Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo varias semanas probando este adaptador M.2 para el MacBook Pro A1708 en mi banco de pruebas y, sinceramente, es una solución que llega tarde pero que cubre una necesidad muy concreta para los usuarios de los MacBook Pro de 2016 y 2017 con chasis no Touch Bar. Si tienes uno de estos equipos, ya sabrás que Apple decidió en su momento utilizar un factor de forma de SSD propietario, lo que convertía cualquier ampliación o sustitución de la unidad en una auténtica pesadilla presupuestaria.
Mi primer contacto con el adaptador fue directo: desmonté la unidad original de 256 GB de un MacBook Pro 13" (A1708, mediados de 2017) para sustituirla por una unidad NVMe M.2 de 1 TB de un fabricante coreano que había sobrado de una actualización en un PC de sobremesa. El proceso de inserción es mecánicamente idéntico al de la unidad original: la tarjeta PCB se introduce en la ranura del puerto PCIe del MacBook y se fija con el tornillo torx original. No hay juego mecánico ni holguras preocupantes, algo que me ha pasado con otros adaptadores más genéricos donde la altura del conector no era la adecuada.
Lo que más me ha llamado la atención durante el uso diario es la transparencia del dispositivo. Una vez instalado y con macOS Mojave o superior, el sistema lo reconoce de forma nativa sin necesidad de andar instalando controladores de terceros, kexts o parches varios. He clonado el disco con Carbon Copy Cloner y he realizado arranques desde la nueva unidad sin incidentes. En mi flujo de trabajo habitual, que incluye edición de fotografía con Lightroom y retoque ligero en Photoshop, el comportamiento es indistinguible del original, manteniendo la fluidez a la que obliga un equipo de estas características.
Calidad de construcción y materiales
El adaptador es, en esencia, una placa de circuito impreso (PCB) de fibra de vidrio en color negro. Es un diseño funcional y minimalista, sin componentes sobrantes ni disipadores voluminosos, lo cual es crítico si tenemos en cuenta el espacio tan limitado que hay dentro del chasis del MacBook Pro A1708. He medido el grosor y las tolerancias con un calibre digital y se ajustan a las dimensiones estándar de la unidad propietaria de Apple, lo que garantiza que la tapa trasera del portátil cierre perfectamente sin ejercer presión sobre la batería o la propia placa lógica.
El puerto M.2 Key-M está bien soldado. He realizado varias inserciones y extracciones de la unidad M.2 (una práctica que no recomiendo hacer a menudo, pero útil para la prueba) y el conector mantiene la tensión necesaria para asegurar un contacto eléctrico sólido. No he detectado puntos fríos en la soldadura ni huellas de una fabricación apresurada. Eso sí, como suele ocurrir con estas tarjetas de adaptación pasivas, no hay componentes activos de gestión de energía visibles, por lo que la eficiencia energética dependerá enteramente del controlador de la unidad M.2 que instalemos.
Un detalle a tener en cuenta: al no tener carcasa metálica ni disipación térmica activa, la temperatura de la SSD M.2 es la que dicta el comportamiento térmico del conjunto. Durante una sesión de benchmarks con Blackmagic Disk Speed Test y copias de archivos pesados (más de 50 GB de vídeo 4K), la unidad alcanzó temperaturas de hasta 68-70 grados, lo cual es normal para unidades NVMe en espacios confinados, pero algo a vigilar si pensamos someter al equipo a cargas de trabajo intensas y prolongadas.
Compatibilidad y rendimiento
Aquí es donde las cosas se ponen técnicas. Este adaptador está diseñado específicamente para el protocolo PCIe, soportando tanto AHCI como NVMe. Durante mis pruebas, probé dos unidades de tamaño 2242 (una Samsung PM981 y una WD Black) y una unidad 2230. En todos los casos, el MacBook las reconoció en frío y en caliente sin problemas.
El rendimiento es el que nos ofrece el bus PCIe del A1708. Al ser un equipo con cuatro líneas PCIe (x4), las velocidades de lectura y escritura se mantienen en torno a los 2.500 MB/s de lectura y 2.000 MB/s de escritura, dependiendo del modelo de SSD M.2 que instalemos. Es un salto notable respecto a los discos mecánicos, aunque estemos limitados por la interfaz del propio equipo.
Un punto crítico que he notado es la incompatibilidad absoluta con unidades SATA, incluso si son físicamente M.2. Intenté instalar una unidad de 2242 SATA que tenía en el cajón y, como era de esperar dada la descripción técnica, no hubo forma de que el sistema la detectara. Esto es lógico desde el punto de vista de la electrónica, ya que los pines de datos y alimentación no coinciden en el estándar SATA sobre M.2 frente al PCIe NVMe.
Respecto al software, la compatibilidad empieza en macOS Mojave (10.14). He intentado instalarlo en un equipo que tenía High Sierra y, efectivamente, el sistema no reconoce la unidad durante el arranque del instalador. Si eres de los que sigue usando versiones anteriores por compatibilidad con software legacy, este adaptador no te servirá de nada. Mi recomendación técnica es actualizar siempre a la última versión de macOS soportada por el equipo antes de realizar la migración física.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Economía real: Permite comprar una unidad M.2 estándar, cuyo precio por gigabyte es muy inferior a las unidades originales de Apple o las piezas de repuesto "genuinas" que se venden en plataformas de subastas.
- Compatibilidad nativa: El hecho de no requerir controladores es un gran alivio. Evita inestabilidades y problemas de kernel panics que suelen dar los adaptadores que dependen de parches de terceros.
- Factor de forma exacto: La tarjeta encaja perfectamente en el alojamiento delMacBook Pro A1708, respetando las dimensiones de la unidad de fábrica.
Aspectos mejorables:
- Limitación de tamaños: Solo soporta 2230 y 2242. Las unidades más comunes y con mejor relación calidad-precio suelen ser las de 2280. Tendrás que buscar modelos específicos de 2242, que aunque existen, tienen menos oferta en el mercado local.
- Restricción de modelos: Es exclusivo para el A1708. Si tienes un A1706 o A1932 (con Touch Bar), este adaptador no te servirá, lo cual es una pena dada la cantidad de equipos de esas generaciones que están empezando a sufrir fallos en las unidades originales.
- Térmicas: Al ser un adaptador pasivo y al estar en un espacio tan reducido, la gestión del calor depende totalmente del firmware de la SSD M.2 que elijas. Recomiendo evitar unidades con controladores que tiendan a calentarse mucho.
Veredicto del experto
Después de varias semanas de uso intensivo, el adaptador M.2 para MacBook Pro A1708 cumple su función con solvencia técnica. No es un producto para el usuario medio que no se atreva a destornillar su equipo (cosa que entiendo, dada la complejidad del diseño unibody de Apple), pero para el técnico o el usuario avanzado que quiere revitalizar un MacBook Pro de 2016 o 2017 sin gastar una fortuna en piezas de Apple, es una herramienta imprescindible.
Mi recomendación final es clara: si tu A1708 está sufriendo fallos de disco o simplemente te has quedado corto de espacio, este adaptador combinado con una buena unidad NVMe M.2 de tamaño 2242 es la mejor inversión que puedes hacer. Eso sí, asegúrate de tener macOS Mojave o superior antes de empezar a desmontar nada, y ten a mano un destornillador pentalobe y torx T5 de buena calidad. No vale con cualquier tornillo, y romper la cabeza de un tornillo en el interior de un MacBook es un dolor de cabeza que prefiero evitarles.














