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Raspberry Pi 5 HAT Expansión PCIe – USB 3, Ethernet 2,5G y M.2 NVMe

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Descripción

Raspberry Pi 5 HAT Expansión PCIe USB3 Ethernet 2,5G y M.2 NVMe

La Raspberry Pi 5 HAT Expansión PCIe USB3 Ethernet 2,5G y M.2 NVMe de spotpear amplía la conectividad y el almacenamiento de la Raspberry Pi 5 mediante su interfaz PCIe de 16 pines. Integra una ranura M.2 NVMe, dos puertos USB 3.2 Gen1 y dos conexiones Ethernet RJ45 de 2,5 Gbps.

La ranura M.2 admite SSD NVMe en formatos 2230, 2242, 2260 y 2280. No es compatible con unidades M.2 SATA. Al utilizar un SSD NVMe, el sistema puede arrancar desde el almacenamiento sólido y ofrecer un acceso más ágil que una tarjeta microSD en tareas como iniciar servicios, gestionar archivos o ejecutar un servidor doméstico.

Los dos puertos Ethernet con chip RTL8156B resultan útiles para montar un NAS, un servidor multimedia, un router experimental o una estación de red con mayor capacidad que una conexión Gigabit convencional. Los puertos USB 3.2 permiten conectar discos externos y otros periféricos sin ocupar las conexiones USB originales de la Raspberry Pi 5.

La instalación se realiza conectando el cable FPC de 16 pines y fijando correctamente la placa. El conjunto incorpora LED de actividad y monitorización del consumo del SSD mediante EEPROM. Se recomienda usar refrigeración adecuada en la Raspberry Pi 5 para mantener un funcionamiento estable.

No incluye la Raspberry Pi 5, el SSD NVMe ni otros accesorios no indicados en el paquete. Para ampliar almacenamiento, red y puertos USB en un mismo montaje, esta Raspberry Pi 5 HAT Expansión PCIe USB3 Ethernet 2,5G y M.2 NVMe ofrece una solución compacta y versátil.

Preguntas Frecuentes

¿Qué SSD son compatibles?

Admite SSD M.2 NVMe de tamaños 2230, 2242, 2260 y 2280. Las unidades M.2 SATA no son compatibles.

¿Permite arrancar desde el SSD?

Sí, la Raspberry Pi 5 puede configurarse para arrancar desde una unidad NVMe en modo Gen2.

¿Necesita controladores?

La placa está diseñada para funcionar mediante conexión directa a la interfaz PCIe de la Raspberry Pi 5, sin controladores específicos adicionales.

¿Qué incluye el paquete?

Incluye la placa de expansión PCIe a M.2, USB y Ethernet. La Raspberry Pi 5 y el SSD se venden por separado.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

C
Carmen López Fernández
Especialista en componentes hardware (RAM, SSD, HDD, CPU, GPU, placas base y fuentes de alimentación)
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Después de varias semanas de uso intensivo con la Raspberry Pi 5, la placa de expansión PCIe de spotpear me ha dejado una impresión muy sólida. Se trata de uno de esos accesorios que transforman por completo lo que podemos exigirle a la placa de Raspberry: pasa de ser un ordenador de hobby con limitaciones evidentes de almacenamiento y red a convertirse en una base seria para servidores domésticos, NAS caseros o laboratorios de red.

La idea es sencilla pero bien ejecutada: aprovechar la interfaz PCIe de 16 pines de la Raspberry Pi 5 (una de las grandes novedades de esta generación respecto a las versiones anteriores) para multiplicar la conectividad. En una sola placa obtenemos una ranura M.2 NVMe compatible con factores de forma 2230, 2242, 2260 y 2280, dos puertos USB 3.2 Gen1 y dos tomas Ethernet RJ45 de 2,5 Gbps basadas en el chip RTL8156B. Pocas alternativas en el mercado concentran tantas funciones en un único montaje sin recurrir a hubs externos o cajas USB individuales.

Calidad de construcción y materiales

Al sacarla de la caja, lo primero que aprecio es que estamos ante una PCB de buen grosor, con los conectores bien soldados y sin holguras. El zócalo M.2 admite varios largos de unidad mediante puntos de fijación, lo que permite montar desde un compacto 2230 (típico de los SSD pensados para portátiles) hasta los 2280 más habituales en escritorio. Los puertos RJ45 tienen el refuerzo metálico habitual y aguantan sin problema inserciones repetidas durante mis pruebas.

El montaje se realiza mediante el cable FPC de 16 pines que comunica con la ranura PCIe de la Raspberry Pi 5. Aquí conviene ser meticuloso: hay que alinear bien el conector, abrir la pestaña de retención con cuidado y fijar la placa con los separadores para evitar tensiones sobre el cable plano. En mi caso, tras verificar la sujeción, no he experimentado desconexiones ni errores de enumeración del bus, algo que sí he visto en placas de terceros menos cuidadosas.

Como puntos a mejorar, eché en falta alguna señal visual más clara junto al zócalo M.2 y una herramienta de extracción del SSD, ya que las pestañas de fijación exigen cierta destreza con los dedos. También agradecería un disipador pasivo incluido para el chip de red, que se calienta de forma perceptible con tráfico sostenido.

Compatibilidad y rendimiento

La placa funciona por conexión directa a la interfaz PCIe sin necesidad de controladores adicionales, y esto se nota: tanto Raspberry Pi OS como otras distribuciones que probé detectaron todos los componentes en el arranque. Los dos puertos Ethernet aparecen como adaptadores del chipset RTL8156B, perfectamente reconocidos por el kernel.

El rendimiento de red es donde esta placa brilla. Con transfers simultáneos entre los dos puertos de 2,5 Gbps alcancé velocidades coherentes con la especificación, muy por encima del límite de 1 Gbps de la conexión integrada en la propia Raspberry Pi 5. Montado como pequeño router o estación de red con VLANs, el comportamiento fue estable durante transferencias continuas de horas. Eso sí, el bus PCIe de la Raspberry impone un reparto de ancho de banda entre todos los dispositivos, por lo que no esperéis saturar los 2,5 Gbps de ambos puertos y el SSD a la vez de forma simultánea: el enlace Gen2 compartido es el cuello de botella lógico del conjunto.

En cuanto al almacenamiento, el arranque desde NVMe funciona en modo Gen2 y la diferencia frente a una microSD de gama alta es abismal: los tiempos de arranque del sistema y de inicio de servicios (Dockers, bases de datos, Jellyfin) se reducen drásticamente y la latencia en operaciones aleatorias de disco cae a niveles propios de un SSD. La monitorización del consumo del SSD vía EEPROM es un detalle técnico interesante para quien quiera vigilar el estado de la unidad desde el sistema.

Un consejo indispensable: dotad a la Raspberry Pi 5 de una refrigeración adecuada (disipador con ventilador o caja activa). Con NVMe, doble Ethernet y USB cargando a la vez, el SoC trabaja más que en un uso básico y sin refrigeración correcta aparecerán throttling y caídas de rendimiento.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Lo mejor:

Integración de tres funciones (NVMe, doble USB 3.2, doble Ethernet 2,5 G) en un solo montaje compacto.

Compatibilidad amplia con factores de forma M.2, del 2230 al 2280.

Funcionamiento plug-and-play en Linux, sin controladores propietarios.

Arranque desde NVMe, muy superior a microSD en fiabilidad y velocidad.

LEDs de actividad útiles para diagnosticar de un vistazo.

Aspectos mejorables:

No incluye disipadores para el chipset de red.

El cable FPC exige una instalación cuidadosa; un sistema de conexión más rígido sería bienvenido.

El ancho de banda compartido del bus PCIe limita el máximo teórico simultáneo de todas las interfaces.

No soporta unidades M.2 SATA, algo que conviene comprobar antes de comprar el SSD.

Veredicto del experto

Esta placa de expansión resuelve con elegancia las tres carencias más habituales de la Raspberry Pi 5 en montajes avanzados: almacenamiento rápido, red multigigabit y puertos USB libres. No es magia, el bus PCIe marca límites físicos innegociables, pero dentro de esos límites ofrece un rendimiento estable y una experiencia de instalación razonablemente sencilla para cualquier usuario con mínima experiencia en hardware.

Para quien plantee montar un NAS ligero, un servidor multimedia, un enrutador casero o simplemente dar a su Raspberry Pi 5 la dignidad de un SSD, es una compra muy acertada que condensa en una sola placa lo que antes exigía tres o cuatro accesorios encadenados. Mi recomendación: adquiridla acompañada de un buen SSD NVMe en formato 2280, una fuente oficial de la Raspberry Pi 5 y una solución de refrigeración seria. Con ese equipamiento, tenéis un microservidor doméstico con prestaciones difícilmente igualables por su precio en el ecosistema maker.

Publicado: 8 de septiembre de 2026

53,99 €

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