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Sensor de Calidad del Aire MQ-135 para Arduino – Detección de Gas

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Descripción

Módulo sensor MQ-135 para detección de gases y calidad del aire

El módulo de detección de gas peligroso MQ135 MQ-135 para Arduino permite supervisar cambios en la calidad del aire y detectar la presencia de gases como amoníaco, sulfuros, vapores de benceno, humo, metano, butano y propano. Es una opción práctica para proyectos electrónicos, prototipos y sistemas básicos de monitorización ambiental.

Su diseño ofrece dos tipos de señal: AO, salida analógica, para leer variaciones en la concentración, y DO, salida digital TTL, que funciona como señal de umbral. La salida digital es de nivel bajo cuando se alcanza el umbral configurado, por lo que puede conectarse directamente a un microcontrolador o a un módulo de relé.

El módulo funciona con 5 V CC, tiene un consumo aproximado de 150 mA e incorpora indicador de alimentación, cuatro orificios de fijación y terminales claramente identificados:

  • VCC: alimentación positiva de 5 V.
  • GND: conexión negativa.
  • AO: señal analógica.
  • DO: señal digital TTL.

Uso y recomendaciones de instalación

Después de encenderlo, necesita aproximadamente 20 segundos de calentamiento para estabilizar las lecturas. El sensor puede calentarse durante el funcionamiento debido a su resistencia calefactora interna; este comportamiento es normal.

Para obtener resultados comparables, conviene realizar una calibración en el entorno donde se utilizará. No debe emplearse como sustituto de un detector certificado para seguridad doméstica o industrial.

Preguntas Frecuentes

¿Es compatible con Arduino?

Sí. Sus salidas analógica y digital pueden conectarse a placas Arduino y otros microcontroladores compatibles con señales de 5 V.

¿Qué alimentación necesita?

Requiere una alimentación de 5 V CC y consume aproximadamente 150 mA.

¿Cuánto tarda en estabilizarse?

Debe calentarse durante unos 20 segundos antes de interpretar las mediciones.

¿Detecta un único gas?

No. Responde a varios gases y contaminantes, por lo que la lectura debe calibrarse según la aplicación.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

J
Javier Sánchez Ruiz
Especialista en ordenadores de sobremesa y gaming
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Después de varias semanas integrando este módulo MQ-135 en tres proyectos distintos —un medidor de calidad del aire para un taller con soldadura blanda, un prototipo de monitor de ambiente en cocina y una prueba de concepto de alarma para gases en un garaje doméstico— puedo afirmar que estamos ante uno de los sensores de gas más rentables del ecosistema maker, siempre que sepamos qué esperar de él.

Técnicamente, hablamos de un sensor de tipo chemirresistivo basado en dióxido de estaño (SnO₂). Su principio de funcionamiento es sencillo pero elegante: la resistencia interna del material sensible varía en presencia de gases reducibles, y esa variación se traduce en una caída de tensión medible en la salida analógica. A diferencia de los sensores MEMS digitales más modernos (CCS811, BME680 o SGP30), aquí no obtenemos un valor de CO₂ equivalente calculado por el fabricante, sino una resistencia relativa que debemos interpretar nosotros mismos. Esto es, al mismo tiempo, su mayor limitación y su mayor virtud: obliga a calibrar en el entorno real de uso, pero nos da una respuesta cruda y continua que resulta muy didáctica y perfectamente válida para detectar tendencias y umbrales.

En mis pruebas, el módulo respondió con claridad ante amoníaco doméstico (productos de limpieza), humo de cocina, vapores de disolventes e incluso al aire exhalado cerca del encapsulado. La sensibilidad es alta, aunque la selectividad, como ocurre con toda la serie MQ, es prácticamente nula: el sensor «ve» gases, pero no sabe exactamente cuál está delante.

Calidad de construcción y materiales

La placa llega bien acabada para su rango de precio. El encapsulado del sensor es de metal perforado con malla antipolvo interior, una protección necesaria porque el elemento calefactor funciona de forma continua. La electrónica de soporte incluye un comparador LM393 y un potenciómetro multiturno para ajustar el umbral de la salida digital, además de dos LED indicadores (alimentación y disparo del umbral) que resultan muy cómodos durante la puesta en marcha sin necesidad de mirar el monitor serie.

El pcb monta header estándar de 2,54 mm en línea, con las cuatro señales claramente rotuladas: VCC, GND, AO y DO. Los cuatro orificios de fijación permiten anclarlo de forma sólida a una carcasa impresa en 3D, algo que agradecí especialmente en la unidad instalada en el taller, donde las vibraciones de la herramienta podían haber movido cables. Como aspecto mejorable, el potenciómetro de umbral es algo delicado y conviene ajustarlo con un destornillador fino y paciencia, porque los primeros milímetros de giro apenas mueven la referencia y luego saltan rápido.

Un detalle importante a tener en cuenta: la resistencia calefactora interna hace que el sensor alcance temperaturas elevadas durante el funcionamiento. Es comportamiento normal y está contemplado en el diseño del encapsulado, pero recomiendo no montarlo tocando plásticos sensibles al calor ni encerrado sin ventilación mínima.

Compatibilidad y rendimiento

La compatibilidad es excelente con cualquier plataforma de 5 V: lo probé con un Arduino Uno, un Mega y un Nano, alimentando desde el pin de 5 V con resultados estables. El consumo rondó los 150 mA, una cifra nada despreciable: si pensáis en un proyecto con batería, un Nano alimentado solo con el MQ-135 ya se acerca al límite de una powerbank de pequeña capacidad con autoapagado. Para aplicaciones autónomas, mejor plantearse un circuito de alimentación dedicado o ciclos de lectura intermitentes.

Con microcontroladores de 3,3 V (ESP32, ESP8266) hay que ser cuidadoso: la salida digital TTL funciona en la práctica, pero la analógica puede superar los 5 V en algunos estados y convendría un divisor resistivo o un conversor de nivel para proteger la entrada ADC. Además, los ADC de 3,3 V tienen menos resolución útil que el ADC de 10 bits del Arduino clásico para leer las variaciones finas de este sensor.

La señal analógica requiere un tiempo de calentamiento de unos 20 segundos antes de que las lecturas tengan sentido, aunque mi recomendación tras las pruebas es más exigente: dejarlo conectado entre 24 y 48 horas la primera vez (el famoso burn-in) para estabilizar el material sensible, y después un precalentamiento de varios minutos en cada arranque. Con ese procedimiento, la deriva entre sesiones se reduce de forma notable.

Mi configuración de trabajo habitual: AO a A0, DO a un pin digital configurado como INPUT con interrupción externa, y un script de calibración que registra la resistencia limpia (R₀) en aire fresco durante diez minutos para calcular después el ratio Rs/R₀. Para lecturas comparables en el tiempo, es imprescindible recalibrar tras cambiar el sensor de ubicación.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Lo mejor:

Doble salida (analógica para tendencia, digital para umbral) que permite tanto registro de datos como actuación directa sobre un relé sin código intermedio.

Consumo y tensión estándar de 5 V, ideal para todo el ecosistema Arduino.

Respuesta rápida ante eventos puntuales: humo y vapores concentrados disparan la salida en pocos segundos.

Precio muy ajustado frente a sensores digitales de calidad del aire.

A mejorar:

Sin selectividad real entre gases: no distingue amoníaco de butano ni de humo.

Deriva con temperatura y humedad ambiental, algo que en España se nota mucho entre un invierno seco y agosto húmedo; conviene compensarlo en software si buscamos precisión.

Requiere calibración manual y conocimiento del usuario para interpretar los valores.

No sustituye, ni de lejos, a un detector certificado de seguridad doméstica: para detectores de gas en vivienda, siempre equipos homologados.

Veredicto del experto

El MQ-135 en formato módulo es una compra casi obligada para quien quiera aprender electroquímica aplicada, construir estaciones de monitorización educativas o añadir detección de ambientes cargados a un proyecto domótico amateur. Con una calibración seria y expectativas realistas, ofrece un rendimiento muy digno por su precio. No es instrumento de medición ni dispositivo de seguridad, pero como componente de prototipado cumple con creces. Le doy un 8 sobre 10: sencillo, compatible y efectivo dentro de su alcance, con la calibración y la compensación ambiental como únicos requisitos para sacarle todo el partido.

Consejo final de mantenimiento: guardadlo desconectado en un lugar seco y ventilado; si pasa semanas sin usar, repetid el precalentamiento prolongado antes de volver a confiar en sus lecturas.

Publicado: 7 de septiembre de 2026

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