





Si trabajas varias horas al día frente al ordenador, la posición del monitor influye directamente en tu comodidad. Un soporte de escritorio de doble brazo como el d-mount T902-140 permite elevar la pantalla a una altura correcta, ajustar el ángulo y acercarla o alejarla sin tener que improvisar con libros o bases inestables. La mejora no es solo estética: una postura adecuada ayuda a reducir tensión en cuello y hombros y a mantener una distancia de visión más consistente.
Este producto es un soporte de monitor de doble brazo pensado para escritorios. Su diseño permite instalar uno o dos monitores (según el uso que le des) y ofrece un rango de ajuste amplio: inclinación, giro y rotación. Está orientado a pantallas de 10" a 27" y utiliza el estándar VESA 75x75 / 100x100, que es el patrón de tornillos más común en monitores compatibles con brazo.
Al ser de acero de alta calidad + ABS, busca combinar rigidez (estructura) con piezas de acabado y guías de cable (plástico). Para setups de oficina, gaming o estudio en casa, un brazo así ayuda a despejar la mesa y a liberar espacio para teclado, libreta, tablet o periféricos.
Antes de comprar cualquier brazo, revisa que tu monitor tenga roscas VESA. Normalmente están en la parte trasera, en un cuadrado de 75 mm o 100 mm. Si tu monitor no tiene VESA, a veces se puede usar un adaptador, pero conviene confirmarlo. Este soporte indica compatibilidad con VESA 75*75 / 100*100, lo cual cubre la gran mayoría de monitores de 24" y 27" de oficina.
Uno de los datos clave es la carga máxima: hasta 11 kg por cabeza. Eso cubre incluso monitores relativamente pesados, aunque siempre es recomendable comprobar el peso real del monitor (especialmente si es un modelo antiguo con carcasa gruesa). La estabilidad no depende solo del brazo: también influyen la calidad de la mesa y el tipo de fijación. En escritorios finos o de cristal, es importante reforzar la zona de fijación o elegir el método más adecuado.
Este soporte ofrece dos formas de montaje habituales:
La instalación por abrazadera suele indicar un rango de grosor compatible (por ejemplo, 10–80 mm). Asegúrate de que tu tablero entra dentro de ese rango y de que el borde tiene suficiente superficie para que la mordaza asiente bien.
Un buen brazo no solo sostiene el monitor: te permite colocarlo donde realmente lo necesitas. El T902-140 indica:
Con estos ajustes puedes montar un setup simétrico con dos pantallas, o una principal y otra en vertical para chat, logs o referencia. También es muy útil si compartes escritorio y necesitas reposicionar el monitor rápidamente.
Una guía rápida para aprovecharlo:
El objetivo es que la postura sea natural: hombros relajados, espalda apoyada, y que no tengas que “buscar” el monitor inclinando el cuello.
Los brazos suelen incorporar guías o clips para cableado. Esto ayuda a que el escritorio se vea más limpio y, sobre todo, evita que al mover el monitor los cables tiren del conector o queden colgando. En monitores con HDMI/DisplayPort y alimentación, una buena gestión de cables reduce desconexiones accidentales y hace que el movimiento sea más fluido.
Para evitar sustos, sigue estas recomendaciones al instalar:
Un montaje correcto mejora la estabilidad y hace que el soporte dure más. Si la mesa es muy fina, considera poner una placa de refuerzo o una base adicional en la zona de fijación.
Un soporte fijo puede ser suficiente si nunca cambias la posición del monitor y solo necesitas elevarlo unos centímetros. Sin embargo, un brazo articulado doble destaca cuando quieres flexibilidad: mover el monitor para reuniones, acercarlo para tareas de detalle, girarlo a vertical o compartir la pantalla con otra persona. También es especialmente útil si alternas entre trabajar con teclado y dibujar con tableta, o si tu escritorio cambia de configuración durante el día.
En términos de espacio, el brazo libera superficie de mesa al eliminar la peana tradicional. Eso se nota mucho en escritorios pequeños o cuando usas un teclado grande, altavoces o una base de portátil. Además, al poder orientar mejor el monitor, es más fácil minimizar reflejos de ventanas y lámparas sin recolocar toda la mesa.
Si vas a usar dos pantallas, planifica la colocación para evitar giros constantes del cuello. Lo más habitual es dejar el monitor principal centrado y el secundario ligeramente angulado. Si trabajas con código, edición de texto o chats, el modo vertical en el monitor secundario puede ser una gran mejora. Ajusta la altura para que ambos monitores queden alineados por arriba (o al menos, muy cerca), y revisa que los cables tengan holgura suficiente para los movimientos.
Por último, recuerda que el peso y el tamaño de cada monitor influyen en la estabilidad. Si un monitor es más pesado que el otro, ajusta con calma cada articulación y aprieta lo necesario para que la posición se mantenga estable sin “caídas” con el tiempo.
El d-mount T902-140 es un soporte de escritorio de doble brazo pensado para monitores de 10" a 27" con VESA 75/100. Gracias a su instalación por abrazadera u ojal, su estructura de acero+ABS y sus ajustes (inclinación, rotación y giro), es una opción práctica para mejorar ergonomía, ordenar el espacio y crear un setup de trabajo o gaming más cómodo.

















