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JEYI Pasta Térmica para SSD, GPU y PS5 – No Conductora

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Descripción

JEYI 0,5 g de grasa térmica para SSD, GPU y PS5

La JEYI 0,5 g de grasa térmica 1,93 W/M·K es una pasta térmica de silicona diseñada para mejorar la transferencia de calor entre componentes electrónicos y sus disipadores. Su fórmula no conductora ayuda a reducir el riesgo de cortocircuitos por contacto accidental durante el montaje.

Su formato en tubo con aguja permite aplicar pequeñas cantidades con precisión, algo especialmente útil al realizar mantenimiento en una GPU, un SSD, una consola PS5 o determinados componentes de un ordenador. La pasta debe extenderse en una capa fina y uniforme sobre una superficie limpia, sin excederse en la cantidad.

Con una conductividad térmica indicada de 1,93 W/M·K y un rango de funcionamiento de -30 °C a 230 °C, ofrece una solución práctica para sustituir pasta envejecida o mejorar el contacto entre el chip y el disipador. No sustituye a una limpieza adecuada ni corrige problemas causados por ventiladores defectuosos o disipadores mal instalados.

Cómo utilizarla

  1. Apaga y desconecta el equipo.
  2. Retira los restos de pasta anterior y limpia las superficies.
  3. Aplica una pequeña cantidad en el centro del componente.
  4. Coloca el disipador y fija la presión de forma uniforme.

Preguntas Frecuentes

¿La pasta térmica es conductora?

No. El compuesto está indicado como no conductor.

¿Para qué dispositivos sirve?

Puede utilizarse en SSD, GPU, PS5 y otros equipos electrónicos compatibles con pasta térmica.

¿Cuánta cantidad incluye?

El tubo contiene 0,5 g de compuesto térmico.

¿Qué temperaturas soporta?

El rango indicado es de -30 °C a 230 °C.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

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Ana Romero Castillo
Especialista en conectividad, software y accesorios para portátiles (routers, extensores WiFi, cables, Windows, antivirus, mochilas, fundas y coolers)
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He utilizado la JEYI de 0,5 g en varios escenarios de mantenimiento doméstico y reparación de equipos compactos, y la considero una pasta térmica sencilla, orientada a trabajos puntuales más que a montajes frecuentes. Su conductividad térmica indicada de 1,93 W/m·K la sitúa en una gama básica o de entrada: es suficiente para mejorar el contacto entre un chip y su disipador, pero no está pensada para competir con compuestos de mayor rendimiento destinados a procesadores y tarjetas gráficas de alta potencia.

La fórmula no conductora aporta tranquilidad durante la aplicación, especialmente en placas con componentes muy próximos al encapsulado. Aun así, conviene recordar que una pasta no conductora no elimina el riesgo de daños si se ejerce demasiada presión, se desplaza un componente o se contamina un conector.

El tubo de 0,5 g resulta práctico para una intervención concreta. Permite realizar una aplicación en un procesador, un chip gráfico o un controlador de almacenamiento, aunque se queda corto si se pretende renovar la pasta de varios equipos. La boquilla fina ayuda a dosificar el compuesto, pero recomiendo cortar o perforar el extremo con cuidado para evitar que la primera salida sea demasiado brusca.

Calidad de construcción y materiales

El formato es funcional y está pensado para trabajos de precisión. La cantidad reducida evita tener un cartucho grande almacenado durante años, algo positivo porque las pastas térmicas pueden degradarse si se conservan mal o si la jeringa queda abierta. Después de cada uso, limpio la boquilla, coloco el tapón y guardo el tubo en un lugar fresco y seco.

La textura permite extender una capa fina sin requerir herramientas especiales. En superficies pequeñas, como un chip de memoria o un controlador de SSD, prefiero aplicar una cantidad mínima y dejar que la presión del disipador la distribuya. En procesadores con una superficie mayor, una pequeña gota central suele ser suficiente, siempre que la base del disipador esté correctamente nivelada.

El rango de funcionamiento indicado es de -30 °C a 230 °C, un margen amplio para el uso habitual en ordenadores y dispositivos electrónicos. No debe confundirse este dato con la temperatura que alcanzará el componente: la pasta facilita la transferencia de calor, pero el resultado depende principalmente del disipador, el flujo de aire, la presión de montaje y la limpieza interna.

Compatibilidad y rendimiento

En un ordenador de oficina o en un portátil antiguo, esta pasta cumple adecuadamente su función cuando la original está seca o degradada. También puede utilizarse en algunas GPU, siempre que se aplique únicamente sobre la superficie destinada al contacto térmico y no se confunda con las almohadillas térmicas de las memorias y los reguladores de tensión.

Con un SSD M.2, su utilidad es más específica. Solo tiene sentido cuando existe un disipador diseñado para contactar con el controlador mediante pasta térmica. Si el disipador utiliza una almohadilla térmica de grosor concreto, no conviene sustituirla por pasta: una capa incorrecta puede dejar zonas sin contacto o provocar una presión inadecuada sobre la unidad.

En cuanto a la PS5, no la utilizaría como sustituto directo del metal líquido empleado en el conjunto térmico de la consola. La pasta puede tener aplicaciones en otros componentes compatibles, pero abrir el sistema y modificar su interfaz térmica requiere experiencia, herramientas adecuadas y un montaje muy cuidadoso. En este caso, una elección incorrecta puede empeorar la transferencia de calor en lugar de mejorarla.

Frente a pastas de gama media y alta, la principal diferencia está en el margen térmico disponible en cargas sostenidas. Para un equipo convencional, una pasta de 1,93 W/m·K puede ser suficiente; para una GPU potente con overclocking o un procesador sometido a renderizado prolongado, preferiría un compuesto con mejores especificaciones térmicas y una cantidad mayor.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

  • Fórmula no conductora y no corrosiva.
  • Dosificación precisa gracias a la boquilla fina.
  • Formato adecuado para una reparación puntual.
  • Aplicación sencilla sobre superficies pequeñas.
  • Amplio rango de temperatura declarado.
  • Precio normalmente inferior al de los compuestos de alto rendimiento.

Aspectos mejorables:

  • Los 0,5 g ofrecen poca autonomía para varios mantenimientos.
  • La conductividad térmica es modesta frente a alternativas especializadas.
  • No sustituye a almohadillas térmicas ni a metal líquido.
  • La ausencia de una espátula o de material de limpieza obliga a disponer de accesorios adicionales.
  • El rendimiento final depende mucho de preparar correctamente las superficies.

Antes de aplicarla, elimino la pasta antigua con alcohol isopropílico y una gamuza sin pelusa. No utilizo papel de cocina, ya que puede dejar fibras o residuos. También compruebo que los tornillos del disipador se aprieten en cruz y de forma progresiva. Una capa demasiado gruesa actúa como barrera térmica y puede rebosar hacia zonas próximas.

Veredicto del experto

La JEYI de 0,5 g es una opción práctica para reemplazos ocasionales en ordenadores, portátiles y determinados dispositivos electrónicos. Su fórmula no conductora y su formato de precisión facilitan el trabajo a usuarios con experiencia básica, mientras que su conductividad térmica la sitúa claramente como una solución funcional, no como una pasta para exprimir el último grado en equipos de alto consumo.

La recomendaría para mantenimiento de un equipo de oficina, una GPU antigua o un montaje convencional en el que la pasta original se haya deteriorado. Para procesadores y tarjetas gráficas de altas prestaciones, preferiría una alternativa de mayor conductividad y con más contenido. En cualquier caso, la preparación de las superficies y la correcta presión del disipador influirán más en el resultado que aplicar una cantidad excesiva de compuesto.

Publicado: 29 de septiembre de 2026

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