Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo varias semanas con este kit de 2 jugadores montado en un bartop casero, y la conclusión inicial es clara: es la puerta de entrada más sensata al mundo del bricolaje arcade para quien no quiere complicarse con soldadores ni placas multifunción caras. El conjunto llega con todo lo necesario para montar un panel completo: dos joysticks de estilo americano con bola superior, veinte botones plateados de acción y dos placas codificadoras USB con la llamada tecnología Zero Delay.
La filosofía de este tipo de kit es deliberadamente sencilla: cada codificador se presenta ante el sistema como dos mandos USB HID genéricos, uno por jugador, sin drivers ni configuraciones exóticas. En mis pruebas con Windows 11, una Raspberry Pi 4 con RetroPie y un mini PC con Batocera, ambos codificadores fueron reconocidos en cuanto enchufé los cables, sin instalar absolutamente nada. Para un proyecto doméstico de mesa recreativa, ese comportamiento plug and play es justo lo que uno busca.
Calidad de construcción y materiales
Los joysticks siguen el patrón clásico americano: varilla corta, microrruptores en la base y bola superior que se rosca fácilmente. El recorrido es preciso y el retorno elástico es correcto, aunque la sensación de activación es algo más dura que en palancas japonesas de competición; a cambio, la resistencia extra da una estabilidad notable en movimientos circulares continuos, típicos de los shoot 'em up.
Los veinte botones plateados sorprenden gratamente para su precio. El aro cromado da un acabado llamativo al panel y el hundimiento es corto, con un clic audible nítido. En partidas largas de lucha, el ruido de impacto sobre chapa es considerable: si el panel va forrado en vinilo fino, conviene añadir arandelas de goma o forro antivibraciones detrás de cada taladro. Los microrruptores internos son estándar, lo cual es una ventaja importante: si alguno falla o quieres cambiar el tacto, se sustituye por cualquier micro de universal en dos minutos.
Las placas codificadoras son compactas, con una fila de terminales de tipo quick connect para botones y un conector dedicado por joystick. Ningún punto exige soldadura. Mi único reparo: los cables que incluyen son un pelín cortos para cabinets grandes, así que en una mesa recreativa de dos metros puede ser necesario comprar extensiones.
Compatibilidad y rendimiento
Aquí es donde este kit justifica su existencia. La tecnología Zero Delay hace exactamente lo que promete en el terreno práctico: minimizar la latencia entre el pulso físico y el registro del evento en el sistema. No he medido diferencias milimétricas con equipos de captura, pero en pruebas comparativas subjetivas contra codificadores genéricos económicos, se percibe una respuesta más inmediata en juegos exigentes de reflejos: platformers de salto justo, luchadores clásicos y beat 'em ups con el tercero y cuarto golpe en cadena.
En el terreno de la compatibilidad, el balance es muy positivo:
PC con Windows: detección inmediata como mandos HID; funciona sin ajustes con MAME, Fightcade y cualquier front-end habitual.
Raspberry Pi (RetroPie, Batocera, Recalbox): reconocimiento directo; solo hay que dedicar los controles por jugador en la configuración inicial.
Emuladores tipo MAME en Linux: mapeo limpio, sin pulsaciones fantasma detectadas en varias horas de uso intensivo.
La distribución de botones se adapta bien a la configuración estándar de seis botones por jugador en fila más dos botones auxiliares de start y select. Con diez botones por jugador queda margen para añadir controles de sistema (salida, pausa, guardar estado) sin recurrir al teclado.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
Kit verdaderamente completo: joysticks, veinte botones y codificación en una sola compra.
Latencia mínima real en juegos rápidos de lucha y plataformas.
Montaje sin soldadura con terminales rápidos; accesible para cualquier principiante.
Compatibilidad amplia con PC y Raspberry Pi y con los front-ends retro más usados.
Componentes estándar y reemplazables individualmente.
Aspectos mejorables:
Los cables incluidos se quedan cortos para cabinets o mesas recreativas de gran tamaño.
El clic de los botones plateados es sonoro; en salones compartidos puede resultar intrusivo sin amortiguación.
Los microruptores de los joysticks exigen un poco más de fuerza que los de palancas japonesas; jugadores con manos pequeñas pueden notarlo.
Ni placa ni cables incluyendocumentación impresa; hay que apoyarse en tutoriales en línea para el primer mapeado.
Como consejo de mantenimiento: revisa cada pocos meses la tensión de los terminales rápidos, porque con el uso térmico y la vibración pueden aflojarse levemente y provocar pulsaciones intermitentes. Y al perforar el panel, utiliza un taladro guía con plantilla para no desvirtuar la geometría de la fila de seis botones; es el error más común en primeros montajes.
Veredicto del experto
Para quien quiera montar su primera máquina recreativa en casa sin traspasar la barrera del soldador, este kit cumple con holgura lo que promete. La combinación de codificadores Zero Delay, joysticks americanos correctos y botones de acabado sorprendentemente digno ofrece una experiencia de juego fiel a la recreativa original, con una latencia que no estorba ni en los géneros más exigentes.
Frente a alternativas más caras con placas multifunción, palancas japonesas o botones optoelectrónicos, aquí se sacrifica algo de refinamiento táctil y de documentación a cambio de un precio muy contenido y un montaje simplificado. Es un compromiso que, en mi experiencia, resulta acertado para el mercado doméstico español: proyectos de bartop, cabinates modestos y mesas recreativas familiares. Con las extensiones de cable adecuadas y una buena amortiguación del panel, obtienes una máquina de dos jugadores completamente funcional por una fracción del coste de un panel comercial. Lo recomiendo con confianza para usuarios que empiezan, y como base sólida incluso para montajes más ambiciosos donde después se vayan sustituyendo componentes individuales.










