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Disipador M.2 NVMe 2280 de Cobre con Pasta Térmica

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Descripción

Disipador M.2 NVMe 2280 de cobre – junta térmica B80 para PC y portátil

El Disipador M.2 NVMe 2280 de cobre – junta térmica B80 para PC y portátil está pensado para bajar la temperatura de tu SSD NVMe en uso exigente, ayudando a mantener un rendimiento más estable cuando el equipo trabaja con cargas intensas. Su diseño pasivo no añade ruido ni consumo extra.

Fabricado en cobre puro, trabaja de forma continua para transferir el calor del SSD, algo especialmente útil si notas caídas de velocidad por temperatura (throttling) al editar vídeo, jugar o mover archivos grandes. La superficie de contacto está optimizada para una disipación eficiente.

La junta térmica incluida (tipo B80, fina) facilita un contacto sólido entre el controlador del SSD y el disipador. La instalación es directa: retiras la protección, colocas la junta y presionas el disipador en su lugar.

Compatible con SSD M.2 2280 NVMe NGFF; no sirve para otros formatos ni para unidades SATA M.2. Al ser delgado, suele encajar bien en portátiles siempre que haya espacio.

Preguntas Frecuentes

¿Qué SSD admite este disipador?

Solo SSD M.2 NVMe NGFF de formato 2280. Para otros tamaños o SATA M.2, no es compatible.

¿Incluye la junta térmica?

Sí, incluye una junta térmica fina B80 lista para usar.

¿Funciona en portátiles?

Sí, si tu portátil dispone de ranura M.2 2280 y hay suficiente espacio de altura para montar el disipador.

¿Requiere mantenimiento?

No tiene partes móviles. Basta con retirar polvo superficial si fuera necesario.

¿Es pasivo o necesita ventilador?

Es un sistema pasivo: no incorpora ventiladores ni elementos que consuman energía.

Con la garantía de:

Opiniones (2)

Opiniones de clientes que compraron este producto

m***r SA
6/19/2025
5/5

Muy bueno, fácil de usar, pero úselo con una almohadilla térmica más reconocida como minus pod o gelid.

Variante: Color:1mm
J***s ES
3/26/2025
5/5
Variante: Color:0.5mm

Análisis de Experto

J
Javier Sánchez Ruiz
Especialista en ordenadores de sobremesa y gaming
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Tras varias semanas usandolo en dos equipos distintos (un sobremesa con SSD NVMe dedicado a proyectos y un portátil con uso intensivo de trabajo diario y ocio), la sensación general es clara: es un disipador pasivo pensado para reducir picos de temperatura y, sobre todo, para mitigar el throttling cuando el SSD pasa rato sostenido bajo carga. No esperé milagros en temperaturas en reposo, porque aquí hablamos de un sistema pasivo y del propio flujo térmico del conjunto, pero sí noté una mejora práctica cuando el almacenamiento se calienta de verdad: copias grandes, edición de material pesado y sesiones de juego donde el SSD se mantiene activo durante bastante tiempo.

En el sobremesa lo noté especialmente en escenarios “poco glamourosos” pero reales: mover bibliotecas de archivos, descomprimir proyectos enormes, compilar caches y trabajar con vídeos. En el portátil, con ventilación más limitada, el beneficio fue más visible en la estabilidad del rendimiento a lo largo del tiempo, manteniéndose más consistente frente a la tendencia típica de algunos NVMe a calentarse y ajustar frecuencias para protegerse.

Calidad de construcción y materiales

El conjunto destaca por el enfoque clásico pero efectivo: cobre como material principal del disipador. En el uso diario esto se traduce en una transferencia térmica rápida desde el punto de contacto hacia la masa del disipador. El cobre, además, suele comportarse bien en contacto porque permite repartir el calor de forma bastante homogénea si la unión es sólida.

La parte crítica aquí no es solo el metal: es el acople mecánico. La junta térmica incluida (de tipo fino) facilita que el disipador asiente sin que queden holguras; cuando el contacto es uniforme, la transferencia mejora y el resultado se nota. Durante el montaje comprobé que, al ejercer presión correcta, el conjunto queda firme y no “baila”. Eso es importante porque en portátiles cualquier micro-movimiento por vibración puede traducirse en peor transferencia térmica y, con el tiempo, en un comportamiento térmico menos estable.

Como disipador pasivo, lo esperable es que dependa del entorno: si el aire circula alrededor (aunque sea poco, o mediante el flujo natural del chasis) el sistema rinde mejor. Si el montaje queda muy “encajado” en un hueco cerrado, la mejora sigue existiendo, pero el límite lo marca la evacuación hacia el exterior.

Compatibilidad y rendimiento

Lo he usado en SSD M.2 NVMe 2280 en formato NGFF, y el encaje es el que esperas de este tipo de accesorio: montaje directo en la ranura M.2 correspondiente (2280). No es un producto para SATA M.2 ni para longitudes distintas; si el equipo monta otra medida (por ejemplo 2242 o 2260) o si el SSD no es NVMe, el uso no tiene sentido por compatibilidad.

En rendimiento, lo más relevante no es un “aumento de velocidad” constante, sino la curva térmica y su impacto. En cargas sostenidas, cuando el SSD empieza a acercarse a sus límites, normalmente aparecen bajadas de rendimiento por protección térmica. Con este disipador, el comportamiento se suaviza: el SSD tarda algo más en entrar en la zona de throttling o reduce la severidad del ajuste. El efecto es especialmente claro cuando concatenas operaciones intensivas (copiar muchos gigas, renderizar o editar con acceso constante al almacenamiento), porque obligas al controlador y a los chips NAND a trabajar de forma continua.

En el portátil, donde el margen térmico es menor y la refrigeración suele ser menos generosa, el disipador ayuda a mantener la estabilidad. Además, como no añade ventiladores, no introduces ruido ni consumo adicional: el “coste” es mecánico y térmico (depende del contacto y del espacio del chasis), no energético.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Mejora de estabilidad térmica en cargas sostenidas, con menos tendencia a caídas de rendimiento por temperatura.
  • Material de buena base térmica: el cobre suele responder bien cuando el contacto es correcto.
  • Instalación directa y sin piezas móviles: cero ruido, cero mantenimiento mecánico más allá de limpieza.
  • Pasivo real: no dependes de ventiladores, así que evitas puntos de fallo y vibraciones asociadas a motores.

Aspectos mejorables (o condiciones para que funcione bien)

  • Contacto y presión: si el disipador no asienta correctamente o la junta queda fuera de su zona de contacto efectiva, la ganancia se reduce. En mi caso lo solucioné repasando el montaje y asegurando que el disipador quedaba totalmente apoyado sin forzar ni deformar.
  • Gestión del flujo de aire: al ser pasivo, el resultado mejora si el SSD está en una zona donde el chasis expulsa algo de calor (o si el portátil tiene ventilación activa cerca). En chasis con compartimento muy aislado, la mejora existe, pero no esperes el salto que daría una solución con ventilación.
  • Revisar altura y espacio en portátiles: que sea delgado ayuda, pero aun así hay que confirmar que el cierre no presiona el conjunto ni deja el disipador bajo tensión.

Consejos prácticos de uso:

  • Al instalarlo, limpia el polvo del área y evita restos de grasa o suciedad en la superficie donde apoyará el sistema de contacto.
  • Tras el primer montaje, si notas temperatura inesperadamente alta, conviene desmontar y confirmar que el contacto es uniforme (sin “puentes” de junta térmica y con el disipador bien asentado).
  • Con el tiempo, una limpieza superficial del polvo alrededor (con herramientas adecuadas y el equipo apagado) ayuda a que el disipador no se vea “ahogado” por aislamiento térmico por suciedad.

Veredicto del experto

Lo recomendaría como solución práctica para quienes usan NVMe M.2 2280 en tareas intensivas y quieren estabilidad sin añadir ruido ni partes activas. Es especialmente útil en portátiles con margen térmico justo y en sobremesas donde el SSD se calienta durante copias grandes, edición o cargas repetidas. Donde me parece menos interesante es si tu uso es completamente esporádico o si ya tienes una refrigeración adecuada en el equipo (por ejemplo, un chasis con disipación efectiva y buen contacto). En resumen: es un accesorio sencillo, pero técnicamente bien planteado, siempre que cuides el montaje y el acople para que el calor tenga una ruta eficiente hacia el cobre.

Publicado: 4 de julio de 2026

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