Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He utilizado este módulo durante varias semanas en montajes con Arduino, ESP32, STM32 y Raspberry Pi, principalmente para supervisar fuentes de alimentación, pequeños sistemas de batería y consumos de placas electrónicas. Su planteamiento es muy práctico: coloca una resistencia de derivación en serie con la carga, mide la caída de tensión sobre ella y entrega por I2C los valores de corriente, tensión de bus y potencia calculada.
La ventaja frente a un sensor analógico es evidente. No necesito reservar una entrada ADC ni implementar por software todo el cálculo de conversión. El microcontrolador lee registros digitales y puede aplicar directamente los valores a una pantalla, un sistema de registro o una rutina de protección. El INA226 admite sistemas de hasta 36 V y ofrece un error de ganancia máximo del 0,1 %, mientras que el INA231 está orientado a instalaciones de hasta 28 V y especifica un error de ganancia del 0,5 %. Para mediciones exigentes, escogería el INA226.
La medición bidireccional también resulta útil. En una batería recargable puedo observar tanto la corriente de carga como la de descarga sin modificar el circuito de lectura, algo más flexible que muchos sensores básicos de corriente unidireccionales.
Calidad de construcción y materiales
El módulo presenta una construcción sencilla y funcional, propia de una placa de evaluación para electrónica. Las conexiones de alimentación, bus I2C y línea de medida están claramente diferenciadas, algo importante porque aquí un error de cableado puede afectar tanto a la lectura como al dispositivo conectado.
La parte que más atención merece no es el chip, sino el recorrido de potencia y la resistencia shunt. La corriente atraviesa físicamente esa resistencia, por lo que las pistas, los terminales y la calidad de las soldaduras influyen en la caída de tensión y en el calentamiento. Para consumos bajos y medios funciona bien en prototipos, pero no lo trataría como un amperímetro de alta corriente sin comprobar antes el valor de la derivación instalada y su disipación.
En mis montajes he procurado colocar el módulo cerca del punto de medida y separar los cables de potencia de SDA y SCL. Esta disposición reduce la posibilidad de introducir ruido en el bus, especialmente cuando la carga utiliza convertidores conmutados, motores pequeños o reguladores que trabajan conmutando a alta frecuencia. También recomiendo fijar mecánicamente la placa si se instala dentro de una caja, porque los terminales de prototipado no están pensados para soportar tirones continuos.
Compatibilidad y rendimiento
La alimentación del módulo admite de 2,7 a 5,5 V, por lo que resulta apropiada tanto para sistemas lógicos de 3,3 V como para plataformas de 5 V, siempre que se respete el conexionado concreto de la placa. Con un ESP32 lo he integrado usando sus líneas I2C habituales y con Arduino la puesta en marcha es igualmente directa. En Raspberry Pi conviene prestar especial atención a que el bus trabaje con niveles compatibles y a que las resistencias de polarización no queden duplicadas en exceso al combinar varias placas.
Las hasta 16 direcciones configurables permiten compartir el bus con otros sensores o instalar varias unidades para medir distintos ramales. Esta posibilidad es especialmente interesante en una fuente multisalida o en un sistema de automatización doméstica donde se quiera controlar, por separado, la electrónica de control, los actuadores y la batería. Antes de añadir módulos, conviene revisar cómo están configurados A0 y A1 y realizar un escaneo I2C para evitar conflictos.
El rendimiento depende bastante de la configuración. Los tiempos de conversión, el promediado y la calibración permiten priorizar una respuesta rápida o una lectura más estable. Para visualizar consumo en tiempo real he preferido una conversión ágil con poco promediado; para registrar la demanda de una batería o una fuente durante horas, un promediado superior ofrece valores menos nerviosos. La documentación de integración de sensores permite exponer por separado corriente, potencia, tensión de bus y tensión de shunt, algo útil para diagnosticar si una lectura anómala procede de la carga o del propio circuito de medida.
El pin ALERTO añade una función interesante: se pueden programar umbrales para reaccionar ante sobrecorriente o sobrevoltaje. No lo considero un sustituto de un fusible ni de una protección de hardware, pero sí una buena forma de ordenar al microcontrolador que desconecte una carga o registre un evento.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Lectura digital de corriente, tensión y potencia mediante I2C.
- Medición bidireccional, adecuada para baterías recargables.
- Alimentación compatible con sistemas de 3,3 V y 5 V dentro del rango especificado.
- Hasta 16 direcciones I2C para instalaciones con varios módulos.
- Configuración de conversión, promediado y calibración.
- Salida ALERTO para automatizar avisos y protecciones.
- Integración sencilla con Arduino, ESP32, STM32 y Raspberry Pi.
Aspectos mejorables:
- La precisión real del conjunto depende de la resistencia shunt, su tolerancia, el montaje y la temperatura, no solo del circuito integrado.
- No conviene asumir que puede medir cualquier corriente: hay que comprobar la resistencia instalada, la anchura de las pistas y la disipación térmica.
- La configuración inicial exige entender la calibración y la dirección I2C; no es un accesorio completamente automático.
- Para instalaciones largas o con mucho ruido eléctrico, el bus I2C puede requerir una velocidad moderada y un cableado más cuidado.
- El INA231 queda por detrás del INA226 en tensión máxima y error de ganancia, aunque puede ser suficiente para proyectos domésticos y de control general.
Veredicto del experto
Es un módulo muy recomendable para monitorizar alimentación en proyectos embebidos sin complicar el diseño con circuitos analógicos adicionales. Lo escogería para registrar el consumo de una placa, controlar una batería, supervisar un cargador o crear una fuente inteligente con alarmas programables.
Entre las dos variantes, mi elección sería el INA226 cuando el margen de tensión y la precisión sean prioritarios. El INA231 tiene sentido en sistemas que no superen 28 V y donde el coste o la disponibilidad pesen más que la exactitud. En ambos casos, verificaría la resistencia shunt, calibraría el valor en software y contrastaría las primeras lecturas con un multímetro fiable.
Con una instalación ordenada, cables cortos y una configuración adecuada del promediado, ofrece datos suficientemente consistentes para telemetría, automatización y control energético. No reemplaza a un instrumento de laboratorio, pero proporciona una supervisión digital muy completa para la mayoría de proyectos de electrónica de baja tensión.











