Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
Tras pasar tres semanas integrando esta placa en diferentes proyectos de prototipado rápido, tengo que decir que la propuesta de valor de la Raspberry Pi Pico 2 RP2350 con pantalla táctil LCD de 2,8 pulgadas es bastante sólida para el desarrollador que busca una solución todo-en-uno. Lo que más me ha llamado la atención es la inclusión del chip RP2350, el sucesor del ya conocido RP2040, que introduce una flexibilidad arquitectónica notable al permitirnos elegir entre núcleos ARM Cortex-M33 o RISC-V Hazard3, ambos a una frecuencia de hasta 150 MHz.
En mis pruebas, configuré el dispositivo para trabajar con los núcleos ARM, dado que el ecosistema de desarrollo está más maduro, y la respuesta del sistema al ejecutar interfaces gráficas mediante LVGL fue bastante fluida. No estamos ante una potencia de cálculo brut comparable a un procesador de aplicaciones como el de la Raspberry Pi 4 o 5, pero para tareas de control, visualización de datos y menús interactivos, los 150 MHz acoplados a los 520 KB de SRAM se mueven con soltura.
La integración de la pantalla y el controlador táctil en la misma PCB elimina el típico dolor de cabeza de gestionar cables FPC o adaptadores para probar una interfaz de usuario. Es, en esencia, una placa diseñada para pasar de la idea al prototipo físico en cuestión de minutos.
Calidad de construcción y materiales
La placa se siente robusta al tacto. ElPCB tiene un grosor estándar y el montaje de componentes parece cumplir con las expectativas de calidad de las placas oficiales de Raspberry Pi. La pantalla IPS de 2,8 pulgadas tiene un acabado brillante que, si bien favorece la saturación de color (262K colores), puede ser propenso a reflejos bajo iluminación directa, algo a tener en cuenta si el dispositivo va a operar en exteriores o en entornos industriales con mucha luz.
El panel táctil capacitivo de 5 puntos funciona correctamente en la mayoría de las interacciones, aunque he notado que la calibración inicial es fundamental. Al estar gestionado por I2C, la latencia es imperceptible para el usuario humano en menús estándar, pero si planeáis desarrollar algo que requiera una respuesta táctil de nivel milisegundo para juegos rápidos, tendréis que ajustar bien la frecuencia del bus I2C.
Respecto a los periféricos integrados, el sensor QMI8658 de 6 ejes (acelerómetro y giroscopio de 3 ejes) está bien posicionado en la placa y ofrece datos precisos. Lo puse a prueba montando la placa en un brazo robótico de sobremesa y la estabilidad de la lectura del giroscopio fue adecuada. El chip RTC es un añadido muy inteligente; no tener que depender de un servidor NTP para mantener la hora en proyectos de domótica es un alivio, y el consumo energético es mínimo.
Un punto a destacar es el módulo de gestión de carga para baterías de litio. Es una funcionalidad que agradecen los que hacemos dispositivos portátiles, aunque echo en falta que la batería viniese incluida. El altavoz de 8Ω/2W tiene un volumen suficiente para notificaciones sonoras o alarmas, pero no esperes una fidelidad alta para reproducir música; cumple su función técnica.
Compatibilidad y rendimiento
Aquí es donde la placa brilla especialmente. La compatibilidad con C/C++, MicroPython y Arduino IDE la convierte en una navaja suiza para diferentes perfiles de desarrolladores. Personalmente, me decanté por MicroPython para las primeras pruebas rápidas, ya que permite iterar el código muy rápido y la gestión de la pantalla a través de bibliotecas como LVGL es sencilla de implementar.
La memoria Flash de 16 MB es generosa para este tipo de microcontroladores. Permite almacenar recursos gráficos, fuentes y varios scripts de aplicación sin preocuparse por el espacio. En cuanto a la conectividad, disponer de interfaces GPIO, UART e I2C (además del bus táctil) nos deja con un ecosistema de expansión muy accesible. Pude conectar un sensor de temperatura externo vía I2C y leer datos mientras mostraba gráficos de barras en la pantalla sin ningún tipo de ralentización.
La programación mediante arrastrar y soltar (drag-and-drop) utilizando el almacenamiento masivo USB funciona de maravilla. Es tan sencillo como conectar la placa al PC, aparece como una unidad de almacenamiento y soltamos el archivo UF2. En mis sesiones de desarrollo, esto ahorra mucho tiempo comparado con el uso de depuradores externos o botones de reset complicados.
En términos de rendimiento gráfico, la resolución de 240x320 píxeles es estándar para este tamaño, y la densidad de píxeles es suficiente para que el texto se lea nítidamente a distancias cortas/medias. La interfaz de LVGL corre con una tasa de refresco aceptable, aunque si intentas hacer animaciones muy complejas con transparencias, notarás que el procesador se esfuerza un poco más.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Arquitectura RP2350: La elección entre ARM y RISC-V es un puntazo para investigadores y desarrolladores que quieren explorar nuevas ISAs sin cambiar de hardware.
- Integración todo-en-uno: Tener pantalla, táctil, sensor de movimiento, RTC y gestión de batería en un solo bloque ahorra mucho tiempo de diseño y cableado.
- Facilidad de programación: El soporte para Arduino IDE y MicroPython, sumado al USB Mass Storage, baja la barrera de entrada considerablemente.
- Memoria: 16 MB de Flash y 520 KB de SRAM son especificaciones muy competitivas para el precio y el formato.
Aspectos mejorables:
- Cables incluidos: Los cables SH1.0 de 4 y 12 pines son útiles, pero suelen ser frágiles. Sería deseable una documentación más clara sobre el pinout específico de estos conectores.
- Consumo: Aunque el RP2350 es eficiente, la pantalla IPS y el altavoz activos consumen su parte. Si el proyecto es ultra-low-power, habrá que gestionar muy bien los modos de sueño.
- Documentación: Aunque mencionan SDK y tutoriales, la curva de aprendizaje para configurar correctamente los pines táctiles y el bus de la pantalla puede ser algo abrupta para usuarios que vienen del mundo Arduino puro.
- Batería: Es una lástima que no incluya una batería pequeña de prueba, ya que el módulo de carga invita a la portabilidad desde el primer momento.
Veredicto del experto
Tras someterla a diferentes escenarios, desde un controlador de invernadero doméstico hasta un interfaz de control para una estación de soldadura, la Raspberry Pi Pico 2 RP2350 con pantalla táctil se ha ganado un hueco en mi banco de trabajo. Es una placa extremadamente versátil que elimina la fricción de tener que integrar múltiples módulos para obtener una interfaz de usuario decente.
Si eres un desarrollador que necesita prototipar interfaces gráficas rápidas o un educador que busca una plataforma completa para enseñar electrónica y programación, esta placa es una compra muy recomendable. Mi consejo es que, si la vais a usar en entornos con vibraciones, reforcéis el conector de la batería y tengáis cuidado con los pines SH1.0, que suelen ser el punto más débil en estas integraciones compactas. Es, sin duda, una evolución lógica y potente del ecosistema Pico.















