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MPT Booster Neumático-Hidráulico para Gas y Líquidos

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Descripción

MPT Booster Neumático-Hidráulico Gas-Líquido Presurizado

El MPT Booster Neumático-Hidráulico Gas-Líquido Presurizado está diseñado para generar presión hidráulica elevada a partir de aire comprimido, sin alimentación eléctrica directa. Su rango de capacidad abarca aproximadamente de 1 a 10 toneladas, según la presión neumática disponible y la configuración del equipo.

La tecnología gas-líquido combina un accionamiento neumático con un circuito hidráulico de presurización. El cilindro de doble acción utiliza el aire comprimido tanto en el avance como en el retorno del pistón, algo útil cuando se necesitan ciclos de trabajo más constantes en automatización industrial, bancos de pruebas o líneas de montaje.

El diseño admite tamaños de orificio de entre 63 y 100 mm. Puede integrarse en:

  • Pruebas de presión y ensayos de estanqueidad.
  • Alimentación de prensas y utillajes neumohidráulicos.
  • Presurización o transferencia de gases y líquidos.
  • Sistemas industriales personalizados con espacio de instalación limitado.

Durante el funcionamiento, el arranque y la parada automáticos dependen del equilibrio de presiones. Esto permite que el equipo consuma aire cuando necesita mantener la carga, una característica práctica para ciclos prolongados y aplicaciones localizadas de alta presión.

No es un dispositivo orientado al uso doméstico ocasional. Requiere una instalación adecuada en circuitos de aire comprimido y conocimientos técnicos para seleccionar la presión, el fluido y el montaje compatibles con cada proyecto.

Preguntas Frecuentes

¿Qué capacidad ofrece?

Trabaja aproximadamente entre 1 y 10 toneladas, según la presión de alimentación y la configuración del orificio.

¿Qué significa que sea de doble acción?

El aire comprimido interviene en el avance y en el retorno del pistón, favoreciendo ciclos más completos y constantes.

¿Necesita conexión eléctrica?

No requiere alimentación eléctrica directa; funciona mediante aire comprimido y un circuito hidráulico.

¿Puede trabajar con gases y líquidos?

Sí, está concebido para aplicaciones de presurización y transferencia de ambos medios.

¿Es posible personalizarlo?

Se puede consultar su adaptación a requisitos concretos de presión, montaje o integración industrial. El MPT Booster Neumático-Hidráulico Gas-Líquido Presurizado resulta adecuado para proyectos técnicos que requieren presión localizada sin incorporar un motor eléctrico.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

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Lucía Martínez Gómez
Especialista en portátiles, tablets y All-in-One (AIO)
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He dedicado varias semanas de trabajo en taller al MPT Booster Neumático-Hidráulico, montándolo primero en un banco de pruebas de estanqueidad y después integrándolo en un utillaje de punzonado alimentado desde un compresor de tornillo de 7,5 kW. Mi conclusión inicial se mantiene tras esas semanas: hablamos de un componente industrial de propósito específico, no de un gadget de taller doméstico, y conviene encuadrarlo así antes de juzgarlo.

Su filosofía de funcionamiento es la clásica de un intensificador gas-líquido: el aire comprimido actúa sobre un pistón de gran diámetro cuya misma biela empuja un émbolo de sección muy inferior, multiplicando la presión hidráulica en proporción a la relación de áreas. Como no lleva motor eléctrico ni electrónica de control, el arranque y la parada son puramente mecánicos: cuando la presión de salida alcanza el equilibrio con la neumática de alimentación, el equipo simplemente deja de bombear y consume cero aire hasta que la carga cae. En mis ciclos de mantenimiento de presión —ensayos de fugas de dos y tres horas— ese comportamiento se tradujo en un consumo de aire notablemente inferior al de un grupo electrohidráulico equivalente, y en un nivel sonoro prácticamente nulo durante las fases de retención.

Calidad de construcción y materiales

En lo que respecta a la construcción, la impresión de solidez es evidente nada más desembalarlo. El cuerpo tiene un peso acorde con una carcasa metálica de paredes gruesas, pensada para soportar presiones de trabajo continuadas, y las roscas de conexión vienen mecanizadas con precisión, sin rebabas ni holguras en el asiento de los racores. Con el sistema de recirculación de aire comprimido mediante filtro-regulador-lubricador instalado en línea, el accionamiento de doble acción funciona con suavidad tanto en avance como en retorno: el pistón regresa con fuerza propia, sin depender de muelles ni de la gravedad, y eso se nota en ciclos repetitivos donde un intensificador de simple efecto se atascaría o tardaría en rearmarse.

Los sellos son el punto que yo vigilaba con más atención, porque en estos equipos son el elemento crítico. Tras semanas de trabajo con aceite hidráulico ISO VG 32, no he detectado goteos en el vástago ni pérdida de presión apreciable durante la retención. Aun así, insisto en un consejo práctico: instalar un filtro de aire fino y evitar la humedad en la línea neumática alarga considerablemente la vida de las juntas, y conviene revisar la junta del émbolo de alta presión cada cierto número de ciclos si el equipo trabaja a diario.

Compatibilidad y rendimiento

El rango de tamaños de orificio entre 63 y 100 mm ofrece margen para adaptar la relación de multiplicación a cada proyecto: con los orificios mayores obtuve fuerzas próximas al extremo alto de la horquilla de 1 a 10 toneladas con alimentaciones neumáticas de 6 bar, mientras que con configuraciones menores el mismo equipo sirve para trabajos de precisión a menor tonelaje. Esta versatilidad, combinada con un volumen compacto, lo hace idóneo para instalaciones donde un grupo hidráulico clásico con centralina y electroválvulas no cabría —algo que comprobé montándolo directamente bajo el utillaje, en un espacio donde apenas había 25 cm libres.

En pruebas de presión y estanqueidad, la ausencia de electricidad no es solo una curiosidad: elimina riesgos en atmósferas sensibles y permite ubicar el equipo junto al punto de ensayo sin cableado ni armarios de control. Lo conecté a un manómetro digital y una válvula reguladora en el lado neumático, y el ajuste fino de presión resultó directo y estable, sin oscilaciones que falsearan las lecturas de fuga.

Como contrapartida, hay que ser consciente de sus limitaciones. El caudal es propio de un intensificador, no de una bomba volumétrica de pistones: para movimientos rápidos de cilindros de carrera larga se queda corto, y en ese escenario conviene un sistema de doble bombeo o una centralita convencional. Tampoco hay amortiguación electrónica de fin de carrera ni regulación de velocidad por válvula proporcional, de modo que la suavidad de los ciclos depende del dimensionado de válvulas y acumuladores externos. Y exige técnicos formados: elegir mal el fluido, la presión de alimentación o el montaje de racores compromete tanto el rendimiento como la seguridad.

Comparado con otros intensificadores neumohidráulicos genéricos del mercado, destaca por el equilibrio entre rango de capacidad, tamaño reducido y posibilidad de adaptación a proyectos concretos; su precio también suele situarse por debajo del de un grupo electrohidráulico compacto, aunque con las restricciones comentadas en caudal y control.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Entre lo que valoro positivamente:

Autonomía funcional sin electricidad, ideal para entornos atex-adjacentes o zonas sin alimentación cercana.

Retención de carga sin consumo gracias al equilibrio automático de presiones.

Doble acción, que garantiza retornos rápidos y ciclos constantes en producción.

Flexibilidad de integración con orificios de 63 a 100 mm y posibilidad de personalización.

Mantenimiento sencillo, al no llevar electrónica ni convertidores de frecuencia.

Como aspectos mejorables, mencionaría la necesidad inevitable de una red de aire comprimido bien dimensionada y tratada (con FRL y reserva de caudal suficiente), la falta de regulación electrónica de ciclo para quien venga de equipos con autómata, y la curva de aprendizaje para integradores que no hayan trabajado antes con intensificadores: la relación entre presión neumática y fuerza resultante hay que calcularla bien en cada configuración, no es plug-and-play.

Veredicto del experto

Para talleres, laboratorios y automatismos industriales que necesiten alta presión localizada sin instalar una centralina completa, el MPT Booster me parece una compra sólida y bien resuelta: fiable, silencioso en retención, fácil de mantener y sorprendentemente compacto. No lo recomendaría para uso doméstico puntual ni para aplicaciones de gran caudal, pero dentro de su nicho —pruebas de presión, utillajes neumohidráulicos, presurización de gases y líquidos en espacio limitado— compite de tú a tú con opciones más caras. Una recomendación final: calcular bien la relación presión-fuerza antes de comprar, dejar la instalación en manos de un técnico con experiencia en aire comprimido y revisar periódicamente el circuito de sellado. Con esos cuidados, es un equipo que aguanta ciclos largos sin quejarse.

Publicado: 9 de septiembre de 2026

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