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UPSIREN LMTG-100 Pasta térmica con microcápsulas de metal líquido

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Descripción

UPSIREN LMTG-100: grasa térmica de microcápsulas de metal líquido

La UPSIREN LMTG-100 es una grasa térmica de alto rendimiento que incorpora microcápsulas de metal líquido. Está pensada para transferir el calor entre un procesador y su sistema de refrigeración, especialmente en equipos de gama alta donde la disipación térmica es prioritaria.

Su textura, similar a la de una pasta térmica, facilita la aplicación frente al metal líquido tradicional, que puede ser más difícil de extender y permanecer líquido. Según la descripción del producto, las microcápsulas contienen el metal hasta que la presión del disipador las rompe.

Especificaciones técnicas

CaracterísticaDetalle
MarcaUPSIREN
ModeloLMTG-100
TipoGrasa térmica con microcápsulas de metal líquido
Conductividad térmica100 W/m·K
ColorGris
Peso1 g
Temperatura de uso indicadaDe −30 °C a +250 °C

Uso recomendado para procesadores y equipos de alto rendimiento

Puede considerarse para mejorar la transferencia térmica entre una CPU y su disipador, sobre todo en configuraciones de gama alta con mayores necesidades de refrigeración. La ficha recomienda aplicar poca cantidad: aproximadamente 0,3 g para una CPU. La presión del refrigerador ayuda a extender el material y activar las microcápsulas.

No se recomienda por defecto para equipos con baja demanda térmica: la descripción señala que su precio y rendimiento pueden no compensar en productos con TDP bajo.

Limitaciones a tener en cuenta

  • Si las microcápsulas se rompen antes de la instalación, el metal expuesto puede corroer el aluminio; la ficha también advierte del riesgo de contacto con la placa base y sus circuitos.
  • Evita frotar el producto con fuerza, ya que la fricción puede dañar las microcápsulas.
  • Antes de comprar, comprueba que el material sea adecuado para las superficies de tu disipador, especialmente si contienen aluminio.

Cuidado y mantenimiento

  • Manipula la pasta con suavidad y evita amasarla o extenderla mediante fricción intensa.
  • Aplica solo la cantidad necesaria; la recomendación indicada es de unos 0,3 g por CPU.
  • Evita que el producto entre en contacto con la placa base, los circuitos u otras superficies fuera de la zona de aplicación.
  • Sigue las indicaciones del fabricante del procesador y del disipador durante el montaje.

Preguntas Frecuentes

¿Cuánta pasta se recomienda para una CPU?

La descripción indica aproximadamente 0,3 g por CPU. Aplicar más cantidad no es necesario según la recomendación disponible.

¿Se debe extender manualmente antes de colocar el disipador?

La ficha indica que la presión del refrigerador contribuye a extender el producto. También aconseja evitar la fricción intensa para no dañar las microcápsulas.

¿Es adecuada para un equipo con baja demanda de refrigeración?

La marca no la recomienda para algunos productos con TDP bajo, porque su coste puede no justificarse cuando las necesidades de refrigeración son reducidas.

Con la garantía de:

Opiniones (1)

Opiniones de clientes que compraron este producto

Anónimo ES
11/24/2025
5/5
Variante: Color:1g

Análisis de Experto

L
Lucía Martínez Gómez
Especialista en portátiles, tablets y All-in-One (AIO)
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

La UPSIREN LMTG-100 es una pasta térmica de enfoque poco habitual: combina una matriz de grasa de silicona con microcápsulas que contienen metal líquido. La idea es acercarse a la transferencia térmica de este último sin tener que manipular una aleación líquida directamente. El formato de pasta debería facilitar la dosificación y el montaje, aunque la propuesta depende de que las cápsulas permanezcan intactas hasta que la presión del disipador las active. El fabricante y algunos distribuidores la presentan como una alternativa más sencilla de aplicar que el metal líquido convencional.

Su cifra de conductividad, 100 W/m·K, llama la atención, pero no la tomaría por sí sola como garantía de que una CPU vaya a bajar una cantidad concreta de grados. El resultado real depende también del grosor de la capa, la planitud de las superficies, la presión de montaje y el sistema de refrigeración. Además, las cifras de conductividad anunciadas por distintos fabricantes no siempre se obtienen con métodos comparables. Para decidir si compensa, importan más las temperaturas medidas en la misma configuración antes y después, con carga y condiciones ambientales controladas.

Calidad de construcción y materiales

El envase contiene 1 g, una cantidad escasa pero coherente con una aplicación puntual en CPU. Se recomienda usar alrededor de 0,3 g por procesador y evitar frotar con fuerza, ya que la fricción intensa podría romper las microcápsulas antes de colocar el disipador. Aplicaría una pequeña cantidad en el centro y dejaría que la presión del bloque la distribuya, siguiendo las instrucciones de montaje del refrigerador.

La principal precaución es no confundir «más fácil de aplicar que el metal líquido» con «sin riesgos». Si se dañan las cápsulas, puede quedar metal expuesto; por eso evitaría que el producto alcanzase componentes de la placa base y confirmaría su compatibilidad con los materiales del disipador. En particular, no lo usaría sobre aluminio sin una confirmación explícita de compatibilidad. Aunque un distribuidor la anuncia como no conductora eléctricamente, esa característica no elimina la necesidad de una aplicación limpia y contenida.

También conviene revisar la temperatura de servicio antes de comprar: la información disponible no es uniforme. Una ficha comercial indica un rango de −30 °C a +250 °C, mientras que otra especifica de 10 °C a 140 °C como temperatura de funcionamiento a largo plazo. No interpretaría el valor superior de +250 °C como una garantía de uso continuo; pediría al vendedor o al fabricante la ficha técnica aplicable al lote concreto.

Compatibilidad y rendimiento

La orientaría principalmente a un sobremesa con una CPU de consumo elevado, un disipador de aire de gama alta o una refrigeración líquida, y un montaje en el que se pueda trabajar con cuidado. En una torre usada para jugar, compilar código o renderizar, la pasta puede formar parte de una puesta a punto térmica, pero no sustituye a un disipador adecuado, a una caja bien ventilada ni a una curva de ventiladores correctamente configurada.

En un portátil o una consola, sería más prudente: desmontar el equipo suele ser más delicado y cualquier exceso de material puede complicar la intervención. Antes de usarla comprobaría el tipo de superficie de contacto y las recomendaciones del fabricante del dispositivo. Para una CPU de bajo consumo o un equipo de oficina, una pasta térmica convencional de calidad suele ser una elección más sensata y económica; la posible mejora difícilmente justifica asumir más cuidados si el sistema ya trabaja a temperaturas normales.

Frente a una pasta convencional, la LMTG-100 apuesta por un potencial térmico superior sobre el papel y una aplicación menos complicada que la de una aleación líquida clásica. A cambio, exige tratarla con delicadeza y verificar materiales y especificaciones. No la consideraría una mejora automática frente a cualquier compuesto térmico: la diferencia debe comprobarse en el equipo concreto y con el mismo disipador.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

  • A favor: formato de pasta más manejable que el metal líquido tradicional; cantidad recomendada pequeña; propuesta interesante para equipos exigentes.
  • A tener en cuenta: la cifra de 100 W/m·K no permite anticipar por sí sola la bajada de temperatura; el contenido de 1 g deja poco margen para errores; hay discrepancias entre las temperaturas de uso publicadas.
  • Precauciones: evitar fricción intensa, controlar cuidadosamente la dosis y no permitir que el material se extienda sobre la placa base. Comprobar antes la compatibilidad con la base del disipador, especialmente si es de aluminio.

Después del montaje, mediría las temperaturas en reposo y bajo una carga repetible, anotando también la temperatura ambiente y las revoluciones de los ventiladores. Así se distingue una mejora real de las variaciones normales entre sesiones. Si se desmonta el disipador, limpiaría por completo los restos con un producto adecuado para electrónica y volvería a aplicar una capa nueva, sin reutilizar el material retirado.

Veredicto del experto

Mi valoración es que la UPSIREN LMTG-100 resulta atractiva para quien busca experimentar con una solución térmica avanzada en un procesador exigente y sabe montar un disipador con precisión. No la recomendaría como compra universal ni como atajo para corregir temperaturas altas: antes revisaría ventilación, presión de montaje y capacidad del refrigerador. La incertidumbre sobre el rango térmico publicado y la cautela necesaria con las superficies hacen que una pasta convencional siga siendo la opción más sencilla para la mayoría.

Publicado: 13 de octubre de 2026

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