Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He utilizado este módulo durante varias semanas en pequeños montajes de automatización y prototipos con alimentación de 3,3 y 5 V. Su principal virtud es que concentra la electrónica de detección en una placa de apenas 11 x 16 mm, un tamaño muy fácil de integrar detrás de un frontal, dentro de una carcasa impresa en 3D o en el hueco de un dispensador.
Se trata de un sensor óptico infrarrojo de proximidad basado en la reflexión de la luz emitida por su LED. No mide distancia con precisión ni identifica objetos: detecta que hay una superficie dentro de su campo de acción y responde en función de la luz infrarroja que vuelve al receptor. Por eso el resultado depende bastante del color, la textura, el ángulo y la reflectividad del objeto.
El alcance predeterminado llega hasta unos 30 cm, aunque en la práctica he obtenido un funcionamiento más consistente a distancias inferiores, especialmente con objetos oscuros o colocados de forma oblicua. Para activar una luz al acercar la mano, accionar un dispensador o detectar la presencia de un objeto pequeño, el margen resulta razonable.
Calidad de construcción y materiales
La placa es muy compacta y está formada por componentes SMD, algo lógico en un módulo pensado para espacios reducidos. El acabado resulta funcional, aunque no ofrece protección frente al polvo, la humedad o las salpicaduras. No lo instalaría directamente en el interior de un grifo o un secador de manos sin añadir una barrera óptica y proteger el conjunto con una carcasa adecuada.
El tamaño obliga a trabajar con cuidado. Las soldaduras, los terminales y los componentes admiten poca manipulación mecánica, por lo que conviene fijar la placa antes de conectar los cables. También recomiendo utilizar cable flexible y aplicar alivio de tensión si el montaje va a sufrir vibraciones o aperturas frecuentes.
La resistencia R1 permite modificar el alcance. Un valor inferior aumenta la sensibilidad y uno superior la reduce, pero no conviene sustituirla sin comprobar el comportamiento del circuito. En la configuración indicada para 3,3 V aparece una resistencia de 2,2 ohmios, y cualquier cambio debe realizarse con alimentación desconectada y verificando después la estabilidad de la detección.
Compatibilidad y rendimiento
El rango de funcionamiento de 2,5 a 5,5 V facilita su uso con microcontroladores habituales. Lo he considerado especialmente apropiado para placas que trabajan a 3,3 V, como muchas familias de controladores modernos, y para sistemas de 5 V como numerosos proyectos educativos y de automatización.
El consumo indicado ronda los 30 microamperios, una cifra muy baja para instalaciones alimentadas por batería. Sin embargo, la corriente de pulso del LED alcanza los 270 mA. No debe interpretarse como un consumo continuo, pero sí como un motivo para utilizar una alimentación estable y con suficiente capacidad de respuesta. En montajes sensibles, añadir un condensador de desacoplo cerca del módulo ayuda a reducir falsas activaciones provocadas por ruido en la alimentación.
El procesamiento digital y el ADC de alta resolución deberían contribuir a una lectura más estable que la de un circuito analógico básico. Aun así, la luz solar directa, determinadas luminarias LED y superficies muy brillantes pueden alterar el comportamiento. En una prueba con iluminación intensa cerca de una ventana tuve que cambiar la orientación del sensor y reducir el alcance para evitar activaciones ocasionales.
La placa sirve como elemento de detección, no como interruptor de potencia. Para controlar una tira LED, una electroválvula, un motor o una bomba, utilizaría un transistor MOSFET, un transistor bipolar con su resistencia correspondiente o un módulo de relé. También comprobaría previamente el tipo de salida y el esquema de conexión, ya que no conviene conectar una carga directamente a un terminal cuyo límite eléctrico no esté especificado.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Formato extremadamente compacto para integraciones con poco espacio.
- Alimentación compatible con sistemas de 3,3 y 5 V.
- Alcance regulable mediante R1.
- Consumo nominal muy bajo.
- Adecuado para automatizaciones sencillas, prototipos y dispositivos domésticos.
- La emisión y recepción infrarroja permiten ocultar el sensor detrás de una ventana plástica compatible.
Aspectos mejorables:
- No incluye protección ambiental para usos con agua, vapor o polvo.
- El alcance real varía mucho según la superficie detectada.
- La documentación disponible no deja claro el pinout, el tipo exacto de salida ni la lógica eléctrica de señal.
- No incorpora una interfaz de conexión cómoda, como un conector o terminal claramente identificado.
- No es la mejor opción cuando se necesita medir distancia con precisión o detectar objetos independientemente de su color.
Frente a sensores ultrasónicos, ocupa menos espacio y suele integrarse mejor detrás de un frontal, aunque ofrece menos información sobre la distancia real. Comparado con un sensor de barrera infrarroja, resulta más sencillo porque emisor y receptor están en la misma placa, pero depende más de la reflectividad del objeto. En sensores ópticos reflectivos de mayor calidad también es habitual especificar con claridad el tipo de salida, el campo de visión y las condiciones de montaje, aspectos que aquí conviene revisar antes de diseñar el circuito final.
Veredicto del experto
Considero que es un módulo útil para automatizaciones compactas en las que solo se necesita saber si una mano u objeto se ha acercado. Funciona especialmente bien en iluminación de armarios, dispensadores, pequeños controles sin contacto y prototipos con Arduino u otros microcontroladores de 3,3 o 5 V.
Su reducido tamaño y el ajuste mediante R1 son sus mayores ventajas, mientras que la sensibilidad a la superficie y la falta de protección ambiental limitan los usos más exigentes. Recomiendo probarlo con el objeto real antes de cerrar la carcasa, mantener limpia la ventana óptica y separar la alimentación del sensor de motores o electroválvulas. Para proyectos domésticos y de bricolaje electrónico ofrece una base económica y flexible, siempre que se trate como un sensor de proximidad y no como un sistema de medición de distancia preciso.











