesario utilizar dos adaptadores, uno por puerto y controlador. No es una limitación especialmente problemática, pero conviene tenerla presente antes de preparar una partida para dos personas.
Calidad de construcción y materiales
El dispositivo tiene un formato compacto y ligero, pensado para quedar conectado directamente al puerto frontal de la consola. No ocupa demasiado espacio y tampoco interfiere con el acceso a la ranura de tarjetas de memoria de la PS2. La carcasa cumple correctamente su función, aunque no transmite la misma sensación de robustez que los accesorios de mayor tamaño con cable integrado y alivio de tensión.
El pequeño botón de emparejamiento queda accesible y los indicadores luminosos ayudan a saber si el adaptador está buscando un mando o si la conexión ya se ha establecido. Durante el uso normal no es necesario consultar constantemente los LED, pero resultan útiles en la primera configuración y cuando se cambia de controlador.
La alimentación procede del propio puerto de la consola, algo que simplifica mucho la instalación. En mis pruebas con una PS2 Slim y una PS One no necesité conectar alimentación adicional. En consolas antiguas o con puertos que entreguen menos energía, el conector micro USB permite aportar alimentación externa. Recomiendo utilizar un cable micro USB corto y una fuente estable, evitando cables deteriorados o adaptadores de corriente de calidad dudosa.
Compatibilidad y rendimiento
La compatibilidad con PS1, PS One, PS2 Fat y PS2 Slim cubre prácticamente los escenarios habituales de uso. El mando de PS4 fue el que ofreció el proceso de emparejamiento más directo, mientras que con algunos mandos de terceros fue necesario repetir la secuencia de sincronización. Una vez vinculados, los controles básicos respondieron correctamente en juegos de acción, plataformas, conducción y lucha.
También es compatible con determinados mandos de Xbox One y Xbox Series, Switch Pro, Joy-Con, Wii, 8BitDo, Retro-Bit, Stadia, GameSir T4 Pro e Ipega 9076. No funciona con mandos de Xbox 360, por lo que no conviene dar por hecho que cualquier controlador inalámbrico de Xbox será reconocido.
En cuanto a la respuesta, no he apreciado retrasos molestos en juegos convencionales. En títulos de lucha o plataformas que exigen pulsaciones precisas, el resultado depende también del propio mando, de su estado de carga y de las interferencias Bluetooth del entorno. Para juego competitivo muy exigente sigo prefiriendo un mando con cable, pero para partidas domésticas el comportamiento es suficientemente consistente.
La vibración funciona cuando el juego y el mando la soportan. El punto más importante es que el adaptador no ofrece botones sensibles a la presión. Esto afecta a determinados juegos de PS2 que utilizan diferentes niveles de pulsación en los botones de acción, como algunas entregas de Gran Turismo, Metal Gear Solid 2 o Metal Gear Solid 3. En esos casos, las funciones digitales básicas siguen funcionando, pero se pierde parte de la experiencia original.
El firmware actualizable es una ventaja relevante. La actualización se realiza mediante USB manteniendo pulsado el botón PAIR mientras se conecta el adaptador al ordenador. Si Windows no lo detecta, puede ser necesario instalar el controlador CH340 o probar otro cable USB, ya que algunos cables micro USB solo sirven para carga. El ecosistema BlueRetro también permite configurar asignaciones y opciones de control mediante herramientas compatibles, aunque el proceso requiere algo más de paciencia que una solución completamente plug and play. La configuración web de este tipo de adaptadores depende normalmente de un navegador compatible con Bluetooth y de que no haya otro mando conectado durante el proceso.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Lo mejor:
- Compatibilidad amplia con mandos Bluetooth actuales.
- Instalación directa, sin abrir ni modificar la PS1 o la PS2.
- Posibilidad de utilizar vibración.
- Firmware actualizable mediante USB.
- Alimentación desde el puerto de la consola.
- Buena solución para jugar desde el sofá y reducir cables.
- Permite conservar las consolas originales en lugar de sustituirlas por emulación.
Lo mejorable:
- Se necesita una unidad por mando.
- No es compatible con Xbox 360.
- La ausencia de sensibilidad a la presión limita algunos juegos de PS2.
- El emparejamiento inicial no siempre resulta intuitivo con mandos de terceros.
- La carcasa podría ofrecer una protección algo más sólida alrededor del conector.
- La alimentación micro USB puede ser necesaria en determinadas consolas antiguas.
Frente a adaptadores inalámbricos más cerrados y específicos para un único mando, este modelo ofrece mayor flexibilidad. Como contrapartida, algunas alternativas incluyen instrucciones más sencillas o perfiles preconfigurados para determinados controladores. También existen soluciones con soporte más completo para funciones analógicas especiales, por lo que quienes quieran reproducir fielmente todos los matices de un DualShock original deberían valorar ese aspecto antes de comprar.
Veredicto del experto
Considero que el RetroScaler BlueRetro es una opción práctica para modernizar una PS1 o PS2 sin alterar la consola. Su mayor virtud es la versatilidad: permite elegir entre varios mandos Bluetooth y mantener una instalación ordenada, algo especialmente agradecido en televisores modernos y configuraciones de salón.
Lo recomiendo para juegos de plataformas, carreras, aventuras, RPG y partidas multijugador ocasionales. También es una buena compra para quien ya posee un mando de PS4, PS5 o 8BitDo y quiere reutilizarlo con hardware clásico. No lo elegiría como primera opción para juegos que dependan mucho de los botones sensibles a la presión ni para configuraciones competitivas donde cada matiz de respuesta sea determinante.
Para alargar su vida útil, conviene no dejarlo colgando del puerto, desconectarlo sujetando el cuerpo del adaptador y mantener actualizado el firmware solo cuando sea necesario. Con esas precauciones, ofrece una forma equilibrada de disfrutar de las consolas PlayStation clásicas con la comodidad de un mando inalámbrico actual.


















