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Medidor ESR LCR-T4 Digital – Tester Transistores, Condensadores y Resistencias

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Descripción

ComponenteRango
Resistencia0,1 Ω de resolución, hasta 50 MΩ
Condensador25 pF – 100.000 µF
Inductancia0,01 mH – 20 H

Con la garantía de:

Análisis de Experto

A
Ana Romero Castillo
Especialista en conectividad, software y accesorios para portátiles (routers, extensores WiFi, cables, Windows, antivirus, mochilas, fundas y coolers)
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Llevo semanas con este analizador de componentes de sobremesa en el banco de trabajo, mezclado entre mis sesiones de reparación de placas y los montajes con protoboard, y puedo resumirlo así: es de esos instrumentos que no destacan por hacer nada espectacular, sino por convertir en segundos una operación que antes me costaba sacar el multímetro, el medidor de capacidad y, en el peor de los casos, el osciloscopio. Se trata de un comprobador de componentes tipo drop-in: colocas el componente en el zócalo, pulsas el botón y el equipo detecta automáticamente qué tiene delante, cómo está orientado y qué pins corresponden a cada terminal.

El rango de medición es notablemente amplio. En resistencia parte de una resolución de 0,1 Ω hasta los 50 MΩ, lo que cubre desde resistencias de precisión hasta valores muy altos que quedan fuera del alcance de la mayoría de multímetros domésticos, que suelen toparse en los 40–60 MΩ pero con lecturas menos estables. El rango de condensadores, de 25 pF a 100.000 µF, es especialmente práctico: cubre desde cerámicos de mínimos usados en desacoplo hasta electrolíticos grandes de fuentes y amplificadores. Y para inductancias mide desde 0,01 mH hasta 20 H, algo poco habitual en equipo compacto, donde muchos medidores de gama baja simplemente no tienen modo de inductancia.

Para mí, su valor real está en el diagnóstico rápido de componentes sueltos y recuperados de placas antiguas: puedo verificar si un bote de resistencias heredado de un taller guardo piezas fiables o si conviene descartarlas.

Qué mide y cómo lo hace

Componentes pasivos: resistencias (incluida resolución de décimas de ohmio), condensadores y bobinas, con identificación de tipo y patrón de pines.

Semiconductores: diodos (con su tensión de conducción), transistores bipolares NPN/PNP (con hFE), J-FET y MOSFET (con umbral de puerta en algunos casos), además de tiristores y otros elementos en el zócalo multipin.

Identificación automática: no hay que decirle qué componente es; detecta el tipo por sí solo y muestra la disposición de pines en pantalla, algo que evita errores de consulta de datasheets antiguos o mal impresos.

En mi configuración de banco de trabajo lo tengo alimentado por USB conectado al cargador del móvil viejo, y me ha sustituido buena parte del papel que hacía el multímetro en tareas de identificación rápida.

Calidad de construcción y materiales

Por el precio al que se mueve esta categoría, me esperaba plástico crujiente, y en realidad se defiende bien. El chasis es de plástico rígido con una ligera textura que evita que patine sobre el banco; no transmite sensación de equipo de laboratorio de gama alta, pero tampoco cruje al apretarlo. La pantalla en color es legible incluso en ángulos, algo que agradezco porque trabajo en la mesa con iluminación cenital y no siempre miro el aparato de frente.

El zócalo ZIF es la pieza crítica. Tras semanas insertando y sacando componentes, incluidos DIP de paso 2,54 mm y patillas finas de transistores pequeños, mantiene suficiente fuerza de retención. Un detalle que recomiendo vigilar en este tipo de equipo: el contacto del zócalo es la vía más habitual de lecturas falsas. Con el uso se oxida o pierde elasticidad, así que conviene limpiarlo ocasionalmente con contacto electrónico y no forzar las patillas gruesas de condensadores grandes, que son las que más estropean la presión interna.

El zócalo de tres pines está pensado para el formato clásico de componentes verticales. Para medidas de precisión conviene ir más allá de su límite; aquí sigo usando el método de enlace de terminales con tensión aplicada, porque este tipo de instrumento no está diseñado para trabajar directamente sobre circuitos montados. Es una limitación de concepto, no de fabricación: no hay fabricante serio que pretenda lo contrario.

Compatibilidad y rendimiento

La detección automática funciona sorprendentemente bien con componentes estándar: a la primera reconoce NPN y PNP pequeños, diodos genéricos, zener en régimen normal (aunque su tensión exacta la mide según caída interna, que no coincide con la tensión nominal exacta para todos los modelos) y MOSFET pequeños. Con condensadores electrolíticos de más de 100.000 µF el aparato avisa de valores por encima de su rango y no los evalúa; he comprobado ahí que no fabrica resultados, cosa que valoro positivamente, porque los condensadores grandes medidos en circuitos o con fugas dan lecturas engañosas en equipos de este estilo.

En el extremo opuesto, con condensadores de bajo valor el aparato es coherente: dentro de los primeros picofaradios, cerca del límite de 25 pF, el resultado pierde precisión si el componente está en una zona próxima al suelo del rango. Para medidas de precisión donde el valor exacto importa (por ejemplo, timing en osciladores), mi consejo práctico es usar el zócalo de referencia y validar contra otro medidor de confianza, ya que con un pequeño condensador de calibración conocido, un error de unas decenas de pF arrastraría todo el diseño. Para esa tarea sigo prefiriendo un medidor LCR dedicado con jig de cuatro cables.

En resistencia, el punto débil clásico es el extremo alto: alrededor de los 50 MΩ entra en zona donde el ruido ambiental y las corrientes de fuga del propio zócalo influyen. Si tocas las sondas con la mano mientras mides valores elevados, el cuerpo actúa como derivación y manda la lectura. Medir con el componente sin tocarlo con los dedos da resultados claramente más estables. Como mantenido, la resolución de 0,1 Ω sirve para detectar bobinas cortadas o contactos sucios, aunque para medida precisa de bajas resistencias, nada sustituye a un puente de Wheatstone o un aparato con medición a cuatro hilos.

Contextos reales donde lo he usado

Mesa de reparación: clasificar miles de resistencias y transistores sueltos de cajas surtidas, donde el aparato elimina el proceso manual de identificar patillas y tipo.

Banco de pruebas de fuentes: comprobar condensadores electrolíticos grandes antes de reutilizarlos en una fuente de laboratorio.

Mesa de hobby: identificar bobinas antiguas que guardo sin marca alguna, con el rango amplio de inductancia suficiente para la mayoría de usos de RF básicos o filtro.

En tableros con varios aparatos trabajando simultáneamente, no he notado interferencias por ello.

Puntos fuertes

Reconocimiento automático de componentes con patrón de patillas: ahorra muchísimo tiempo.

Rango de medición cubre desde componentes de señal hasta electrolíticos de fuente.

Resolución de baja resistencia apreciable para un equipo compacto y económico.

Interfaz sencilla y autónoma: encender, insertar, leer; sin menús ni curva de aprendizaje.

Aspectos mejorables

Límites de ambos extremos: muy cerca de 25 pF y de 20 H, y en el extremo de capacitancia de 100.000 µF, la exactitud es claramente inferior a la del resto del rango.

No pretende sustituir un medidor de ESR dedicado, que sigue siendo mi opción si sospecho que un condensador está degradado por pérdida interna. Esto es habitual en toda la categoría, no es exclusivo de esta unidad.

Consumo de batería notable en sesiones largas; recomendaría tener a mano el cable USB.

Veredicto del experto

Como herramienta de clasificación rápida y control de calidad básico de componentes, cumple con solvencia y hace honorable el hueco de instrumento compacto de sobremesa. No pretende competir con un medidor LCR de laboratorio con medición de cuatro hilos ni con un puente de Kelvin para medidas de precisión, y entiendo que cualquier compra así contemplada saldría defraudada. Como equipo de segunda línea en la mesa, tras el multímetro de referencia y antes de encender el osciloscopio, cumple de forma consistente y aporta poco margen de error en el rango intermedio, donde en mi experiencia vive la inmensa mayoría de componentes que maneja un aficionado o un técnico.

Para quien ya tenga un puente de mesure LCR serio, lo valoraría como un segundo aparato de propósito muy específico: clasificar velozmente botes desordenados y verificas piezas recuperadas antes de reciclarlas en montajes. Si tu caso es ese, considero acertada la compra, siempre aceptando que los extremos de rango exigen una verificación adicional con aparato más fino.

Publicado: 11 de septiembre de 2026

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