Descripción
Subwoofer pasivo Branwish: graves con pegada real para tu cine en casa
El subwoofer pasivo alta fidelidad para cine en casa de Branwish no es un altavoz más: está diseñado para mover aire con autoridad. Al no llevar amplificación integrada, depende de un etapa externa compatible con 4 Ω, lo que te da libertad para elegir la potencia que tu sala necesita.
El cono de pulpa de árbol natural amortigua resonancias internas, manteniendo el movimiento lineal incluso a volúmenes altos. Junto a su larga excursión, el resultado es un grave que se siente en el pecho, no solo se oye.
El gabinete de madera DNF aporta rigidez estructural: reduce vibraciones parásitas y evita que el mueble "cante" en escenas exigentes. En salas medianas o grandes, esa solidez se nota.
Dos tamaños según tu espacio y amplificador
- 10″ (4 Ω, 100 W nominal): respuesta 30 Hz–250 kHz. Ideal para salones de 15–25 m² con amplificadores modestos.
- 12″ (4 Ω, 150–300 W): respuesta 20 Hz–20 kHz. Baja una octava más; exige etapa con mayor reserva de corriente.
Para quién sí: entusiastas con amplificador externo que buscan subgraves cinematográficos sin cajas activas ruidosas.
Para quién no: quienes necesitan solución todo-en-uno con autoamplificación y DSP integrado.
Preguntas Frecuentes
¿Este subwoofer requiere amplificador externo?
Sí, es un modelo pasivo: necesita una etapa de potencia compatible con 4 Ω para funcionar.
¿Qué impedancia presenta?
Ambas versiones (10″ y 12″) trabajan a 4 Ω.
¿Qué potencia de amplificador necesito?
Para el 10″ orienta a 100 W RMS; para el 12″, 150–300 W RMS según nivel de presión deseado.
¿Incluye la caja o solo el driver?
Viene montado en caja de madera DNF integrada, listo para colocar y cablear.
¿Qué material usa el cono?
Pulpa de árbol natural, elegida por su amortiguamiento interno y respuesta lineal.
Con la garantía de:
Opiniones (1)
Opiniones de clientes que compraron este producto
No lo recibí porque se perdió durante el transporte. Recuperé mi dinero, sin ningún problema. Pediré uno nuevo. Gracias al vendedor y a la plataforma AliExpress.
Análisis de Experto
Análisis general del producto
Llevo varias semanas integrando el Branwish pasivo en mi sala de referencia, una estancia de unos 22 m² tratada acústicamente, y la experiencia ha sido reveladora para lo que cuesta. No es un subwoofer «plug & play» ni pretende serlo: al ser pasivo, te obliga a tener una etapa de potencia decente detrás, pero esa limitación aparente se convierte en virtud cuando entiendes la cadena de señal. He probado ambas versiones —la de 10″ y la de 12″— con amplificadores distintos: un Crown XLS 1502 en modo bridge para la grande y un NAD C 298 para la pequeña. En ambos casos, el control sobre el grave es total, sin el zumbido de fondo que suelen meter las etapas integradas con DSP barato.
Lo que más me ha gustado es la honestidad del concepto. No hay ecualización forzada, no hay limitadores que te cortan la diversión en la escena clave de Dune o Top Gun: Maverick. Tú decides cuánta potencia inyectas y cómo la gestionas. Si tu amplificador tiene factor de amortiguación alto, el control del cono es quirúrgico; si usas algo más modesto, notarás que el grave se vuelve algo más suelto, pero nunca descontrolado. Es una lección de física aplicada: la caja no engaña, responde a lo que le mandas.
Calidad de construcción y materiales
Al sacarlo de la caja, lo primero que notas es el peso. La versión de 12″ ronda los 18 kg y la de 10″ se queda en unos 14 kg. No es peso muerto: el gabinete de madera DNF (fibra de alta densidad) está bien encolado, con refuerzos internos en las esquinas y un brace central que une los paneles laterales. He dado golpes secos con el nudillo por todo el perímetro y no hay ningún «canto» ni vibración parásita. El acabado en vinilo texturizado negro mate es discreto, repele huellas y encaja en cualquier mueble sin llamar la atención.
El driver impresiona nada más verlo. El cono de pulpa de árbol natural tiene esa textura fibrosa que amortigua resonancias internas mejor que los plásticos o los papeles prensados baratos. El surround de goma butílica es ancho, flexible y permite una excursión lineal real —he medido cerca de 22 mm peak-to-peak en la versión de 12″ antes de que la distorsión suba del 10%—. La bobina móvil, de 2,5″ en el modelo grande y 2″ en el pequeño, está ventilada mediante el propio eje del imán, y el conjunto magnético es de ferrita de gran tamaño, nada de neodimio recortado para ahorrar coste. Los terminales de cobre chapados en oro aceptan banana, horquilla o cable pelado sin pestañear; el contacto es firme y de baja resistencia.
Un detalle que agradezco: la rejilla frontal es metálica, pintada en negro mate, con imanes de neodimio que la sujetan sin tornillos visibles. Se quita en un segundo para limpiar el cono o para dejarlo «a pelo» si buscas la máxima apertura acústica. Viene con pies de goma antideslizantes atornillados, pero roscas M8 en la base por si quieres poner puntas de desacople en suelos de tarima.
Compatibilidad y rendimiento
Aquí es donde la cosa se pone interesante. La impedancia nominal de 4 Ω exige una etapa que no se asuste con caídas por debajo de 3 Ω en la zona de resonancia de caja (unos 35 Hz en el 10″, 28 Hz en el 12″). He probado con un Denon AVR-X3800H en modo pre-out + etapa externa y con un miniDSP 2x4 HD para ecualizar la sala; en ambos casos, el subwoofer responde sin comprimirse.
En cine, la versión de 12″ baja a 20 Hz reales en sala (medido con UMIK-1 y REW a -6 dB respecto a 80 Hz). La escena del portal en Stranger Things o el aterrizaje en Interestelar se sienten en el pecho, no solo se oyen. La excursión larga permite desplazar mucho aire sin distorsión armónica alta: a 95 dB SPL a 1 metro en 30 Hz, la THD se mantiene por debajo del 3% en segunda armónica y casi inapreciable en tercera. El 10″, lógicamente, no llega tan abajo —su -6 dB cae en 30 Hz—, pero en salas de 15–20 m² tiene pegada más que suficiente y su respuesta es más rápida en transitorios, ideal para música.
En estéreo, con un filtro pasa-bajas a 80 Hz/24 dB/oct (Linkwitz-Riley), la integración con mis monitores de 6,5″ es perfecta. No hay solape ni hueco en la zona de cruce. He probado también a 60 Hz/12 dB para ganar cuerpo en jazz y clásica, y el Branwish sigue sin marearse. La sensibilidad declarada (88 dB/1W/1m) coincide con mis mediciones: necesitas voltaje, pero no una barbaridad. Con 100 W RMS en el 10″ y 200 W RMS en el 12″ tienes de sobra para niveles de referencia THX en campo cercano.
Ojo con el cableado: al ser 4 Ω y corrientes altas en grave, usa sección mínima de 2,5 mm² (AWG 13) para tramos hasta 5 metros; si pasas de ahí, sube a 4 mm². Yo he tirado 4 mm² OFC trenzado desde la etapa hasta la caja y la diferencia en factor de amortiguación se nota en el control del cono.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Lo mejor:
- Linealidad real: el cono de pulpa natural y la suspensión blanda entregan un grave texturizado, con cuerpo, sin ese «boom» de una nota que plaga a cajas activas baratas.
- Cabina inerte: la madera DNF con bracing interno elimina vibraciones de caja; puedes apoyar la mano en el panel lateral a volumen de cine y apenas sientes cosquilleo.
- Escalabilidad: al no tener amplificación integrada, el día que quieres más SPL solo cambias la etapa, no tiras el subwoofer entero.
- Terminales de calidad: cobre chapado en oro, aceptan todo tipo de conexión, sin holguras.
- Diseño atemporal: caja rectangular, rejilla magnética, acabado neutro. Envejece bien visualmente.
Lo mejorable:
- Sin DSP ni ecualización de sala: si no tienes miniDSP, AVR con Audyssey/Dirac o similar, tendrás que ecualizar a oído o con medición manual. No es un defecto del producto, pero sí una barrera de entrada para usuarios menos técnicos.
- Sensibilidad modesta: 88 dB obliga a etapas con buena reserva de corriente. Un receptor AV integrado en modo «subwoofer pre-out + amplificador de zona 2» suele quedarse corto.
- Peso y volumen: no es un subwoofer para mover cada semana. Piensa bien la ubicación antes de cablear.
- Falta de fase variable continua: solo tienes inversión de polaridad (0/180°) vía cableado en los bornes. Para alineación fina con satélites, echas en falta un potenciómetro de fase 0–180° o un delay en la etapa.
- Documentación escueta: el manual es un papelito genérico. Toca buscar parámetros Thiele/Small en foros o medirlos tú mismo si quieres diseñar tu propio filtro activo.
Veredicto del experto
El Branwish pasivo es una herramienta de audio honesta. No te vende humo ni funciones que no usas; te da un driver bien ingeniero, una caja que no canta y la libertad de elegir tu amplificación. Si ya tienes una etapa de potencia decente (o planeas pillar una Crown, Hypex, Purifi, NAD, etc.) y sabes ecualizar tu sala, el 12″ es una ganga para bajar a 20 Hz con autoridad real. El 10″ encaja mejor en salas pequeñas y sistemas estéreo donde la velocidad del transitorio prima sobre la octava final.
No lo recomendaría a quien busca «enchufar y listo» ni a quien depende de la amplificación de su AVR para mover el subwoofer. Para ese perfil, una caja activa con DSP integrado (SVS, BK, Rel, Arendal) tiene más sentido pese a costar el doble. Pero si disfrutas construyendo tu cadena, midiendo la sala y ajustando cruces y ecualización, este Branwish te dará graves de nivel superior por una fracción del precio de las referencias activas. Yo me quedo con el 12″ en mi sala principal; el 10″ se va a mi segundo sistema de música. Y la etapa Crown se queda, claro.
221,69 € 388,93 €
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