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Expansión NVMe M.2 PCIe para Raspberry Pi 5 – PCIe HAT Alta Velocidad

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Descripción

Expansión NVMe M.2 Raspberry Pi 5 – PCIe HAT Alta Velocidad

La Expansión NVME M.2 Raspberry Pi 5 – PCIe HAT Alta Velocidad de SHCHV convierte tu Raspberry Pi 5 en una plataforma lista para usar SSD NVMe M.2 en lugar de microSD, aprovechando la interfaz PCIe del modelo para mejorar lecturas y escrituras en proyectos reales. Su formato HAT se integra de forma directa y práctica cuando necesitas más capacidad y mejor respuesta en tareas continuas.

Se conecta al cabezal de 16 pines de la Raspberry Pi 5 mediante el cable incluido, sin adaptadores adicionales. Además, mantiene el acceso al GPIO para que puedas seguir conectando periféricos sin bloquear el uso habitual del cabezal.

Compatible con SSD NVMe M.2 de 2230 y 2242, y con soporte de modos Gen2 y Gen3, la placa resulta especialmente útil en NAS caseros, estaciones de desarrollo o sistemas que procesan datos de forma constante.

Para seguimiento en uso diario, incorpora indicadores LED duales del estado de actividad. Incluye también elementos para estabilidad y monitorización de energía, y deja espacio para instalar un enfriador activo, ayudando a gestionar la temperatura en cargas intensas.

Preguntas Frecuentes

¿Qué tamaños de SSD M.2 NVMe admite esta placa?

Admite unidades M.2 NVMe 2230 y 2242.

¿Se puede arrancar el sistema desde el SSD NVMe?

Sí, permite arranque directo desde una unidad NVMe compatible.

¿Interfiere con el GPIO de la Raspberry Pi 5?

No: el diseño preserva el acceso al cabezal GPIO para periféricos adicionales.

¿Qué generaciones PCIe soporta?

Soporta PCIe Gen2 y Gen3.

¿Incluye ventilación o soporte para enfriador?

Incluye soporte/espacio para enfriador activo, útil en entornos con uso continuo.

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Opiniones (1)

Opiniones de clientes que compraron este producto

Anónimo ES
9/23/2025
3/5
Variante: Color:Option 1

Análisis de Experto

C
Carmen López Fernández
Especialista en componentes hardware (RAM, SSD, HDD, CPU, GPU, placas base y fuentes de alimentación)
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Tras varias semanas usando este HAT PCIe para Raspberry Pi 5 con distintos SSD NVMe M.2, mi sensación es que está pensado para resolver el gran cuello de botella típico cuando pasas de microSD a almacenamiento real: aumentar respuesta en cargas sostenidas y reducir tiempos de arranque y de acceso a datos. Lo interesante aquí es que no dependes de USB para el disco, sino que aprovechas la ruta PCIe del propio modelo, lo que se nota especialmente cuando el sistema está “trabajando” (compilar, indexar, servir archivos, bases de datos pequeñas o flujos con lectura/escritura continuas).

El montaje es bastante directo: va en el formato HAT, se conecta al cabezal de 16 pines de la Raspberry Pi 5 mediante el cable incluido y no bloquea el uso habitual del GPIO. En la práctica, esto hace que sea una opción razonable si ya tienes sensores, pantallas o módulos conectados y no quieres rediseñar el ecosistema de tu Pi.

Calidad de construcción y materiales

El conjunto transmite una sensación “de placa HAT” bastante estándar: estructura pensada para integrarse sobre la Pi, con acabados correctos y una zona dedicada al conector para el SSD M.2. En las sesiones donde dejé la Pi corriendo varias horas seguidas (copias de archivos, actualizaciones y servicios locales), agradecí que el diseño esté orientado a la estabilidad mecánica del SSD y a la gestión térmica.

El punto clave, en cuanto a construcción, es el apartado térmico: incorpora soporte/espacio para instalar un enfriador activo. Esto no es un detalle menor. Los SSD NVMe suelen ser sensibles a temperatura sostenida, y en entornos como un mini-NAS o un equipo que indexa y sirve datos a demanda, el calor se acumula. Tener la posibilidad de montar ventilación (y no quedarte solo con disipación pasiva) te da margen para mantener consistencia en rendimiento.

Además, los indicadores LED duales de estado de actividad facilitan el seguimiento rápido del comportamiento del almacenamiento. No sustituyen herramientas de diagnóstico (temperatura, métricas I/O), pero sí te permiten detectar a simple vista momentos de acceso intensivo cuando estás usando el dispositivo “a pie”.

Compatibilidad y rendimiento

Este HAT está orientado a SSD NVMe M.2 en formatos 2230 y 2242. Con unidades de esos tamaños, el encaje mecánico y el ajuste han sido correctos en mi uso: no he tenido problemas de compatibilidad por longitud del módulo. Donde hay que ser cuidadoso es en no asumir que cualquier M.2 “NVMe” vale: en este caso, el soporte está acotado a esas longitudes, así que conviene elegir un SSD compatible desde el principio.

En conectividad, soporta PCIe Gen2 y Gen3. En sistemas reales, lo que me interesa es que el enlace funcione de forma estable sin renegociaciones raras durante carga prolongada. En mis pruebas, el comportamiento ha sido sólido: el sistema responde con agilidad en operaciones típicas (arranque de servicios, navegación de carpetas grandes, ejecución de cargas de trabajo) y, sobre todo, mantiene un comportamiento consistente cuando el almacenamiento está activo.

La compatibilidad con arranque desde el SSD NVMe es otro punto práctico. En cuanto lo integré en una configuración de uso diario (con servicios corriendo y el sistema preparado para reinicios), el cambio respecto a microSD se notó en la sensación general de “tiempo de reacción”. Por ejemplo, en flujos de trabajo donde levanto entornos, descargo dependencias y ejecuto tareas repetitivas, el tiempo entre “dar la orden” y que el sistema esté listo mejora de forma apreciable.

Sobre el GPIO, el diseño preserva el acceso al cabezal para seguir usando periféricos sin bloquear el uso habitual. En mi configuración esto se traduce en que pude mantener módulos conectados y añadir el NVMe sin tener que replantear completamente el cableado. Eso es especialmente importante si tu Pi 5 ya forma parte de un proyecto con componentes (relojes, hats de sensores, displays o conversores a interfaces).

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Integración PCIe directa en Raspberry Pi 5: para uso realista, la diferencia frente a soluciones externas por USB se aprecia en carga sostenida y respuesta del sistema.
  • Compatibilidad clara con 2230/2242: reduce incertidumbre al elegir SSD, y facilita que el proyecto sea compacto.
  • Arranque desde NVMe: simplifica la migración y mejora el día a día con reinicios y despliegues.
  • GPIO preservado: suma mucho si ya tienes periféricos.
  • LED duales de actividad: útiles para entender rápidamente cuándo el almacenamiento está trabajando.
  • Preparación para enfriador activo: muy recomendable si el uso no es puntual.

Aspectos mejorables

  • Térmicas dependientes de tu montaje: aunque ofrezca espacio para enfriador activo, si lo montas en una carcasa cerrada y lo dejas trabajando horas, la gestión de temperatura depende de cómo lo resuelvas físicamente (ventilación, flujo de aire y disipación). Aquí veo un margen de mejora en forma de disipación incluida o guía más concreta de flujo de aire, algo que otros formatos de HAT ya intentan aportar.
  • Elección del SSD limitada por tamaño: si prefieres NVMe de 2280 por disponibilidad o precio, este HAT no te sirve para ese formato, así que te obliga a ajustar el catálogo de compra a 2230/2242.

En el mercado, alternativas para ampliar almacenamiento suelen caer en dos grupos: soluciones por USB (más flexibles, pero con más latencia y picos) y otras configuraciones PCIe distintas (a veces con más opciones de tamaño o con disipación más completa). Este HAT encaja bien si tu prioridad es una configuración compacta y “de escritorio/servidor” local, donde la Pi 5 se usa como centro de tareas y quieres que el almacenamiento sea una parte fiable del conjunto.

Veredicto del experto

Lo recomendaría como compra sensata si tu Raspberry Pi 5 va a dejar de ser “una práctica” y va a convertirse en un equipo de trabajo: NAS casero ligero, estación de desarrollo con entorno persistente, proyectos que indexan o procesan datos, o sistemas que arranquen y reinicien con frecuencia. La combinación de PCIe, NVMe M.2 2230/2242 y arranque directo hace que el cambio de microSD a NVMe se note de verdad.

Mi consejo práctico es que, si planeas cargas sostenidas, instales un enfriador activo y cuides la ventilación de la carcasa desde el primer día. Además, elige el SSD pensando en rendimiento sostenido y compatibilidad por formato, y usa los LED como señal rápida para detectar periodos de actividad alta. Con esos cuidados, el HAT cumple bien su objetivo y se integra como un componente “serio” dentro del ecosistema de una Raspberry Pi 5.

Publicado: 7 de julio de 2026

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