





Un adaptador magnético USB‑C se compone normalmente de dos partes: una pequeña punta que se queda conectada al puerto USB‑C del dispositivo (portátil, tablet, móvil o dock) y un conector que se “pega” magnéticamente a esa punta. La idea es simple: en lugar de estar enchufando y desenchufando el cable USB‑C cada día, conectas por imán de forma rápida y con menos esfuerzo. Esto ayuda a proteger el puerto, reduce el desgaste mecánico y aporta comodidad cuando conectas el equipo con frecuencia.
En escritorios con estaciones de trabajo, docks o monitores con USB‑C, es muy habitual conectar y desconectar un cable varias veces al día. Con un adaptador magnético, el gesto es más fácil, especialmente cuando el puerto está en un lateral incómodo o cuando quieres evitar “tirones” accidentales en el cable.
Este modelo se anuncia como compatible con USB4 y con un ancho de banda de hasta 40Gbps. USB4 es un estándar moderno que, en determinados equipos y cables, permite altas velocidades de transferencia y compatibilidad con modos de vídeo avanzados. El dato de 40Gbps es el máximo teórico del enlace (similar al de Thunderbolt 3/4 en muchos casos), pero la velocidad real depende de varios factores: el dispositivo origen, el cable que uses, el periférico y el tipo de archivo.
También se menciona soporte de vídeo 8K@60Hz. Para lograrlo, tu portátil o PC debe soportar salida de vídeo por USB‑C en el modo correspondiente (DisplayPort Alt Mode o USB4 con túnel de DisplayPort), y el monitor o adaptador de vídeo debe ser compatible. En la práctica, para la mayoría de usuarios, lo más habitual es usarlo para 4K@60Hz o 1440p/1080p a altas tasas de refresco, pero es positivo que el accesorio no se convierta en un cuello de botella si tu equipo soporta modos superiores.
Otro punto clave es la potencia de carga. El producto indica hasta 140W, lo que entra dentro de las posibilidades de USB‑C Power Delivery (en combinación con cargadores compatibles). Esto es relevante para portátiles modernos que consumen más energía (ultrabooks potentes, estaciones ligeras, algunos modelos con GPU integrada potente, etc.). Un adaptador magnético orientado a alta potencia te permite usarlo como conector “rápido” para cargar el portátil sin estar insertando y retirando el cable continuamente.
Importante: la potencia real la define el conjunto cargador + cable + dispositivo. Aunque el adaptador admita 140W, si el cargador es de 65W, cargarás a 65W como máximo. Lo mismo ocurre si el cable no soporta la potencia o si el dispositivo negocia un perfil inferior.
Para evitar sorpresas, conviene revisar:
Si tu objetivo principal es solo “cargar más cómodo”, la compatibilidad es más simple. Si además quieres usarlo para vídeo y datos de alta velocidad (por ejemplo, con un dock), entonces sí conviene confirmar que tu equipo soporta USB4/Thunderbolt y que el cable es el apropiado.
Las ventajas prácticas de un conector magnético suelen ser:
En accesorios de alta potencia, es recomendable usar componentes de calidad y mantener el conector limpio. Al ser magnético, puede atraer pequeñas partículas metálicas o polvo. Mantenerlo limpio ayuda a asegurar un contacto correcto. Además:
Este tipo de adaptador encaja muy bien en:
Uno de los puntos que más confunden es que USB‑C es solo el conector. Dentro de un mismo puerto USB‑C, un portátil puede soportar únicamente USB 2.0/USB 3.x, o bien USB4/Thunderbolt, o vídeo, o todo a la vez. Por eso, aunque el adaptador anuncie 40Gbps y 8K, la experiencia final depende del equipo.
Si tu ordenador tiene un puerto Thunderbolt 4 o USB4, es más probable que aproveches los modos de alta velocidad y vídeo. En cambio, si tu puerto USB‑C es básico (solo carga y datos), el adaptador seguirá siendo útil para cargar o sincronizar, pero no podrás sacar vídeo 8K ni alcanzar 40Gbps porque el propio equipo no lo ofrece.
Para cargas altas (100W/140W) y para datos a 40Gbps, el cable USB‑C no es un accesorio cualquiera. Muchos cables baratos solo están pensados para 60W o para velocidades inferiores. Si quieres usar el adaptador para dock + vídeo + datos + carga, lo recomendable es un cable USB‑C de calidad (idealmente certificado) que soporte la potencia y el ancho de banda adecuados. En algunos casos el cable incluye chip E‑Marker para negociar potencia y garantizar especificaciones.
Como regla práctica: si tu prioridad es la carga, compra un cable PD de alta potencia; si además quieres 40Gbps, busca cables USB4/Thunderbolt compatibles. Esto evita cuellos de botella y desconexiones intermitentes.
El adaptador magnético USB4 USB‑C con soporte de 140W, 40Gbps y 8K@60Hz es una solución pensada para quien quiere comodidad sin renunciar a prestaciones. Si tu equipo soporta USB4/Thunderbolt y usas cables de calidad, puede ser un accesorio muy práctico para conectar carga, datos y vídeo de forma rápida, reduciendo el desgaste del puerto USB‑C en el día a día.








