Descripción
Soporte de Soporte CPU Ajustable Universal para Disipador y Ventilador
Si has perdido o dañado la placa trasera original de tu disipador, este soporte de soporte CPU ajustable universal de adegrees permite volver a montar tu cooler sin cambiar el bloque completo. Se coloca entre la placa base y el disipador, distribuyendo la presión de forma uniforme y evitando que los anclajes se suelten con el peso de torres grandes.
Un accesorio para varios sockets
Su separación de orificios ajustable es compatible con una amplia gama de plataformas Intel: 775, 1150, 1151, 1155, 1156, 1200, 1366 y 1700 según la configuración del hueco. Si reparas equipos o trabajas con placas de distintos sockets, un solo soporte cubre todas ellas sin necesidad de comprar un backplane específico por placa.
Entre sus características destacan:
Material plástico ligero, cómodo de manejar durante el montaje.
Espaciado de perforaciones ajustable para varias plataformas Intel.
Ideal para sustituir backplanes originales rotos o extraviados.
Formato estándar para chasis de sobremesa.
Montaje rápido en pocos minutos
El proceso es sencillo: retiras el disipador, colocas la base por la parte trasera de la placa base, alineas el espaciado con el socket y fijas con los tornillos de tu propio cooler. Al no incluir tornillos, conviene conservar los originales del disipador para garantizar la compatibilidad.
Fiabilidad honesta: para quién es
Este soporte es ideal para técnicos de reparación, usuarios que cambian de socket y quieren reciclar su disipador, o quien haya perdido el plano posterior original. Al ser de plástico, es una solución funcional y económica frente a los backplates metálicos: para entusiastas de overclocking con coolers de más de un kilo, puede quedarse corto y conviene apretar con moderación. Si buscas refrigeración extrema, considera una alternativa metálica.
Incluye 1 unidad de soporte. Al tratarse de medidas tomadas manualmente, puede existir una variación de 0 a 2 cm, considerada normal en este tipo de piezas.
Preguntas Frecuentes
¿Con qué sockets Intel es compatible este soporte?
El espaciado de orificios es ajustable y admite sockets 775, 1150, 1151, 1155, 1156, 1200, 1366 y 1700 según la configuración elegida. Comprueba el hueco de tu placa base antes de instalarlo.
¿Qué material emplea el backplate?
Está fabric
Con la garantía de:
Opiniones (18)
Opiniones de clientes que compraron este producto
Mi antiguo se rompió. Lo compré como reemplazo.
Satisfecho, cumple su propósito.
Ha llegado sin problemas.
Compré dos, funcionan de maravilla y se adaptan a diferentes tipos de enchufes. Simplemente mueve los extremos y encajan.
El producto encajaba en la placa base, pero no era compatible con varios de mis disipadores de CPU. Me reembolsaron, así que eso es un punto a favor.
Los agujeros son pequeños para lo que necesitaba hacer en la tienda, está bien.
Entrega rápida dentro del plazo indicado. El producto llegó bien empaquetado, en buenas condiciones y exactamente como se describe. ¡Gracias equipo! Recomiendo esta tienda.
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He probado este soporte universal como solución de sustitución para placas traseras de disipadores Intel y su función está muy clara: recuperar un sistema de montaje cuando el backplate original se ha perdido, se ha deformado o ha quedado inutilizado. No sustituye a un disipador completo ni mejora por sí mismo la capacidad de refrigeración, pero permite reutilizar un cooler compatible sin tener que adquirir otro kit de anclaje.
La principal ventaja es su ajuste variable. El soporte contempla distintas separaciones entre los orificios y puede utilizarse con plataformas Intel 775, 1150, 1151, 1155, 1156, 1200, 1366 y 1700, siempre que la distancia real de la placa coincida con la configuración disponible. Esta versatilidad resulta especialmente útil en bancos de reparación, donde es habitual trabajar con placas base de varias generaciones.
Su planteamiento es sencillo y económico. Se instala en la parte posterior de la placa base y recibe los tornillos del propio disipador. Por tanto, no es un kit completo: es imprescindible conservar la tornillería, los separadores y cualquier arandela original del cooler.
Calidad de construcción y materiales
El soporte está fabricado en plástico ligero. Durante el montaje se agradece que no añada demasiado peso y que sea fácil de colocar mientras se sujeta la placa base fuera del chasis. También reduce el riesgo de rayar la parte posterior de la placa, algo que sí puede ocurrir con ciertos backplates metálicos si no cuentan con una capa aislante adecuada.
La contrapartida está en la rigidez. El plástico distribuye la presión sobre la zona del socket, pero no ofrece la misma resistencia a la flexión que una placa posterior de acero o de otro metal. En disipadores compactos y torres de peso moderado cumple una función razonable, siempre que el apriete sea uniforme. En cambio, no lo consideraría la opción adecuada para bloques muy pesados, configuraciones con transporte frecuente o sistemas sometidos a vibraciones importantes.
Conviene revisar bien los bordes y los orificios antes de instalarlo. Al tratarse de una pieza de medidas ajustables y tomadas manualmente, es recomendable comprobar la posición respecto a los taladros de la placa antes de aplicar presión. Una diferencia pequeña puede impedir que los tornillos entren correctamente o hacer que el soporte quede desplazado.
Compatibilidad y rendimiento
La compatibilidad depende de dos factores: el socket de la placa y el sistema de anclaje del disipador. Que la placa corresponda a una plataforma Intel compatible no garantiza por sí solo que cualquier cooler pueda fijarse. Los tornillos deben tener la longitud apropiada y coincidir con la rosca o los separadores utilizados por el disipador.
En una configuración con Intel 1151 o 1200, por ejemplo, resulta práctico reutilizar un disipador de torre cuyo backplate original se haya extraviado. En equipos antiguos con socket 775 también puede alargar la vida útil de un cooler que todavía funcione correctamente. Con socket 1700, prestaría especial atención a la alineación y a la presión final, ya que el sistema de montaje debe quedar completamente plano y sin forzar la placa.
El rendimiento térmico no procede del soporte, sino del disipador y de su correcta instalación. Su aportación consiste en mantener una presión de contacto estable entre la base del cooler y el procesador. Para conseguirlo, retiraría primero cualquier resto de pasta térmica, colocaría el procesador y aplicaría una cantidad moderada de pasta nueva. Después fijaría los tornillos de forma cruzada, dando varias vueltas alternas en lugar de apretar completamente un lado antes que el otro.
En un ordenador de oficina, un equipo doméstico o una plataforma de reparación, la solución resulta adecuada. Para gaming con procesadores de consumo elevado, dependería del peso del disipador y de la calidad de los anclajes originales. No lo emplearía como primera elección en refrigeradores de más de un kilogramo ni en sistemas destinados a overclocking.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Permite recuperar disipadores cuyo backplate original ya no está disponible.
- La separación ajustable cubre varias generaciones de sockets Intel.
- Su bajo peso facilita el montaje fuera del chasis.
- Es una alternativa económica frente a comprar un disipador o un kit específico.
- Puede resultar práctica para talleres, reparaciones y equipos reciclados.
- No requiere modificar la placa base ni realizar perforaciones.
Aspectos mejorables:
- El plástico ofrece menos rigidez que un backplate metálico.
- No incluye tornillos, separadores ni arandelas.
- La compatibilidad real depende del sistema de fijación del cooler.
- No es la opción más recomendable para disipadores muy pesados.
- Las medidas manuales obligan a comprobar cuidadosamente la alineación.
- El montaje puede ser menos cómodo si la placa base permanece instalada en el chasis.
Frente a un soporte metálico específico para un socket, este modelo gana en flexibilidad y precio, pero pierde en resistencia y precisión. Antes de comprar un backplate dedicado, resulta interesante para reparar equipos heterogéneos; para una instalación definitiva y exigente, prefiero una pieza metálica diseñada para la placa y el disipador concretos.
Veredicto del experto
Considero que este soporte cumple como solución de reparación y reutilización, no como accesorio orientado a refrigeración extrema. Su valor está en resolver un problema muy concreto: sustituir una placa trasera perdida o dañada sin cambiar todo el conjunto de refrigeración.
Lo utilizaría en ordenadores de oficina, equipos domésticos, configuraciones gaming convencionales y bancos de pruebas, siempre comprobando previamente la distancia entre orificios y conservando toda la tornillería original. Para montarlo con seguridad, conviene trabajar con la placa fuera del chasis, apretar de manera progresiva y evitar cualquier exceso de presión.
Si el objetivo es instalar una torre grande, transportar el equipo con frecuencia o practicar overclocking, elegiría un backplate metálico específico. Para el resto de casos, ofrece una solución funcional, ligera y razonablemente versátil, siempre que se respeten sus limitaciones mecánicas.
0,99 € 3,69 €
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