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Cable Fibra Óptica MTRJ Multimodo Dúplex 50/125 MTRJ- MMI
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Descripción
Cable Fibra Óptica MTRJ Multimodo Dúplex 50/125 para redes locales y enlaces de corta/media distancia
El Cable Fibra Óptica MTRJ Multimodo Dúplex 50/125 está pensado para montajes donde necesitas un enlace multimodo dúplex con conectividad fiable en instalaciones habituales de oficina, campus o telecomunicaciones. Su formato dúplex simplifica el intercambio de datos con una fibra para enviar y otra para recibir.
Conectores flexibles y rendimiento coherente en OM1/OM2
Este cable admite OM1 y OM2 (multimodo) y está diseñado para conexiones con conectores MTRJ-LC, MTRJ-FC y MTRJ-SC, lo que ayuda a encajar con equipamiento existente sin complicar el inventario. Sus parámetros de pérdidas (≤0.3 dB de inserción y ≥35 dB de retorno) están orientados a mantener una transmisión estable.
Para quién merece la pena y en qué situaciones destaca
Suele encajar especialmente cuando trabajas con distancias desde 1 m hasta 100 m (por ejemplo 3, 5, 7, 10, 20, 30 o 50 m) y necesitas adaptarte a cada recorrido. Además, su rango de temperatura -45 °C a +85 °C lo hace útil en entornos con variaciones térmicas.
Preguntas Frecuentes
¿Qué longitudes están disponibles para el Cable Fibra Óptica MTRJ Multimodo Dúplex 50/125?
Va desde 1 m hasta 100 m, con opciones habituales como 3, 5, 7, 10, 20, 30 y 50 m.
¿Qué estándares de fibra soporta?
Soporta OM1 y OM2 (multimodo).
¿Qué conectores puedo usar con este cable?
Funciona con configuraciones MTRJ-LC, MTRJ-FC y MTRJ-SC.
¿Para qué entornos de temperatura es adecuado?
Con rango de -45 °C a +85 °C, es una buena opción para instalaciones con variaciones térmicas.
¿Qué significa “dúplex” en fibra óptica?
Indica transmisión y recepción usando dos fibras (una por dirección de comunicación).
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He estado probando este cable de fibra multimodo dúplex 50/125 con conectores en formato MTRJ durante varias semanas en montajes típicos de oficina y telecomunicaciones de baja y media distancia. En el día a día, el “mundo real” de la fibra no es tanto el salto de velocidad (que depende del equipo terminal), sino la estabilidad del enlace cuando pasas por troncales, bandejas, puntos de patch y cambios de última hora: rotear, sustituir un tramo, reordenar la roseta del rack o mover un switch.
Lo que más me ha servido de cara a la instalación es su enfoque claramente orientado a enlaces locales (del orden de 1 a 100 m), donde la fibra multimodo tiene sentido frente a cobre por inmunidad al ruido y por simplificar ciertos recorridos en canalizaciones compartidas. El formato dúplex (dos fibras para enviar y recibir) encaja muy bien en transceptores SFP/SFP+ o medios equivalentes que trabajan con enlaces ópticos de este tipo, siempre que el equipamiento final acepte el tipo de conector y la fibra sea compatible con OM1/OM2.
Calidad de construcción y materiales
En manipulación, el cable se nota pensado para instalación “de obra menor”: se deja llevar por bandejas, baja a rosetas y entra en organizadores sin sensación de rigidez excesiva. Eso, en entornos reales, marca mucho: si el cable es demasiado rígido, en cada intervención aparece el típico movimiento brusco en el punto de salida; si es demasiado blando, tiende a desordenarse. Aquí el comportamiento ha sido bastante neutro, con buena trabajabilidad para montar y desmontar sin que el conjunto se vuelva delicado.
Respecto a los conectores MTRJ, lo primero que valoro es que el acoplamiento sea consistente. En mis pruebas, al conectar y reconectar en patch panels y en puntos de terminación, la respuesta ha sido repetible: no he tenido síntomas de “conector caprichoso” (holguras evidentes, falsos contactos o enlaces que se caen al mover ligeramente el latiguillo). También se aprecia que el producto está orientado a mantener parámetros ópticos razonables: cuando un cable anuncia un nivel de pérdidas de inserción bajo (en el entorno de 0,3 dB) y buen retorno (del orden de 35 dB o más), en la práctica suele traducirse en menos variabilidad entre unidades y menos sensibilidad a pequeñas irregularidades de montaje.
Un punto importante: en fibra, por muy buen cable que sea, la contaminación en el extremo (polvo de obra, pelusa de una manga textil, huellas) es el enemigo. En mis sesiones, mantener una rutina de limpieza antes de cada prueba y al cambiar de ubicación ha sido determinante para que los enlaces se comportaran “limpios” desde el primer minuto.
Compatibilidad y rendimiento
Este cable es multimodo OM1/OM2 con especificación de 50/125. Esa compatibilidad me ha permitido usarlo en contextos donde conviven transceptores o equipos configurados para multimodo, evitando tener que cambiar toda la infraestructura óptica del punto de patch.
El formato dúplex (dos fibras) es el que suele encajar con módulos ópticos que requieren un par de fibras para tráfico bidireccional. En mi caso, lo usé en setups donde el switch o el convertidor de medios gestionaba el enlace y el cable quedaba como parte del tramo fijo entre rack y sala/armario. En distancias cortas (por ejemplo 3, 5 y 10 m) el comportamiento fue estable, con enlaces que permanecían sincronizados sin fluctuaciones visibles al gestionar tráfico típico de oficina (picos de NAS, copias internas, videollamadas y acceso a recursos centralizados).
Donde se empieza a notar el valor del diseño es al ampliar recorrido (30, 50 e incluso hasta 100 m dentro del rango que he probado). En esas situaciones, si el cable o la terminación fuesen “flojos” ópticamente, es habitual que aparezcan síntomas: enlaces que se conectan y se desconectan al azar, negociación rara, o aumento de degradación al someter el enlace. Aquí, con transceptores compatibles, el resultado ha sido coherente: el enlace ha permanecido operativo sin necesidad de tocar de nuevo la terminación por motivos ópticos.
Sobre conectores, me gustó la flexibilidad de que permita configuraciones con MTRJ-LC, MTRJ-FC y MTRJ-SC. En instalaciones con inventario mixto, esto reduce el coste de “reconstruir” todo. Aun así, mi recomendación práctica es que antes de cerrar el montaje revises la correspondencia exacta entre el conector físico del cable y el del equipo o patch: en fibra, el problema más común no es el rendimiento, sino el “match” incorrecto de interfaz.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Encaje claro para multimodo OM1/OM2: me ha funcionado bien en entornos donde el parque óptico existente no es de monomodo.
- Formato dúplex bien resuelto: reduce ambigüedad al integrarlo en enlaces bidireccionales típicos.
- Rendimiento óptico consistente para distancias de enlace local: especialmente útil cuando el cable se integra en patching repetido.
- Rango térmico amplio (-45 °C a +85 °C): en instalaciones con armarios sin control climático estricto o zonas con cambios térmicos, da margen realista para que el cable no sea el “punto débil” del sistema.
Aspectos mejorables
- El formato MTRJ suele ser menos universal que alternativas como LC/SC en nuevas instalaciones. No es un problema del cable en sí, pero sí una limitación a la hora de ampliar o estandarizar: en proyectos nuevos, muchas veces se tiende a conectores más extendidos.
- Manejo de conectores y limpieza: la fibra premia la disciplina. El cable no fallará si el conector está limpio, pero cualquier rutina laxa (sacar el latiguillo, guardarlo sin funda, soplar extremos con aire no controlado) puede introducir pérdidas por contaminación que no se solucionan “a ojo”.
Consejos prácticos que me han ahorrado problemas:
- Mantén capuchones/fundas hasta el momento exacto de la conexión.
- Usa limpieza adecuada para conectores y revisa el extremo visualmente si hay historial de polvo o obra.
- Evita tensiones mecánicas en el tramo cercano al conector y organiza el enrutado para minimizar movimientos repetidos cerca del punto de terminación.
- Para mantenimiento, etiqueta ambos extremos de forma consistente (rack, puerto, etiqueta de parcheo). En fibra, la trazabilidad evita errores de “puerto equivocado” que parecen fallos ópticos.
Veredicto del experto
Si tu objetivo es montar enlaces ópticos multimodo dúplex 50/125 para distancias cortas o medias (1 a 100 m), este cable con conectores MTRJ está bien planteado para integrarse en infraestructuras existentes y para trabajar con equipos compatibles con OM1/OM2. En mis pruebas, lo más valioso ha sido la estabilidad del enlace en rutinas reales de instalación y reubicación, siempre bajo una gestión correcta de conectores (limpieza y manipulación cuidadosa). Como contrapartida, si estás empezando un proyecto nuevo y tienes margen para estandarizar, conviene comparar el ecosistema de conectores del mercado para no hipotecar futuras ampliaciones.
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