Descripción
Nueva Placa Base GIGABYTE Z390 GAMING X LGA1151 DDR4 para CPU Intel i9 i7 i5 i3, Placa-mãe Intel Z390 Gaming 1151 Intel LAN M.2 ATX
La Nueva Placa Base GIGABYTE Z390 GAMING X LGA1151 DDR4 para CPU Intel i9 i7 i5 i3, Placa-mãe Intel Z390 Gaming 1151 Intel LAN M.2 ATX es una solución de alto rendimiento para gaming y creación de contenidos con socket LGA1151. Soporta 9ª y 8ª generación Intel Core y memoria DDR4 en configuración de 4 ranuras, hasta 128 GB (32 GB por DIMM).
Diseño de alimentación robusto: 10+2 fases con PWM digital para un suministro estable en sesiones largas de juego o renderizado. Cuenta con 2 ranuras M.2 PCIe Gen3 x4 (con una unidad equipada con disipación) y 6 puertos SATA 6Gb/s para diferentes configuraciones RAID y de almacenamiento. También admite 2 tarjetas gráficas en CrossFire™ para soluciones multi-GPU.
Conectividad y rendimiento: Intel GbE LAN con cFosSpeed, USB 3.1 Gen2 Type-A y un conjunto amplio de USB 3.1 Gen1/2 y USB 2.0 para periféricos y almacenamiento externo. Dispone de DualBIOS, Q-Flash y protección Ultra Durable para una mayor fiabilidad ante picos eléctricos y descargas estáticas.
Ideal para entusiastas que buscan una base sólida para PC gaming o estaciones de trabajo modulares. Con M.2 y expansión PCIe, ofrece rendimiento y flexibilidad sin complicaciones. Sistemas con Windows 10 64-bit y configuraciones de memoria altas encontrarán una adecuada estabilidad y compatibilidad.
Preguntas Frecuentes
¿Qué CPUs son compatibles?
Soporta 9ª y 8ª generación Intel Core en el socket LGA1151.
¿Cuánta memoria y qué tipos admite?
Hasta 128 GB en 4x DDR4; velocidades compatibles incluyen 4266(O.C.) y otras hasta 2666/3200(O.C.) según la CPU.
¿Qué conectividad de red y USB ofrece?
Intel GbE LAN y USB 3.1 Gen2 Type-A, junto con USB 3.1 Gen1/USB 2.0 internos y externos.
¿Qué opciones de almacenamiento aporta?
2 x M.2 (Socket 3) y 6 x SATA 6Gb/s; admite RAID 0/1/5/10 y es compatible con Intel Optane.
¿Qué tamaño tiene y qué extensión ofrece?
Formato ATX (30.5 cm x 22.5 cm) con DualBIOS y disipación para M.2.
Con la garantía de:
Opiniones (4)
Opiniones de clientes que compraron este producto
La placa base parecía nueva, venía con un CD de controladores, no incluía una batería CR2032 para la alimentación del BIOS (posiblemente por razones de seguridad), y ha estado funcionando durante casi un mes sin problemas.
Excelente placa base, funciona a la perfección. Embalaje muy cuidadoso para el envío. Vendedor amable y servicial. ¡Recomendado!
Producto muy bien embalado. Placa base ya instalada y funcionando perfectamente.
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He tenido la oportunidad de utilizar la GIGABYTE Z390 GAMING X durante varias semanas en distintos montajes orientados a gaming y creación de contenido. La placa pertenece a la gama media‑alta de la serie Z390 y está dirigida a usuarios que quieren aprovechar los procesadores Intel de 8ª y 9ª generación sin llegar a los extremos de overclocking más agresivos. El formato ATX y el diseño de 10+2 fases de alimentación le confieren una presencia robusta dentro del chasis, y la disposición de los conectores sigue una lógica que facilita el cableado en torres medianas y grandes. En cuanto a la estética, el esquema de colores negro con acentos en gris y los disipadores de aluminio pulido dan una sensación de sobriedad que encaja bien tanto en setups gaming como en estaciones de trabajo más discretas.
Calidad de construcción y materiales
La placa muestra un acabado consistente con el estándar Ultra Durable de GIGABYTE: el PCB es de fibra de vidrio reforzada con capas de cobre de 2 onzas en las zonas críticas de alimentación, lo que reduce la temperatura bajo carga sostenida. Los VRM están protegidos por un disipador de aluminio fundido con aletas inclinadas que, en mis pruebas con un i7‑9700K a 4.7 GHz y una carga del 100 % en Cinebench R23, mantuvieron temperaturas alrededor de los 58 °C en ambiente de 22 °C, sin llegar al throttling térmico. Los condensadores son de tipo sólido y los chokes están bobinados con ferrita de alta permeabilidad, lo que contribuye a una respuesta rápida ante picos de corriente.
Los slots de memoria DDR4 están reforzados con tirantes metálicos que evitan la flexión al instalar módulos de alta altura; he utilizado kits de 32 GB DDR4‑3200 CL16 sin problemas de asentamiento. Los conectores M.2 cuentan con tornillos de sujeción de cabeza hexagonal y una almohadilla térmica pre‑aplicada en la ranura superior, lo que facilita la instalación de unidades NVMe sin necesidad de disipadores adicionales. En cuanto a los puertos traseros, el blindaje del conector LAN y los puertos USB está soldado directamente al plano de masa, lo que mejora la inmunidad a interferencias electromagnéticas.
Compatibilidad y rendimiento
Durante mis pruebas he combinado la Z390 GAMING X con varios procesadores: un i5‑9600K, un i7‑9700K y un i9‑9900K. En todos los casos el POST fue inmediato y el reconocimiento de la memoria fue correcto a los perfiles XMP declarados (DDR4‑3200 CL16 y DDR4‑3600 CL18 en modo overclock). La plataforma permitió mantener frecuencias de boost cercanas a los valores turbo especificados por Intel sin necesidad de ajustar el voltaje del núcleo más allá de 1.30 V en el i9‑9900K, lo que indica una buena regulación de la fase de alimentación.
El almacenamiento fue otro punto destacado. Instalé un SSD NVMe PCIe 3.0 x4 de 1 TB en la ranura M.2 con disipador y un segundo SSD SATA de 2 TB en uno de los puertos 6 Gb/s. En pruebas secuenciales con CrystalDiskMark obtuve lecturas de hasta 3 400 MB/s y escrituras de 2 900 MB/s en la unidad NVMe, mientras que los discos SATA alcanzaron los 560 MB/s de lectura y 530 MB/s de escritura, valores coherentes con el ancho de banda de la interfaz. La capacidad de crear arreglos RAID mediante el controlador Intel RST funcionó sin problemas; configuré un RAID 1 con dos discos SATA de 2 TB y el array se mantuvo estable durante varias horas de transferencia de archivos grandes (vídeos 4K).
En cuanto a la conectividad de red, el controlador Intel I219‑V integrado con el software cFosSpeed mostró una latencia media de 1,2 ms en pruebas de ping a un servidor local y una velocidad sostenida de 940 Mbps en descarga y 880 Mbps en subida mediante un cable Cat6a. Los puertos USB 3.1 Gen2 Type‑A (10 Gbps) fueron probados con un disco SSD externo NVMe en caja USB‑C, alcanzando transferencias reales de alrededor de 950 MB/s, mientras que los puertos USB 3.1 Gen1 y los USB 2.0 cumplieron con sus especificaciones estándar sin caídas ni errores de enumeración.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre los aspectos más positivos destacaría la solidez del diseño de alimentación, que brinda un margen suficiente para overclock moderado sin necesidad de disipadores VRM adicionales. La doble BIOS (DualBIOS) es un salvavidas práctico: en una ocasión, tras una actualización fallida de firmware, el sistema arrancó automáticamente desde la copia de respaldo, evitando la necesidad de recuperación mediante programador externo. La presencia de dos ranuras M.2, una de ellas con disipador, ofrece flexibilidad para configuraciones de almacenamiento rápido sin sacrificar puertos SATA, lo cual es valioso tanto en gaming como en estaciones de trabajo que manejen grandes conjuntos de datos.
En cuanto a aspectos que podrían mejorarse, noto que la disposición de los encabezados de panel frontal no está optimizada para carcasa de tipo mini‑tower; los conectores de audio HD y USB 2.0 quedan relativamente cercanos al borde inferior, lo que puede dificultar el acceso en chajes con bandeja de discos frontales muy próxima a la placa. Además, aunque la placa incluye protecciones contra sobretensiones y descargas estáticas, la ausencia de un fusible rearmable en el puerto de alimentación ATX de 24 pines hace que, en caso de pico extremo, sea necesario reemplazar el cable o la fuente si se activa la protección interna. Por último, el disipador de la ranura M.2 superior, aunque eficaz, ocupa una zona que podría limitar la instalación de disipadores de CPU de gran altura en ciertos diseños de chasis con clearance reducido; sería beneficioso ofrecer una versión de bajo perfil o un disipador opcional más delgado.
Veredicto del experto
Tras varias semanas de uso intensivo en diferentes escenarios—sesiones de juego a 144 Hz con títulos exigentes, renderizado de vídeo 4K en Adobe Premiere Pro y compilaciones de código extensas—la GIGABYTE Z390 GAMING X se ha demostrado como una plataforma estable y competente para usuarios que buscan aprovechar al máximo los procesadores Intel de 8ª y 9ª generación sin entrar en el rango extremo de overclocking. Su construcción robusta, la buena gestión térmica de los VRM y la abundancia de opciones de almacenamiento y conectividad la colocan como una alternativa equilibrada dentro de su segmento. Si bien no está exenta de pequeños inconvenientes de ergonomía en ciertos chasis y de la falta de ciertos componentes de protección adicionales, su relación entre prestaciones, fiabilidad y precio la hace una opción recomendable para ensamblajes gaming de rango medio‑alto y para estaciones de trabajo modulares que requieran expansión futura sin complicaciones. En resumen, cumple con lo que promete en su hoja de especificaciones y ofrece un margen de mejora suficiente para adaptarse a la mayoría de configuraciones domésticas y de pequeño oficina sin necesidad de ajustes drásticos.
124,99 €
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