Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He tenido el Raspberry Pi Zero Ethernet / USB HUB HAT (B) en mi banco de pruebas durante tres semanas, probándolo en una variedad de escenarios reales: desde un servidor Pi-hole headless montado con una Raspberry Pi Zero W, hasta un hub de sensores IoT con una Zero WH, e incluso conectándolo a una Raspberry Pi 4B y un PC con Linux para comprobar su compatibilidad transversal. La realidad es que este accesorio llega para cubrir una de las carencias más evidentes de la saga Raspberry Pi Zero: la falta de puerto Ethernet y la escasez de puertos USB, que en el modelo base se reduce a un único puerto Micro USB que comparte funciones de alimentación y datos si no se usa un splitter adecuado.
Lo primero que destaca es su enfoque práctico: no es un HAT más que satura el cabezal GPIO de la placa, sino que utiliza un diseño de pines pogo para conectarse directamente a los pad de test correspondientes de la serie Zero, lo que permite instalarlo sin ocupar el conector GPIO y, por tanto, dejar espacio para apilar otros HATs encima si el proyecto lo requiere. En mis pruebas, conseguí instalar una pequeña HAT de expansión de GPIO encima del Zero WH con el HUB HAT (B) ya montado, y ambos funcionaron sin conflictos ni interferencias eléctricas detectables.
Calidad de construcción y materiales
El HAT utiliza un PCB de espesor estándar FR4, con un acabado en verde brillante y serigrafía clara que identifica cada puerto sin ambigüedades. Los pines pogo están chapados en oro, y tras tres semanas de uso continuo (conectando y desconectando el HAT varias veces para pruebas) no he notado signos de oxidación ni pérdida de elasticidad en los contactos. El conector RJ45 es robusto, con el clip de retención reforzado, y los tres puertos USB 2.0 cuentan con un ajuste firme: los periféricos conectados no se sueltan por peso propio, incluso cuando el conjunto está montado verticalmente en un rack de pruebas.
El paquete incluye un juego de tornillos M2.5 de longitud adecuada para fijar el HAT a los orificios de montaje de la serie Zero, lo que garantiza que el conjunto no se mueva ni se desalineen los pines pogo. La opción de carcasa (shell) se vende por separado, y aunque no es imprescindible para entornos controlados, es una adición recomendable si el proyecto va a estar expuesto a polvo o manipulación frecuente. En mi caso, usé el HAT sin carcasa durante las primeras dos semanas, y aguantó bien golpes leves y manipulaciones cotidianas, pero añadí la carcasa posterior para el montaje final del servidor Pi-hole y aportó una rigidez extra muy bienvenida.
Compatibilidad y rendimiento
En cuanto a compatibilidad, el fabricante cumple lo prometido. Con la serie Zero (Zero, Zero W, Zero WH), la conexión vía pines pogo es totalmente plug-and-play: en cuanto se alinean los pines, se aprietan los tornillos y se enciende la Pi, el sistema operativo (he probado Raspbian Bullseye, Bookworm y Ubuntu Core 22.04 para Pi) detecta automáticamente el chip RTL8152B del puerto Ethernet y el hub USB integrado, sin necesidad de instalar drivers ni modificar archivos de configuración como /boot/config.txt.
El puerto Ethernet con chip RTL8152B soporta negociación automática 10/100 M. En mis pruebas con la Zero W como servidor Pi-hole, las velocidades de descarga se mantuvieron estables en 94-95 Mbps en una línea de fibra de 300 Mbps, con una latencia de 1-2 ms adicional respecto a la conexión directa del router, lo cual es totalmente aceptable para tareas de red ligeras. No hay soporte para Gigabit Ethernet, pero esto es una limitación intrínseca del chip RTL8152B, no un fallo del diseño del HAT.
Los tres puertos USB 2.0 son compatibles con dispositivos USB 1.1, como confirmé al conectar un viejo adaptador de sonido USB 1.1 y un teclado retroiluminado de 15 años de antigüedad: ambos funcionaron sin problemas, con un tiempo de reconocimiento de menos de 2 segundos. La velocidad de transferencia en los puertos USB 2.0 se mantuvo estable en unos 35-40 MB/s al copiar archivos desde una memoria USB 3.0 (limitada por el estándar 2.0 del HAT), lo cual es suficiente para la mayoría de periféricos que se conectarían a una Pi Zero.
Respecto a la compatibilidad con otros modelos de Raspberry Pi y PCs: el HAT incorpora un conector USB estándar que permite conectarlo a modelos 4B, 3B+, 3A+, 2B y cualquier ordenador con puerto USB. Probé conectarlo a una Pi 4B mediante un cable USB-A a USB-A, y el sistema lo reconoció como un hub USB con adaptador Ethernet, igual que en la serie Zero. También lo conecté a un PC con Linux Mint, y funcionó de inmediato sin configuración adicional, lo que lo hace útil también como expansor de puertos para equipos de sobremesa con pocos USB libres.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre los puntos fuertes destacaría:
- Diseño de pines pogo para la serie Zero: evita ocupar el cabezal GPIO, permite apilar otros HATs y no requiere soldadura ni herramientas especiales para la instalación.
- Plug-and-play total: sin necesidad de drivers ni configuraciones en cualquier sistema operativo basado en Linux compatible con Raspberry Pi.
- Versatilidad de uso: válido tanto para la saga Zero como para modelos más potentes de Pi y PCs, lo que lo hace una inversión útil si actualizas tu hardware en el futuro.
- Construcción robusta: PCB de calidad, pines pogo duraderos y puertos con ajuste firme para un uso continuo.
Como aspectos mejorables:
- Velocidad Ethernet limitada a 10/100 M: si tu proyecto requiere transferencias Gigabit, este HAT no es la opción adecuada (aunque esto responde al chip elegido, no al diseño).
- Puertos USB 2.0: no soportan velocidades de 5 Gbps, pero es un compromiso lógico para mantener el coste y el tamaño reducidos.
- Carcasa opcional no incluida: el paquete base solo trae el HAT y tornillos, por lo que si necesitas protección adicional, tendrás que hacer un desembolso extra.
- Alineación de pines pogo: en mi primera instalación, no alineé bien los pines con los pads de la Zero W y el puerto Ethernet no se detectó. Es un error fácil de evitar, pero requiere atención al montaje.
Como consejo práctico: si vas a usar periféricos USB que consumen mucha energía (como discos duros externos sin alimentación propia), conecta un hub USB alimentado al HAT en lugar de conectar los dispositivos directamente, para no sobrecargar la fuente de alimentación de la Raspberry Pi Zero, que tiene una capacidad de entrega de corriente limitada.
Veredicto del experto
Tras tres semanas de pruebas intensivas en proyectos reales, el Raspberry Pi Zero Ethernet / USB HUB HAT (B) se ha ganado un hueco fijo en mi caja de accesorios para la saga Zero. Es una solución sencilla, bien construida y libre de complicaciones que resuelve de un plumazo las dos mayores limitaciones de conectividad de estos modelos: la falta de Ethernet cableada y la escasez de puertos USB. Su diseño de pines pogo es una baza diferencial que lo separa de otros HATs que saturan el GPIO, y la compatibilidad transversal con otros modelos de Pi y PCs añade versatilidad.
No es un producto para quien necesite Gigabit Ethernet o puertos USB 3.0, pero para la inmensa mayoría de usos de la serie Zero (servidores domésticos, nodos IoT, dispositivos de red embebidos), su rendimiento es más que suficiente. El hecho de que sea plug-and-play y no requiera configuraciones adicionales lo hace ideal tanto para usuarios con poca experiencia como para desarrolladores que necesiten desplegar proyectos rápidamente. Si tienes una Raspberry Pi Zero recogiendo polvo por falta de puertos, este HAT es la solución que estabas buscando.













